DEIA puso sobre la mesa, de la mano de los principales agentes del sector, las claves de cómo es el presente y el camino futuro que lleva el agro de Bizkaia y estas fueron sus principales reflexiones al respecto ante el numeroso público congregado, la mayor parte jóvenes estudiantes.
“En nuestro sector primario no generamos comida, generamos alimentos de calidad”
Raúl Pérez, viceconsejero de Alimentación y Desarrollo Rural del Gobierno Vasco
“La estrategia conjunta del Gobierno Vasco y las Diputaciones Forales se perfila como una de las espinas dorsales de la legislatura en materia agroalimentaria”. Tal y como subrayó ayer Raúl Pérez, el objetivo es reforzar el sector primario no solo desde el punto de vista productivo, sino también social, cultural y generacional, entendiendo que su futuro es clave para el equilibrio territorial y la soberanía alimentaria de Euskadi.
En este sentido, como explicó en el encuentro, uno de los ejes principales es la adaptación a los nuevos hábitos de consumo. La ciudadanía demanda cada vez más productos locales, sostenibles, de calidad y con trazabilidad.
“Otro pilar fundamental es el relevo generacional. La estrategia que llevamos a cabo pone el foco en acompañar a las nuevas generaciones que quieran incorporarse al agro, facilitando su acceso a la tierra, a la financiación y a la formación. Pero también busca despertar vocaciones entre jóvenes que quizá nunca habían contemplado el sector primario como una opción profesional. El reto es acercarles una imagen moderna, tecnológica y con futuro, elevando además el prestigio social y cultural del agro, en una línea similar a la consideración que tiene en países como Francia”, remarcaba el viceconsejero, que añadió que también es parte de esa estrategia el trabajar en paralelo en la transmisión de explotaciones entre quienes se jubilan y quienes desean hacerse cargo de una actividad agraria.
Todo este planteamiento, como ayer puso en valor el viceconsejero de Alimentación y Desarrollo Rural del Gobierno Vasco, se apoya en una colaboración público-privada que resulta del todo esencial y donde se da la combinación de ayudas, instrumentos financieros, así como acompañamiento técnico para garantizar un sector más fuerte, atractivo, resiliente y preparado para el futuro.
“Los jóvenes son el futuro y para ellos debemos dignificar y poner en valor el sector”
Andoni Bringas: director del Sector Agroalimentario de LABORAL Kutxa
El sector primario de Bizkaia desempeña un papel esencial en la economía, el equilibrio territorial y la identidad del territorio. Sin embargo, su contribución no siempre recibe el reconocimiento social que merece. En este sentido, Andoni Bringas insistió ayer en la importancia de poner en valor el trabajo de productores y productoras, así como en agradecer el esfuerzo diario que realizan.
La agricultura y la ganadería son profesiones exigentes, sujetas a factores que muchas veces escapan al control de quienes trabajan la tierra o cuidan el ganado. Aun así, los y las profesionales del sector siguen apostando por sus explotaciones, adaptándose a los cambios y buscando fórmulas para ser más sostenibles, eficientes y competitivos. “Reconocer este compromiso es fundamental para reforzar la autoestima del sector y trasladar a la sociedad la relevancia estratégica de su labor”, insistía este profesional financiero.
Bringas subrayó también el valor de este tipo de encuentros del ámbito agroalimentario, como el organizado por DEIA, que permiten visibilizar esa realidad. “Estos espacios no solo sirven para reconocer el trabajo realizado, sino también como punto de unión y reflexión entre todos los agentes implicados: productores, cooperativas, administraciones, entidades financieras y organizaciones del entorno rural. Son lugares donde se comparten experiencias y se genera un diálogo constructivo que beneficia al conjunto del sector. Gracias a estos encuentros, todos los participantes pueden recibir feedback sobre retos, problemas, soluciones y oportunidades”.
Y oportunidades, como destaca Bringas, hay muchas en un sector primario tan valioso. Y en este camino, entidades como Laboral Kutxa llevan muchos años al lado de los productores, apoyándoles en su empeño por sacar adelante sus explotaciones. Ese acompañamiento también se extiende a cooperativas y entidades públicas, reforzando una red de colaboración que resulta clave.
“El sector debe comunicar mejor qué hace para que la sociedad lo conozca”
Martin Uriarte: coordinador Bizkaia LURSAIL Koop
Ayer, Martín Uriarte lanzó un mensaje claro y directo: “el sector primario necesita abrirse, contarse y dejar de ser tan endogámico. Durante demasiado tiempo, el agro ha hablado solo hacia dentro, entre quienes ya lo conocen. Pero hoy es más necesario que nunca explicar hacia fuera qué es el sector, qué hace y por qué es clave para la economía, la sociedad y la cultura de todo el territorio”.
Los datos ayudan a entender la urgencia que mencionaba Martin. En los últimos 30 años, la población activa agraria se ha reducido a la cuarta parte. En Euskadi se ha pasado de cerca de 64.000 explotaciones a unas 12.600 en la actualidad. En Bizkaia hay censadas alrededor de 6.000, pero apenas 700 personas son agricultoras o ganaderas a título principal, es decir, viven exclusivamente del agro.
La dimensión del retroceso obliga a reflexionar, por eso Martín insistió en que, si se quiere atraer a jóvenes, hay que hablar su idioma y entender sus prioridades. Hoy, una persona joven que se plantea emprender en el campo no solo necesita vocación; “necesita garantías de vida: una renta digna por su trabajo y una calidad de vida que permita conciliar. Si el sector no puede ofrecer eso, elegirán otros caminos. Y opciones no les faltan: vivimos en un territorio con bajo paro, con jóvenes formados y con oportunidades para trabajar en muchos otros ámbitos, incluso fuera”, apostilló al respecto.
Centros como la Escuela Agraria de Derio desempeñan un papel destacado, preparando a nuevas generaciones
Un sector primario que, como recordó en la mesa de debate en la que participó, cumple una función insustituible.
Además, Martin valoró el esfuerzo de las instituciones vascas por facilitar el relevo, conectar a quienes se jubilan con quienes quieren empezar y apoyar el acceso a tierra y financiación. “Comunicar todo esto, dijo, es tan importante como producir. Porque lo que no se cuenta, no existe”, remarcó ante la atenta mirada de los jóvenes que asistieron a este encuentro sobre los retos y las oportunidades en el agro.
“La formación en este sector es clave, lo mismo que ocurre en otros entornos profesionales”
Inmaculada Cabezas: directora de la Escuela de Agricultura de Derio
Inmaculada Cabezas puso el foco, durante su intervención, en una idea sencilla pero decisiva: “sin formación no hay relevo generacional posible en el sector agrario”. Desde su experiencia en la Escuela Agraria de Derio, defiende que los centros de Formación Profesional agraria son hoy una pieza clave para construir el futuro del campo, porque conectan vocación, conocimiento y oportunidades reales de empleo.
Y es que la formación actual que se ofrece ya no se limita a aprender tareas tradicionales. Se trata de una enseñanza práctica, actualizada y muy pegada a la realidad del sector, pensada para que quien salga al mundo laboral pueda gestionar una explotación con garantías. “Esto convierte al agro en una opción profesional seria y con recorrido, algo fundamental para que más jóvenes lo vean como un proyecto de vida viable y no como una salida sin futuro”, recordaba esta profesional de la docencia.
Otro de los mensajes que subrayó en este evento fue que la sostenibilidad y la digitalización han dejado de ser conceptos lejanos para convertirse en herramientas cotidianas. Las nuevas generaciones se forman en técnicas que permiten producir de forma más eficiente, reducir el impacto ambiental y adaptarse mejor a un contexto marcado por el cambio climático.
A la vez, el uso de tecnología, datos y maquinaria avanzada ayuda a modernizar las explotaciones, mejorar los resultados económicos y hacer el trabajo más llevadero.
Cabezas también destacó que la nueva formación agraria está cada vez más alineada con lo que realmente necesitan las explotaciones. “La formación es más flexible y está muy conectada con empresas y profesionales que están en activo”, apuntó la directora de la Escuela Agraria de Derio que agradeció la celebración de esta interesante cita organizada por DEIA como espaldarazo para animar a todos los jóvenes a pensar en el agro como una oportunidad real y de futuro para sus vidas.
“La formación agraria que yo recibí fue la tradición familiar”
Roberto Bilbao: productor del Mercado de Aldeanas de Portugalete
Roberto es la cuarta generación de una familia dedicada al campo. Antes que él estuvieron su bisabuela, su abuela y su madre: todas mujeres fuertes que sacaron adelante la tierra con verduras frescas y animales bien cuidados. Para muchos habría sido un destino impuesto, pero para él fue una elección natural el seguir ese mismo camino que ellas abrieron tiempo atrás.
Siguió la tradición porque la sentía suya, porque disfrutaba viendo crecer lo que plantaba y porque aprendió desde pequeño que trabajar la tierra también es una forma de querer a tu gente.
Roberto hablaba ayer en este encuentro sobre el agro con sencillez y con honestidad cuando animaba a los jóvenes a no darle la espalda al campo. Sabe que no es un camino fácil: hay sacrificio, jornadas largas y un cansancio que se mete en los huesos. Además, están los retos modernos, como la presión de las grandes superficies, que aprietan los precios, y un clima cada vez más impredecible que pone a prueba cada cosecha. Pero aun así, insiste en que es un trabajo profundamente gratificante. “No todo el mundo puede decir que alimenta a otras personas con lo que cultiva”, suele decir con orgullo tranquilo.
Uno de los principales obstáculos para quienes quieren incorporarse al agro es el acceso a la tierra y a la financiación inicial
Es más, su esfuerzo se ve recompensado, sobre todo, los jueves y sábados en ese mercado emblemático, el Mercado de Aldeanas de Portugalete, donde monta su puesto semanal desde hace años. Allí le están esperando clientes fieles que valoran el producto de calidad, de temporada y de proximidad.
Y aunque a veces Roberto suspira y reconoce que el mercado ya no es lo que era al principio, sonríe ya que a pesar de todo, sigue sintiendo que este modo de vida merece la pena. Un modo de vida abierto a muchos jóvenes.
“En el campo aprendes cada día y es esencial seguir formándose”
Jon Bastante: productor Ibarra Baserria
Desde hace más de una década, Jon cultiva dos hectáreas en Amorebieta-Etxano, y cuando habla de su huerta, como comprobamos ayer, se le nota en la voz que no es solo un trabajo, es una forma de estar en el mundo. Su proyecto se apoya en tres pilares muy claros: profesionalización, diseño y conocimiento. Nada de improvisar. Cada cultivo, cada rotación y cada decisión tienen un porqué.
Él lo resume fácil: “La agricultura ecológica es la que cuida, mantiene y aumenta la fertilidad de la tierra”. Y lo dice con la convicción de quien lo vive cada día, con las manos en el suelo y la cabeza siempre pensando en cómo hacerlo mejor.
Lo curioso es que Jon no viene de familia agricultora. En su casa nadie se dedicaba al campo y, de hecho, su camino parecía ir por otro lado: estudió informática. Sin embargo, sentía que necesitaba un cambio, así que dio un giro valiente y se matriculó en la escuela agraria de Derio. Allí descubrió que ese nuevo rumbo no era una locura, sino justo lo que estaba buscando. Ahora ha vuelto al mismo centro para seguir formándose, demostrando que en el campo también hay que estudiar, actualizarse y aprender sin parar.
Para Jon, como nos contaba, dedicarse a la agricultura no significa renunciar a una vida digna o a la innovación, todo lo contrario. Integra tecnología, planificación y nuevas herramientas para hacer su trabajo más eficiente y sostenible. Y defiende que se puede vivir del campo con calidad, igual que en cualquier otra profesión.
Además de producir alimentos ecológicos, Jon dedica tiempo a la divulgación y a la educación. Recibe a escolares en su huerta y les enseña de dónde vienen los alimentos, por qué es importante cuidar la tierra y qué papel juega el campo en la vida de todos. Dicho de otro modo, siembra conciencia.
“Este trabajo entiende de actitud, ilusión y pasión por lo que haces”
Edna Bermejo: responsable de calidad Bodegas Itsasmendi
Esta joven enóloga también compartió con los presentes en este encuentro la realidad de un proyecto vivo en el agro de Bizkaia, en este caso en forma de bodega; Bodegas Itsasmendi.
“Itsasmendi se basa en dos pilares complementarios y fundamentales como son el medio natural y las personas y así es como elaboramos un txakoli a la altura de nuestros viñedos y nuestra organización”, nos contaba en su turno de palabra Edna quien nos explicaba que han desarrollado los valores que les caracterizan: humildad, profesionalidad, elegancia, trabajo en equipo y mentalidad abierta. "Trabajar unidos es uno de nuestros lemas. Un equipo cohesionado con mentalidad de compromiso y progreso. Sin duda un valor añadido”, afirmaba acerca de una bodega que nació unida al nombre de Garikoitz Ríos, antiguo docente de esta Escuela Agraria de Derio.
Bodegas Itsasmendi tiene mucho que ver con el lugar en el que está, igual que pasa con la Reserva de la Biosfera de Urdaibai que la rodea. “Es un proyecto vivo, en constante cambio, lleno de matices, naturaleza y personalidad. Nada es rígido ni estático, y precisamente ahí está su esencia: evolucionar sin perder la conexión con el entorno”, relataba Edna que ponía en valor el equipo que hay detrás y que demuestra una mentalidad curiosa, abierta y con ganas de probar cosas nuevas.
Gracias a esa actitud inquieta han ido dando forma a una manera distinta de entender el txakoli, más actual, pero siempre desde el respeto absoluto al medio natural. Innovar, sí, pero sin olvidar de dónde vienen ni el paisaje que les da sentido. Y es que precisamente la innovación es el valor diferencial de una bodega que es todo un ejemplo claro de cómo se pueden hacer grandes proyectos con pasión en un sector como es el sector primario.