El falso 'formato ahorro' o por qué más grande no significa siempre más barato
Antes de adquirir un producto XXL o con un formato familiar debes revisar su precio por unidad de medida (kilo o litro) si no quieres acabar pagando de más en la cesta de la compra
Productos con colores llamativos en sus envases, letras grandes y palabras mágicascomo ahorro, XXL o formato familiar captan rápidamente nuestra atención en las estanterías de los supermercados. Casi siempre vamos a hacer la compra con prisa y en los establecimientos todo parece dispuesto para que tomemos decisiones rápidas. Sin embargo, hay que tener cuidado y no dejarse llevar por las apariencias porque hay veces en las que cosas que en principio parecen un chollo, no lo son tanto.
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Diferencias de hasta el 80%
Concretamente, un estudio realizado por la empresa FITstore pone cifras a una sospecha cada vez más extendida y es que los formatos grandes no siempre son más baratos. Según sus datos, algunos productos ofrecidos en envases de mayor tamaño pueden llegar a costar hasta un 18,6% más por kilo o litro que sus versiones estándar. No se trata de casos aislados, ya que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha detectado diferencias que, en determinados productos, superan incluso el 80%.
Para entender esta cuestión hay que ver el contexto: los precios no paran de subir, mientras que, en la mayoría de los casos, los salarios o son bajos, están estancados o no crecen a la misma velocidad que el IPC (Índice de Precios al Consumo).
Por este motivo, los consumidores se ven obligados a buscar fórmulas para ahorrar en la cesta de la compra y una de las más habituales es apostar por formatos grandes. La lógica nos dice que más cantidad equivale a mejor precio, pero esa regla, en la práctica, no siempre se cumple.
La letra pequeña
El principal problema en esto de los formatos ahorro radica en cómo miramos, o más bien no miramos, las etiquetas. La mayoría de las veces nos fijamos en el precio total del producto y no en el dato clave: el coste por unidad de medida, es decir, por kilo o por litro. Ese número, que aparece en letra pequeña junto al precio, es el único que permite comparar de verdad y es ahí donde, en muchos casos, se rompe la supuesta ventaja del formato ahorro.
Desde FITstore lo explican muy claro: el consumidor tiende a dejarse llevar por mensajes destacados en el envase. Luis Cañada, fundador de la compañía, señala que solemos comprar sin pararnos a hacer cálculos: "No evaluamos precios en términos de €/kg o €/litro", asegura, y esto hace que tomemos decisiones más basadas en la percepción que tenemos del producto que en el dato real.
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Estrategias de venta
El tamaño del envase, su diseño o su ubicación en el supermercado son aspectos que contribuyen sin duda a esa percepción. Los formatos grandes suelen ocupar espacios visibles, a la altura de los ojos o en las cabeceras de los pasillos, mientras que las versiones más pequeñas quedan relegadas a otras zonas menos accesibles. La conclusión es que cuanto más fácil sea ver un producto, más probable será que acabe en el carro.
La psicología también juega su papel a la hora de decidir y es que solemos asociar lo grande a abundancia y como consecuencia a ahorro. Sin embargo, no siempre hay más producto real detrás de ese volumen, sino que a veces lo que hay es más embalaje, más aire o simplemente un precio menos competitivo.
Muchas veces, además, al amparo de ese falso ahorro, acabamos cayendo en un consumo innecesario. Comprar en formato familiar puede tener sentido en hogares grandes, pero no siempre. En el caso de los productos perecederos, por ejemplo, ese exceso puede traducirse en desperdicio y lo que se tira también cuenta como gasto.
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El precio por unidad de medida, la clave
La OCU recuerda que la variedad de formatos responde a distintos perfiles de consumidor, desde el tamaño del hogar hasta cuestiones de almacenaje, pero insiste en una recomendación básica y es comparar siempre el precio por unidad de medida antes de decidir. Es un gesto sencillo pero que te evitará pagar de más.
Ya lo ves, la solución no es renunciar a los formatos ahorro, sino analizarlos uno a uno. No todos son engañosos ni todos resultan más caros, pero sí hay que desconfiar inicialmente de las etiquetas que prometen ahorro sin demostrarlo. Y es que, en estos tiempos en los que cada euro cuenta, la diferencia no está en el tamaño del envase, sino en cuánto cuesta realmente lo que estamos comprando.
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