Antonelli rompe barreras en la Fórmula 1
El italiano logra su segunda victoria consecutiva y se convierte en el piloto más joven de la historia en liderar el Mundial
Kimi Antonelli se ha transformado en el protagonista del Campeonato del Mundo de Fórmula 1. El piloto italiano alcanzó su segunda victoria en el Gran Circo para convertirse a sus 19 años y 216 días en el piloto más joven de la historia en liderar el Mundial. En China se cuestionó su capacidad pese al triunfo, porque entonces lideró de inicio a fin, sin sobresaltos, sin verse sometido al estrés de situaciones de adelantamiento. En esta ocasión, en Japón, quizá no despejó todas las dudas que pudo arrojar la cita anterior, ya que un coche de seguridad en un momento oportuno simplificó el camino hacia la victoria. Pero Antonelli pilotó dominante cuando tuvo que hacerlo. Es decir, exprimió todas sus oportunidades y cabe apuntar que en la salida cayó a la sexta posición, y desde ahí construyó el éxito. El chaval ya puede comenzar a sentir el peso de su situación: es el líder y viaja a bordo del coche más rápido. Desde ahora se someterá a un examen de madurez. “Obviamente, es pronto para pensar en el campeonato, pero vamos en el camino correcto”, dice sacudiéndose la presión. “Hay que mantenerse humildes”, subraya.
No fue tan sencilla la victoria al volante de un Mercedes que sigue siendo el monoplaza de referencia, pero que esta vez no fue avasallador, como demostró George Russell, que no accedió al podio, cajón que sí pisaron Oscar Piastri, segundo en la primera carrera que tomaba la salida con el McLaren, y Charles Leclerc, que sacó todo su talento con el Ferrari para proteger el tercer puesto de la amenaza de Russell.
Las salidas, el talón de Aquiles de Mercedes
Las arrancadas son el talón de Aquiles del Mercedes. Al igual que en las dos pruebas anteriores, se vieron engullidos. McLaren y Ferrari, especialmente estos últimos, aprovecharon sus bonanzas. El poleman Antonelli perdió cinco posiciones y Russell, que partía desde la segunda pintura, cayó al cuarto lugar. Piastri cazó el liderato perseguido por Leclerc y Lando Norris. Desde esa primera vuelta, los Mercedes corrieron con espíritu de remontada. Las salidas se han erigido en argumentos para equilibrar las carreras; en Japón se alteró el orden de lo que podía haber sido. Animan y entorpecen el camino de las victorias de los coches de Brackley, que de momento monopolizan los triunfos.
El 'safety car' que impulsa a Antonelli
La vuelta 22 marcó el devenir en Suzuka, un trazado que dificulta las maniobras de adelantamiento. Un coche de seguridad invitado por un fuerte accidente de Oliver Bearman –un impacto con una fuerza de 50Gs– modificó el guion. A esas alturas, Piastri sostenía el liderato, perseguido por un Russell al alza que apuntaba a favorito para la victoria. Detrás, Antonelli rodaba como el piloto con mejor ritmo, también en ascensión. Precisamente este último se vio beneficiado por el momento de la aparición del safety car, ya que sus principales rivales ya había realizado el primer y único cambio de neumáticos. Kimi perdió 10 segundos menos la sustitución de gomas y se aupó a la primera plaza.
Fue un golpe de fortuna. “He tenido suerte con el safety car para liderar la carrera, pero me he sentido muy bien con el coche”, admitió. Si bien, como dijo el jefe del equipo Mercedes, Toto Wolff, “hay que forzar tu propia suerte y es lo que ha hecho”. Antonelli maximizó su oportunidad. Desde la relanzada, el italiano impuso un ritmo promedio de medio segundo más rápido que los demás. Entonces sí, afloró todo el potencial del Mercedes. Sin tráfico, es una apisonadora. El aire libre mostró la tiranía de Antonelli, que desde que se relanzó la carrera en la vuelta 27 hasta la 53 definitiva fabricó una ventaja de casi 14 segundos sobre el segundo clasificado. “No hemos mirado atrás”, dijo. En la vuelta 49 se permitió el lujo de firmar una vuelta rápida innecesaria. Está desatado. Aunque, como apuntó, en este periodo de parón que viene deberá practicar las salidas. “Le mandaremos a la autoescuela”, añadió Wolff, el gran valedor del chico que rompe barreras.
Siempre quedará la duda de hasta dónde podría haber llegado la empresa de Piastri. El australiano se mostró convencido de poder defender el liderato ante el acecho de Russell. Pero esas dudas quedarán ahí para la eternidad. Lo cierto es que Antonelli puso pies en polvorosa. Piastri no pudo ejercer de amenaza y consolidó el segundo puesto. “Me he sentido más contento que en alguna carrera que hemos ganado en el pasado. Hemos tenido mala suerte con el coche de seguridad, pero hemos capitalizado las oportunidades. Para nosotros terminar segundos es como una victoria, aunque quedará por saber qué hubiera ocurrido sin el coche de seguridad”, expresó el de McLaren.
La pelea por el podio
Detrás se desataron las hostilidades con Russell, Leclerc, Hamilton y Norris. Todos ellos se debatían por el podio restante. El protagonista de esta bonita lucha fue Leclerc, que mantuvo a raya a Russell, capaz de rebasar al Ferrari pero incapaz de afianzar la posición. A día de hoy, todo lo que no sea ganar con el Mercedes es una derrota. El inglés fue el gran derrotado. Cedió la cabeza de la general y observa a Antonelli a 9 puntos. El joven le ha arrebatado el foco que le apuntaba como gran candidato al título. Al fin y el cabo, el joven ha firmado dos poles y dos victorias en las dos últimas citas. Desde luego, Kimi es un tipo rápido. Pero ahora llegará ese momento de combatir la inexperiencia con ritmo.
Verstappen, lejos de ser competitivo
Los Red Bull volvieron a ofrecer síntomas de inferioridad. Max Verstappen permaneció casi toda la carrera a rebufo del Alpine de Pierre Gasly. El tetracampeón no pudo batir al coche que el año pasado ocupaba la cola de la clasificación. Corren malos tiempos para el neerlandés, muy alejado de ser competitivo, al menos de serlo como para optar al podio. Esta vez fue octavo. El parón de cinco semanas sin carreras por la cancelación de las pruebas de Bahréin y Arabia Saudí servirá para templar la furia o para relamerse la heridas, sin término medio. Desde luego, no parece haber grandes motivos para la esperanza en Milton Keynes. “Este mes es importante para nosotros; tenemos que conseguir ritmo”, instó Verstappen. “La diferencia es bastante grande: un segundo con los más rápidos y medio con los siguientes”, corroboró el director del equipo, Laurent Mekies.
Siempre quedará el consuelo de situaciones ajenas. Aston Martin terminó celebrando una actuación inimaginable hace medio año atrás. Fernando Alonso cargó con el orgullo de haber podido completar una carrera por primera vez este año. Un honor de dudosa reputación. Pero ese era el reto del coche de Silverstone, lograr la fiabilidad. El asturiano fue decimoctavo, con una vuelta perdida. Carlos Sainz, por su parte, finalizó decimoquinto.
