Pieter Monsma: “Reducir costes a toda costa siempre es una solución cara”
Bilbao - Vio su primera luz en Valencia y por sus venas corre sangre holandesa. Como los legendarios fenicios, aprendió el oficio del comercio mirando a la mar, incluidas las aguas que bañan las costas de Australia, donde completó parte de su formación. Sus antepasados del siglo XVII, los neerlandeses, ya habían cartografiado las costas de aquella Nueva Holanda. Con todo, la gran conquista de Pieter se produce tierra adentro: gana amigos a cada paso que da. Si quiere mover mercancía por medio mundo, llámele. Es uno de los justos.
Cuando un poeta mira a la mar ve el baile de las olas... ¿qué ve usted?
-Ha cambiado tanto ese mundo... Veo carga, movimiento. Veo días de duro trabajo y también, por qué no, algunas alegrías...
Veámolo con un ejemplo.
-Abrir una línea nueva para el puerto en que trabajas. Traes movimiento, oportunidades y trabajo para otra gente. Te hace feliz.
¿Por qué la mar como autopista?
-Desde que se inventó el contenedor, es una referente internacional para el transporte de mercancías. Bien hecho, guarda un perfecto equilibrio entre los tiempos y el respeto a la ecología.
¡Palabra sagrada en estos tiempos!
-Es la apuesta de nuestro siglo. Europa quiere corredores marítimos y ferroviarios; quitarse de las carreteras esos camiones con tantas emisiones de CO2.
Acusan al barco de ser el ‘medio de transporte’ de la droga...
-Es cierto. Quizás porque resulta casi imposible controlar tantos contenedores, tanta mercancía...
¿Usted lo ha visto?
-Sí, en cuatro o cinco ocasiones: en latas de piña, en listones de madera...
¿Qué se hace entonces?
-Dejar que actúen las autoridades. La inmensa mayoría de las veces van directos a buscarla porque han recibido un chivatazo. Les facilitas el camino y punto.
Si yo le nombro Rotterdam...
-El puerto de referencia de toda Europa. No solo por su capacidad, sino por la capacidad logística, de distribución de la mercancía.
¿Y el Puerto de Bilbao?
-Aquí no atracan barcos oceánicos. Llegan los feeders que alimentan a otros buques más grandes.
Todo para el abracadabra de la logística... ¿Ha cambiado el modelo de negocio?
-¡Ni se lo imagina! Hoy un agente logístico tiene que ser una prolongación de la empresa que le contrata, ofrecerle un servicio a la carta y no solo mover mercancía de acá para allá; sino de darle todas las facilidades y cubrir sus necesidades.
¿Cuál es el secreto, marinero?
-La selección. Tienes que elegir bien al cliente y explicarle que reducir costes a toda costa siempre es una solución cara.
Cuénteme una anécdota
-Hay miles. recuerdo que trajimos un barco de África y apareció un polizón axfisiado. Tardamos en darnos cuenta que la madera húmeda desprende unos gases que...
¿Y el momento más duro que recuerda?
-El Kintango traía de todo: whisky, excavadoras, madera... Llegó con una escora salvaje y el capitán hablaba de olas de 18 metros de altura. Caían contenedores al mar y tardamos, ¡uf!, 25 días en descargarlo y rescatarlo todo.
empresario marítimo
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