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La ingesta de azúcar y su efecto devastador en la sociedad

La obesidad, enfermedad inflamatoria crónica, constituye un grave problema para la salud, sobre todo por el incremento de los últimos años. Se calcula que para 2030 la tercera parte de la población mundial pueda ser obesa

La ingesta de azúcar y su efecto devastador en la sociedad

EN los últimos años, la cifra de personas con obesidad ha aumentado de forma exponencial en los países con mayor renta per cápita, constituyendo un grave problema de salud pública. Se estima que en el País Vasco aproximadamente el 15% de la población presenta obesidad y se calcula que para el año 2030 la tercera parte de la población mundial puede ser obesa.

La Organización Mundial de la Salud considera la obesidad una enfermedad crónica de larga duración y de progresión lenta. Se asocia a otras enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, apnea del sueño, artrosis e, incluso, se ha relacionado la obesidad con el incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer. Además, las personas con obesidad padecen con mucha frecuencia ansiedad y falta de autoestima, que llegan a influir tanto en el ámbito social como en el laboral.

Para debatir todos los aspectos relacionados con la obesidad, DEIA organizó la semana pasada una mesa redonda con especialistas en diferentes campos médicos, entre ellos la doctora Nerea Gil, médico especialista en Endocrinología y Nutrición de la Clínica Piniés; la Dra. Pantxike Casquero, médico estético diplomada en nutrición y Micronutrición del Centro Médico Dra. Casquero y el doctor Miguel Ángel Carbajo, director del Centro de Excelencia para el Estudio y Tratamiento de la Obesidad y la Diabetes.

La primera en tomar la palabra fue la Dra. Pantxike Casquero, quien definió la enfermedad como una acumulación excesiva de grasa perjudicial para la salud. A su juicio, el Índice de Masa Corporal (IMC) permite clasificar el nivel de obesidad, un valor que se calcula dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la estatura en metros.

El IMC es, para la doctora Nerea Gil, una referencia en la que nos apoyamos los profesionales para saber cómo actuar y establecer el tratamiento ideal para cada paciente.

Las dos doctoras coincidieron en afirmar cómo el índice de grasa acumulable en el cuerpo indica, a su vez, otras enfermedades asociadas a la obesidad, y también es determinante el lugar donde se aloja, lo que permite establecer su grado de gravedad.

Por su parte, el doctor Miguel Ángel Carbajo, desde su Centro de Excelencia, puntualiza que para ellos el IMC es un índice más con el que trabajan, pero en su opinión, ha quedado totalmente obsoleto, ya que en la obesidad lo que impera son fundamentalmente los factores clínicos que se encuentran asociados.

Define la obesidad como una enfermedad inflamatoria crónica, fundamentalmente metabólica y sumamente compleja, al ser progresiva y de efectos absolutamente devastadores para quien la padece. Carbajo añade que es una enfermedad pandémica motivada por los cambios de alimentación y el estilo de vida de la población en los últimos 50 años.

Coincide con sus compañeras en que es muy importante saber donde está localizada esa grasa y cuál es su porcentaje, ya que el riesgo vascular aumenta cuando está localizada en el abdomen o cuanto el porcentaje de grasa visceral sea grasa total. El doctor Carbajo se atreve a añadir que las personas con estas características difícilmente van a llegar a ser ancianos, ya que van a fallecer siempre de manera prematura por causas cardiovasculares o infartos.

En cuanto a los motivos que causan obesidad, la doctora Pantxike apunta hacia varias líneas. Si bien durante mucho tiempo el exceso de peso ha estado asociado únicamente a la alimentación, hoy en día sabemos mucho más sobre el tema, un conocimiento que, a juicio de la especialista en medicina estética, nos ha permitido conocer que los cambios hormonales, el ejercicio, el estrés, las enfermedades del sistema nervioso o, incluso, los problemas de sueño son también factores que incluyen en sufrir sobrepeso u obesidad.

Ante este panorama, la solución para atajar el problema de la obesidad se presenta complicado. No obstante, Nerea Gil cree que la especialidad médica que ella practica, la endocrinología, tiene un papel clave en el campo de la prevención.

En el ámbito preventivo, la doctora Gil defiende el trabajo que se está desarrollando hoy en día, sobre todo con los niños de corta edad. Aboga por ir más allá y comenzar a implicar buenos hábitos alimenticios desde que la madre está embarazada, ya que los cambios que se producen en la microbiota durante el periodo de gestación pueden ser determinantes en el futuro. Gil insiste en que hay que actuar desde los primeros estadios, ya que si estamos ante niños obesos vamos a encontrarnos con adultos obesos.

Otro de los pilares a los que se aferra la doctora Gil es a hacer ejercicio desde pequeños. Si no enseñas estos hábitos desde corta edad, muy difícil va a ser enseñarlo de mayor.

En cuanto a la población adulta, los datos ponen sobre la mesa cómo los casos de obesidad están aumentando de una manera alarmante. En contraposición, al parecer, entre otra parte de la población existe una fiebre por cuidar más su alimentación y practicar ejercicio.

Otro tema que salió a colación en el Encuentro organizado por DEIA es cómo afecta la microbiota intestinal a la obesidad. Lo primero de todo, los expertos en nutrición explicaron qué es la microbiótica, un término que la doctora Gil lo definió como las bacterias que se encuentran en el intestino.

Los estudios médicos están poniendo de manifiesto cómo la microbiótica de una persona cambia si su peso es normal o si sufre sobrepeso u obesidad. La endocrina añade que no está muy claro si son los cambios en la microbiótica lo que hacen que una persona tienda a tener más peso, o si la alimentación de una persona obesa perpetúa en esas alteraciones que suelen provocar un aumento de las bacterias no beneficiosas para el organismo y la disminución de aquellas que ayudan a hacer bien la digestión, entre otras funciones. Las bacterias que aumentan suelen ser las causantes de provocar alteraciones a la hora de hacer bien la digestión, que se tenga más gases, absorben muchas más calorías y nutrientes... Ello supone que con la misma comida una persona engordaría más que otra según tenga una microbiota sana o alterada.

La doctora Pantxike corrobora las palabras de la doctora Gil sobre la importancia que tiene la microbiota en una persona a la hora de sufrir obesidad o no.

Pantxike va más allá y asegura que la microbiótica nos da esperanzas a los especialistas y nos permite ayudar a todas aquellas personas cuya microbiota tiende a hacerles engordar.

Otra responsabilidad que recae en los doctores presentes a la cita de DEIA en relación al tema de la microbiota es la de poder influir desde el mismo momento en el que una mujer se queda embarazada; de tal manera que se le pueda cambiar las bacterias que le perjudican por aquellas que resultan beneficiosas para su organismo, no solo en cuestiones de sobrepeso sino en la salud de la paciente en general.

Para el doctor Carbajo, el tejido graso humano tiene unas características genéticas que lo hacen especial para defenderlo contra el hambre. Sin embargo, “no podemos hacer nada contra la obesidad, lo que está llevando a que esta enfermedad se haya convertido en epidémica”, afirma.

Con respecto a la microbiótica, Carbajo subraya que se trata de un tema que actualmente está en investigación. Añade que, si analizamos todos los aspectos médicos tanto metabólicos como neurológicos que rodean a la obesidad, la microbiota y la flora intestinal de cada persona pueden estar desarrollando un papel muy importante a la hora de sufrir obesidad.

enfermedades asociadas La obesidad se asocia directamente con enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, apnea del sueño, artrosis e, incluso, se ha relacionado con algunos tipos de cáncer.

La doctora Pantxike indica además cómo las últimas investigaciones están relacionando cada vez más la obesidad como el cáncer de mama y el de colón. Incluso añade que, hoy en día se está estudiante su relación con el Alzheimer.

Analizando el momento en que una persona da el paso de acudir a la consulta de alguno de estos tres especialistas, la doctora Gil señala que alrededor del 50% de sus pacientes acuden a ella con un cuadro de sobrepeso u obesidad, pero gran parte lo hacen principalmente porque están sufriendo las consecuencias de otras enfermedades asociadas como diabetes, dolores musculares o haber sufrido una angina de pecho.

El doctor Carbajo, por su parte, se muestra tajante ante la pregunta que relaciona la obesidad con otras enfermedades. “Todo lo que acarrea la obesidad es negativo”, afirma.

El cirujano añade que examinando alguno de sus pacientes cuando acuden por primera vez a su consulta, nos encontramos con personas con más de 20 factores de riesgo cardiovascular asociados a la obesidad. Aquí está verdaderamente el problema, puntualiza Carbajo, en todas las enfermedades que desencadena la obesidad en el sistema metabólico y que llevan como consecuencia que los pacientes fallezcan de manera prematura por alguna de ellas.

A las ya mencionadas, Carbajo añade otras como las relacionadas con el sistema óseo o con enfermedades psicológicas.

La edad de los pacientes es otro de los temas a debate. Para el doctor Carbajo resulta sumamente preocupante que muchos de ellos sean jóvenes adolescentes.

En relación con el tema de la edad, la doctora Pantxike expone su teoría. Para la especialista, mucho tiene que ver el elevado consumo de alcohol entre la juventud, que implica la ingesta de grandes cantidades de azúcares. A grandes cantidades de alcohol, grandes cantidades de azúcares añadidos. La vida sedentaria de parte de la población complica aún más la situación. “Si bien es cierto que estamos ante un momento en el que hacer deporte, correr o acudir a los gimnasios se ha puesto de moda, no nos podemos olvidar de todas esas personas que pasan horas haciendo ‘tumbing’ ante un televisor”, añade Pantxike.

A la pregunta de cómo se puede atajar el problema, los tres profesionales están de acuerdo en que la solución no es nada sencilla y que en ella tienen que intervenir muchos estamentos, desde sanitarios, sociales, educativos y políticos.

Sobre la incidencia de la obesidad entre la población joven, la doctora Gil añade otro aspecto más; la moda por la ingesta de comida rápida, con grandes cantidades de hidratos y exceso de proteínas.

También sale a la palestra el tema de la publicidad. Anuncios llamativos dirigidos a los más jóvenes con imágenes de grandes proporciones de comida nada saludable.

El doctor Carbajo está de acuerdo con los argumentos de las doctoras y hace hincapié en la cantidad de carbohidratos que reciben los niños desde primeras horas del día, unos carbohidratos que luego no se queman a lo largo del día.

La situación es tan alarmante que Carbajo insiste en que las autoridades tienen que intervenir de manera urgente para frenar el exceso de azúcares añadidos y de carbohidratos. Esta tendencia, afirma el doctor, va a hacer que en las próximas décadas el porcentaje de personas obesas siga aumentando.

Aunque las medidas deben de llegar de las instituciones sanitarias, la doctora Gil argumenta que, no es cuestión de echar balones fuera. La educación y enseñar unos correctos hábitos alimenticios es tarea de los padres, y por ahí es por donde hay que empezar. Gil apunta que los carros de la compra son un claro indicativo de lo que come una familia. Pero a nivel institucional, insiste, sería conveniente que se tomen otro tipo de medidas relacionadas, por ejemplo, con premiar a los alimentos saludables con un mejor precio y ‘castigar’ a los más dañinos con precios más altos.

En opinión de la doctora Pantxike, el conocimiento cambia aptitudes y por tanto, cree que campañas de información a nivel gubernamental ayudan a la población a estar informada y conocer que el exceso de azúcares resulta enormemente perjudicial para la salud. Concluye asegurando que los gobiernos deberían intervenir para atajar un problema que causa un gran gasto público.

cifras Sobre los niveles de obesidad en el Estado, Euskadi cuenta con un porcentaje menor a la media, unos datos que, a juicio del doctor Carbajo, son positivos aunque ello no quita para estar expectantes, ya que el incremento porcentual que se está registrando cada año a lo largo de la última década está siendo también preocupante entre los vascos.

En el Estado, la población joven obesa ronda un 20%, y como está ocurriendo en Euskadi, sigue creciendo. En el ámbito internacional, EE.UU. ocupa el primer puesto en relación a la población obesa, seguido por México.

Tras estas cifras, los expertos pasaron a exponer los diferentes tratamientos que existen, una opción que siempre debe estar en manos de los profesionales.

Según la especialidad médica a la que pertenecen cada uno de los presentes a la cita con DEIA, los tratamientos que ofrecen también son diferentes.

En el campo de la medicina estética, donde la doctora Pantxike ejerce desde hace más de 30 años, la especialista aborda cada caso desde la perspectiva médica. Bajo este prisma, Pantxike no busca que sus pacientes pierdan un número determinado de kilos para recuperarlos en unos meses, sino que esta reducción de peso se mantenga con el tiempo.

Para establecer la dieta perfecta, Pantxike parte de una clínica completa del paciente y de su historia; hábitos alimenticios, tipo de vida, trabajo que desarrolla, ejercicio, micronutrición... A partir de ahí establece una dieta que se adapte a todos los baremos estudiados pero que además, sea compatible con el tipo de vida que lleve. En el caso de tratarse de obesidad mordida, Pantxike está absolutamente convencida que hay que recurrir a la cirugía.

La realidad de la doctora Gil pasa por atender casos en su mayoría de obesidad, acompañada de otra serie de patologías. El primer punto de partida sobre el que la endocrina se apoya es en informar a sus pacientes que la solución no llega de un momento puntual, por ejemplo, adelgazar en plena operación bikini o antes de las navidades. La filosofía de Gil es enseñar a sus pacientes una alimentación con miras al futuro (basada en la dieta mediterránea), con el fin de que una vez aprendido el patrón alimenticio que les enseña, éste se convierta en su dieta para siempre. Ahora bien, añade la doctora Gil, con mi dieta el paciente no pasa hambre, porque una dieta que deje sensación de hambre no va a ser eficaz durante mucho tiempo.

Una vez establecida la dieta, las dos doctoras no pasan por alto la importancia del ejercicio. No hay que hacer un ejercicio desmesurado, ni se tiene que acudir obligatoriamente a los gimnasios; el mero hecho de caminar todos los días de manera rutinaria es suficiente.

Reeducar en alimentación es la clave sobre la que las dos especialistas apoyan sus teorías.

En este apartado, el doctor Cárbaso lo tiene muy claro. El sobrepeso sí se puede atajar con una dieta, cosa que no ocurre con la obesidad. Ante una obesidad de alto grado o obesidad mórbida es el cirujano bariátrico quien tiene la solución al problema. Hoy en día existe un consenso a nivel internacional que señala que todos aquellos pacientes con IMC de más de 35 deben de recurrir forzosamente a la cirugía.

Carbajo pone sus argumentos sobre la mesa a la hora de afirmar su opinión y señala que la mayoría de sus pacientes llegan al centro después de haber realizado infinidad de dietas sin éxito.

Una de las características del Centro de Excelencia de Doctor Carbajo es el seguimiento exhaustivo que hacen de cada caso, no solo como política interna del centro, sino por obligación al pertenecer al grupo de centros de Excelencia de Europa. Esta condición hace que cada 3 meses el centro tenga que elaborar un informe sobre la evolución de los pacientes a lo largo de toda su vida. Como bien apunta el doctor Carbajo, “este requisito nos obliga a todos lo que formamos parte del centro a hacer un seguimiento a nuestros pacientes, lo que nos permite llevar a cabo estudios con un plazo superior a una década, así como valorar aquellas técnicas empleadas que sobreviven pasados los 10 años y aquellas otras que no llegan a superar los cinco años”.

Partiendo de este conocimiento, el cirujano señala que solamente los procedimientos mal-absortivos perduran más de 10 años o incluso toda la vida del paciente, ya que las técnicas restrictivas en cirugía bariátrica (los más comunes y los que más se realizan en estos momentos) tienen vigencia a corto plazo y no consiguen alcanzar los resultados ideales pasados los 10 años.

Otro aspecto en el que coinciden también los especialistas reunidos es en la importancia de preparar a los pacientes antes de proceder a una intervención quirúrgica, bien con micronutrientes o con otros aportes, con el fin de reducir todos los riesgos posibles antes de entrar a quirófano.

Sobre las técnicas aplicadas, el doctor Carbajo habla de dos tipos. Por un lado, las que él denomina técnicas simples y, por otro, las complejas. Por técnicas simples, Carbajo señala aquellas que actúan únicamente sobre el estómago, es decir, las técnicas que se les conoce popularmente como reducción de estómago. El inconveniente de estos procedimientos es que al cabo de un año dejan de ser eficaces y lo más probable es que el paciente tenga que volver a entrar a quirófano. Carbajo incluye en este grupo la banda gástrica y la gastroplastía, entre otras.

A juicio de Carbajo, el motivo de que estas intervenciones no duren con el paso de los años está en el intestino, ya que después de haber superado algún tipo de cirugía restrictiva, la capacidad de absorción del intestino se incrementa y adquiere más capacidad de resistencia.

El fracaso de este tipo de técnicas restrictivas llevó al surgimiento de las técnicas denominadas mixtas, aquellas que tocando el estómago, actúan también sobre el intestino. La más común de ellas es el bypass gástrico convencional, de la cual el doctor Carbajo ha sido gran defensor y uno de los primeros introductores de la técnica en España. Pero a lo largo del tiempo se ha comprobado que la aplicación de estas técnicas mixtas también acaban fracasando. Es por ello que actualmente, el Centro de Excelencia del doctor Carbajo está realizando la técnica que responde al nombre de bypass gástrico en anastomosis, que persigue que los pacientes pueden solucionar el problema de la obesidad de por vida. Sobre los niveles de éxito de esta técnica se está hablando de que más del 75% de los pacientes han obtenido una pérdida de peso de más del 75% de su sobrepeso.