Los gastos ocultos que encarecen tus vacaciones: evita pagar de más
Desde el transporte y el equipaje hasta la comida o el uso del móvil, estos son los sobrecostes más habituales que pueden acabar disparando el presupuestos de tus vacaciones
Con la vista puesta en Semana Santa, muchos sueñan ya con disfrutar de unos días de vacacionesy, por qué no, con la posibilidad de realizar algún viaje. A la hora de planificarlo, tenemos claras cuáles son las partidas que se van a llevar la mayor parte de nuestro presupuesto: el transporte, el alojamiento y las excursiones más típicas. Sin embargo, muchas veces no prestamos la debida atención a esos pequeños gastos que a la larga van a encarecer nuestras vacaciones.
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Si no viajamos en nuestro coche, uno de los primeros desembolsos extra que tendremos que afrontar es el del desplazamiento hasta el aeropuerto, la estación de tren o de autobús, donde cogeremos el medio de transporte que nos llevará al destino.
Equipaje y móvil
El equipaje es otra fuente de sobrecostes, ya que muchas aerolíneas solo incluyen en el precio del billete una mochila para colocar bajo el asiento. De esta forma, si quieres llevar una maleta más grande, tendrás que pagar por ella. Las compañías de tren también suelen poner límites al tamaño, al peso y al número de maletas.
Tampoco podemos olvidarnos del uso del móvil en el extranjero. Aunque dentro del Espacio Económico Europeo (EEE) se puede usar la tarifa de datos con ciertas limitaciones, fuera de él las facturas por roaming pueden dispararse si no se toman las debidas precauciones, como utilizar tarjetas locales o desactivar los datos móviles.
Tasa y comida
Hay otros gastos que, aunque en un principio parecen insignificantes, pueden acabar suponiendo un importante desembolso. Es, por ejemplo, el caso de las tasas locales o municipales que cobran algunas ciudades y que, aunque no son cantidades elevadas, multiplicadas por el número de días en el destino suponen un plus en la lista de gastos. Algo parecido ocurre con el minibar del hotel, pensado para emergencias o para satisfacer algún capricho, y cuyos precios, al ser bastante elevados, también pueden encarecer la factura final.
La comida es otro punto a tener en cuenta y es que, comer siempre en restaurantes o hacerlo en lugares muy turísticos, puede disparar el presupuesto. Lo mismo ocurre si se contratan las excursiones sin comparar precios, puesto que las diferencias entre proveedores pueden ser sustanciales y afectar directamente al presupuesto.
Desplazamientos y recuerdos
Aunque hay cosas que en principio parece que van a suponer un ahorro, pueden acabar aumentando el gasto. Los alojamientos alejados del centro suelen tener precios más económicos, pero hay que sumarle el coste que supone después desplazarse hasta los puntos turísticos.
Otro clásico son los objetos que se compran de recuerdo y que, muchas veces, además de no servir para nada, pueden engordar el equipaje y obligarnos a pagar un sobrecoste por exceso de peso.
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Falta de previsión y seguro
Entre los errores más comunes también está hacer las reservas a última hora, ya que se paga más por vuelos, alojamientos y actividades, y hay menos opciones para elegir. No informarse previamente sobre el destino, desconocer horarios, costumbres locales o descuentos disponibles también puede llevar a gastos evitables.
Mención aparte merece la contratación de un seguro de viaje y es que, aunque pueda parecer un gasto prescindible, un problema de salud, un accidente o una cancelación pueden suponer miles de euros si no se cuenta con cobertura. En muchos casos, un seguro básico o llevar la Tarjeta Sanitaria Europea puede evitar un gran desembolso.
Alojamientos vacacionales: guía para elegir el que mejor se adapte a tu viaje
Por último, están los gastos derivados del uso de tarjetas en el extranjero; las comisiones por pagos o la retiradas de efectivo en los cajeros automáticos pueden suponer un gasto extra. Informarse en el banco antes de viajar permite elegir la opción más conveniente y evitar sorpresas.
Ya lo ves, viajar no tiene por qué ser sinónimo de gastar sin control, sino que la clave está en identificar estos pequeños gastos, anticiparse a ellos y tomar decisiones más conscientes. A menudo, evitarlos hará que las vacaciones te cuesten menos dinero y las disfrutes más y mejor.
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