Los movimientos de Indra sacuden el tablero del sector industrial de la defensa
La multinacional española, que ha rediseñado su cúpula directiva con el apoyo de Moncloa, mira ahora hacia ITP Aero
Durante años, la industria de la defensa estuvo fuera del primer plano informativo. Nunca dejó de tener trabajo y nunca dejó de ser relevante, pero su ritmo operativo era el ordinario en un contexto en el que la preocupación de gobiernos y sociedades europeas estaba más puesta sobre las crisis económicas, la pandemia o la seguridad pública. Pero la invasión rusa de Ucrania y la amenaza expansionista de Moscú, junto con el ruidoso pero irrefrenable repliegue de tropas y recursos de Estados Unidos en Europa, están obligando al Viejo Continente a resituarse en esta materia y devolver su mirada al sector.
La apelación a crear un ejército europeo que cohesione los intereses de la UE más allá de la cobertura de OTAN, donde la primacía estadounidense condiciona toda la visión, está quedando en nada. Al mismo tiempo, cada Estado se marca el objetivo de desarrollar y fortalecer lo que se denomina un 'campeón nacional'. Es decir, una firma que aglutine las principales capacidades y ejerza de líder para las demás empresas. Así, Alemania cuenta con el gigante Rheinmetall, Francia con Thales e Italia con Leonardo. En España, la pretensión del Gobierno es asignar ese rol a Indra, aunque desde diferentes estratos se cree que la postura del Ejecutivo está siendo demasiado intervencionista.
El pasado mes de abril, el Gobierno forzó la salida de la familia Escribano del accionariado de Indra. Los hermanos Ángel y Javier Escribano mantenían una posición del 14,3% a través de su propia empresa, Escribano Mechanical and Engineering (EM&E). Sin embargo, su intención era que Indra comprase su propia compañía, algo que no gustó al Ejecutivo, que alegó, a través de la SEPI, que existía un conflicto de interés y les obligó a dar un pasó atrás. De esta manera, Ángel Escribano abandonó la presidencia de Indra, siendo sustituido por Ángel Simón, mientras que su hermano Javier también dejaba su puesto en el consejo de administración como consejero dominical. En los tres últimos años, Indra ha desplegado una intensa actividad, coincidiendo con la reorientación que está viviendo gran parte del sector de las telecomunicaciones -y también de la automoción- hacia fines de defensa.
El 15 de mayo de 2023, EM&E se hizo con un 3% del capital de Indra por unos 65 millones de euros y el 24 de noviembre de ese mismo año elevó su participación al 8%, lo que le convirtió en el segundo máximo accionista de la compañía por detrás de la SEPI, el brazo inversor del Estado. En cualquier caso, la salida de EM&E de Indra no frustró los planes de los hermanos Escribano, que han podido vender su empresa, en una operación financiera que ha generado plusvalías superiores a los 950 millones de euros, y de los que se calcula que unos 200 millones irían para los propios Escribano.
En cualquier caso, la voluntad del Gobierno es la de ejercer un mayor control sobre el rumbo de Indra a través del timón que le otorga el ser poseedor, mediante la SEPI, del 28% de las acciones. Tras la salida de Ángel Escribano de la presidencia, su sucesor es Ángel Simón y desde el mes pasado su consejero delegado es Josep María Recasens, ejecutivo de Renault y hasta ahora presidente de Anfac, la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles).
Al parecer, una de las opciones que había barajado el Ejecutivo de Pedro Sánchez era el de designar para ese puesto a Eva Azoulay, CEO del Grupo ITP Aero. En ese contexto, en los últimos días han aparecido informaciones que recogen un supuesto interés de Indra por adquirir la compañía vasca ITP, con sede en Zamudio y especializada en la fabricación de motores aeronáuticos.
No sería el primer movimiento de Indra en esta dirección, puesto que en el año 2019 también intentó hacerse con la firma cuando entonces estaba bajo el dominio de Rolls-Royce. No obstante, Indra es el segundo accionista de ITP Aero, con el 9,5% de las acciones. Desde el año 2022, ITP Aero está en manos del fondo de inversión estadounidense Bain Capital, que lideró un consorcio de inversores en el que también estaban la guipuzcoana Sapa Placencia y el banco JB Capital. La compra -que se hizo por 1.700 millones de euros y tras obtener el plácet del Gobierno español un año después del principio de acuerdo- permitió a Bain Capital adquirir el 100% de las acciones, aunque después dio paso a otros acrores y ostena el 76,5% de los títulos. El fondo público Finkatuz, dependiente del Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco, posee asimismo el 6%. Existe satisfacción en las instituciones vascas por la gestión de Bain Capital, ya que el centro de decisión de ITP Aero continúa radicado en Euskadi, además de que se mantiene el compromiso con el empleo y la inversión.
Sea cual sea el devenir para ambas firmas, lo cierto es que la cooperación entre todos estos agentes sigue fluyendo. La decisión de Francia y Alemania, debido a desavenencias entre sus respectivos fabricantes, de dar por finalizado el proyecto del futuro caza europeo (FCAS) -en el que el consorcio Airbus había adjudicado contratos a Indra e ITP-, ha supuesto un golpe para la industria de defensa, pero esta no se detiene. Así, en un reciente comunicado, las empresas Airbus, GMV, Oesía, Indra, ITP Aero y Sener, aseguraron que están en una posición “óptima” para seguir impulsando un futuro caza que sustituya al Eurofighter.
En este sentido, destacaron que en colaboración con otros socios industriales españoles y europeos, así como con startups, están “preparados para desarrollar e implementar” un proyecto de caza “de manera soberana, eficiente y orientada a objetivos a lo largo de todo su ciclo de vida manteniendo o incrementando el nivel de participación alcanzado en el, hasta ahora, programa trinacional”. “Esta preparación se sustenta en hechos como la participación de la industria española en el Eurofighter que, además de haber estado a la altura de sus socios alemanes, británicos e italianos y a pesar de la reducida carga de trabajo asignada, ha contribuido de forma significativa al nivel de autosuficiencia”, explicaron. Por otra parte, Indra no pierde el tiempo y ultima un acuerdo con Santa Bárbara, propiedad de la firma estadounidense General Dynamics, para formar una nueva alianza.