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Lorea: una historia de valentía, esfuerzo y oportunidades

Lo que comenzó como una afición terminó convirtiéndose en un cambio radical de vida. Jesica Cabel decidió volver a estudiar a los 35 años y ahora lidera su propio espacio de belleza en Llodio

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Jesica Cabel posa en el interior de su coqueto espacio de belleza, cuidado y bienestar en el centro de Llodio.Markel Fernández

La historia de Jesica Cabel es la de una mujer que aprendió muy pronto a salir adelante sola. Con apenas 19 años se independizó y empezó a construir su vida adulta con responsabilidades y dificultades que la obligaron a madurar antes de tiempo. Durante años trabajó en todo tipo de empleos, siempre con la idea de encontrar estabilidad.

Con el tiempo llegaron el matrimonio, sus hijas y también una necesidad cada vez más fuerte de encontrar un trabajo que le ofreciera algo más que un sueldo. Buscaba estabilidad, sí, pero también sentirse realizada. Y fue entonces, ya superados los 30 años, cuando apareció una idea que llevaba mucho tiempo dentro de ella: volver a estudiar y hacerlo sobre algo que ya le gustaba. 

La estética siempre había formado parte de su vida. Era una afición, algo que disfrutaba en su tiempo libre, pero nunca imaginó que pudiera convertirse en su profesión. Sin embargo, decidió dar el paso y matricularse en un módulo de estética. Una decisión que cambió completamente el rumbo de su vida.

“Era algo que me gustaba mucho, pero jamás pensé que acabaría formando parte de mi vida personal y profesional”, recuerda. Volver a las aulas después de tantos años no fue sencillo, pero Jesica tenía claro que quería intentarlo. Lo hizo compaginando responsabilidades familiares y personales, con esfuerzo e ilusión.

Una llamada que cambió todo

Tras terminar sus estudios comenzó a trabajar en un centro de estética de Basauri, donde estuvo durante tres años. Allí aprendió, ganó experiencia y confirmó que había acertado con su decisión. Pero el cambio definitivo llegó gracias a una persona muy importante en su trayectoria: su antigua profesora Rosa Usategi.

Rosa siempre había confiado en ella cuando la tenía como alumna y veía en Jesica algo más que una buena profesional. Por eso, cuando surgió la oportunidad de hacerse cargo de un centro de estética en Llodio, cuya propietaria iba a jubilarse en un breve espacio de tiempo, pensó inmediatamente en ella. Fue Rosa quien le habló del proyecto y quien la animó a dar un paso que, en ese momento, parecía enorme.

En imágenes: Lorea, bienestar y cuidado en LlodioMarkel Fernández

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“Le estaré siempre agradecida”, reconoce Jesica. Porque aquella llamada no solo le abrió una puerta profesional, sino también la posibilidad de cumplir un sueño que hasta entonces veía lejano.

El 5 de mayo hizo un año que tomó las riendas de su propio espacio de belleza y estética en la localidad, Lorea, y asegura que no puede estar más feliz con la decisión. Los comienzos daban vértigo, pero la Fundación Gaztenpresa de LABORAL Kutxa le ayudó a desarrollar el proyecto de viabilidad y a ordenar las ideas para poner todo en marcha.

Iniciativa apoyada por Gaztenpresa y Lanbide

DESCUBRE MÁS SOBRE EL PROYECTO GAZTENPRESA DE LABORAL KUTXA

Jesica heredó parte de la clientela de la anterior propietaria, personas que decidieron confiar en ella desde el primer momento. Pero poco a poco también han llegado nuevos clientes que buscan cuidarse y encontrar un espacio cercano y de confianza. 

Y precisamente esa cercanía es una de las cosas que más valora en su trabajo. Para ella, la estética no es solo una cuestión de belleza. También tiene mucho que ver con el bienestar, la autoestima y el cuidado personal.

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En su centro ofrece tratamientos faciales, corporales, maquillaje… pero sobre todo intenta crear un ambiente donde las personas se sientan cómodas, escuchadas y cuidadas. Porque muchas veces una cita de estética es también un momento para desconectar, relajarse y dedicarse tiempo a una misma.

Cuando mira atrás, Jesica reconoce que solo se arrepiente de una cosa y es de no haber dado el paso antes. Aun así, siente que todo lo vivido forma parte del camino que la ha llevado hasta aquí.