“Estoy en el peak (cima) cuando lo necesitaba”, manifestó Oscar Piastri tras alcanzar la pole en la reanudación del campeonato que fue el Gran Premio de Países Bajos, una situación nada desdeñable teniendo en cuenta que desde que se recuperara el circuito de Zandvoort para la Fórmula 1, en las cuatro ocasiones anteriores se impuso el poleman. El australiano venía de ceder puntos en Hungría para quedarse con un margen de solo 9 puntos en el liderato sobre Lando Norris. En la carrera, Piastri confirmó su estado de forma con una victoria sin paliativos, primero cobrando una ventaja de hasta 4,5 segundos que se vio anulada por la aparición de un coche de seguridad y posteriormente protegiendo de nuevo su condición de privilegio de la amenaza de su compañero en McLaren, que vio alimentadas sus opciones con un segundo safety car antes de verse obligado a abandonar por un fallo mecánico. El piloto de Melbourne se abrazó a la frialdad que le caracteriza para rubricar la séptima conquista en las quince carreras disputadas. Está en su pico, sin lugar a dudas. Con Norris sin puntuar, este éxito fue un gran golpe de efecto para el Mundial.

No obstante, el protagonismo durante los primeros compases fue para Max Verstappen. El infatigable neerlandés, eterno inconformista, se disparó desde la tercera posición. En la segunda curva lanzó un ataque exterior a Norris, que rodaba segundo. La valentía fue retribuida con un trompo que Verstappen supo domar de manera magistral. Corrigió el Red Bull cuando parecía condenado a realizar un recto y ganó el segundo puesto. La maniobra venía de perlas a Piastri, que veía alejarse a su inmediato rival.

Pero los McLaren compiten en otra galaxia. En el noveno giro Norris lanzó otro exterior a Verstappen en la curva 1. El neerlandés cedió sin opción alguna. Norris pasaba a verse a 4,5 segundos de la cabeza. Ahí se extinguió la competencia para McLaren. De hecho, para la vuelta 20 Norris ya rodaba a más de 11 segundos de Verstappen. Cuando las máquinas color papaya aceleraban, no había sombra.

Norris apretó los dientes. Enfocó el alerón de Piastri. La diferencia de décimas comenzó a caer. El piloto de Bristol redujo la desventaja hasta los 3 segundos. En ese momento, Piastri parecía sufrir. “Tengo gotas en mi visera”, alertó el australiano. Ciertamente, la lluvia hizo aparición, pero de forma moderada. Aunque en la medida suficiente para hacer que Lewis Hamilton perdiera el control en la vuelta 23 y dejara su Ferrari estrellado contra las barreras. El safety car invadió la pista de Zandvoort para anular todas las diferencias.

Piastri inició entonces una defensa numantina de la primera plaza. Norris se instaló a poco más de un segundo de su compañero. El duelo se trasladó al comportamiento de los neumáticos. La gestión podía resultar vital en la carrera por la victoria. Sin embargo, un accidente entre Kimi Antonelli y Charles Leclerc en la pugna por el quinto lugar invitó de nuevo al coche de seguridad. Los dos Ferrari quedaban así fuera de combate. Los primeros clasificados completaron el segundo cambio de gomas.

Desastre para Norris

Con calzos nuevos y ya sin la trascendencia de la gestión de los mismos, Piastri imprimió un ritmo excelso desde el momento del relanzamiento. Solidificó su liderato. El australiano tenía la carrera controlada, pero además topó con la fortuna: Norris reportó la presencia de humo en su cockpit y de inmediato detuvo su coche en pista. Era la vuelta 65. Segundo cero del año para el británico, que puede ser decisivo para la resolución del campeonato. Había ganado tres de las cuatro citas previas, pero en Zandvoort rodó siempre a remolque y no pudo minimizar daños por una pérdida de aceite que incendió su monoplaza.

La cruz de Norris propició el tercer coche seguridad del día. Verstappen avanzó a la segunda posición e Isack Hadjar, a la tercera para materializar el primer podio de su trayectoria en el Gran Circo. “Es surrealista. Lo sorprendente ha sido mantener la cuarta posición casi toda la carrera”, expresó el francés de Racing Bulls.

A Verstappen también se le vio contento, porque parece haber aceptado tiempo atrás su rol de segundón ante la existencia del todopoderoso McLaren. “No teníamos ritmo para competir con los McLaren. Ser segundo es un gran logro para nosotros”, acertó.

El secreto de Piastri

Piastri, mientras, presentó ese rictus de alguien como ajeno a lo sucedido. Como un cíborg. “Obviamente, me siento bien”, precisó. “He controlado cuando tenía que hacerlo”. Al ser cuestionado por el secreto de su mejoría de un año para otro, simplificó con generosidad: “Solo he tenido que mejorar en todas las áreas. No he mejorado solo yo, también el equipo; sin ellos no sería posible. Pero quedan muchas carreras e iremos una a una. El de Melbourne se mostró prudente pese a gozar de 34 puntos de margen sobre Norris tras una cita que puede ser decisiva.

El primer Mercedes fue George Russell, cuarto. Fernando Alonso terminó octavo y Carlos Sainz, decimotercero. Mención especial para Oliver Bearman, que arrancó la prueba desde el pit lane y concluyó sexto.