Víctor y Zabaleta consiguen la victoria en el Torneo de San Mateo

Ganan ante Olaizola, que disputaba su última final como profesional, y Mariezkurrena

27.09.2021 | 01:09
Víctor y Zabaleta, en lo alto del podio, junto a Olaizola II y Mariezkurrena.

Olaizola II-Mariezkurrena 9

Víctor-Zabaleta 22

Duración 47:52 minutos de juego..

Saques 1 de Olaizola II (tanto 4) y 2 de Víctor (tantos 6 y 22).

Pelotazos 414 pelotazos a buena.

Tantos en juego 4 de Olaizola II, 4 de Víctor y 7 de Zabaleta.

Errores 3 de Olaizola II, 4 de Mariezkurrena II, 2 de Víctor y 1 de Zabaleta.

Marcador 2-1, 3-3, 4-4, 5-7, 6-8, 7-9, 7-10, 8-18, 9-19 y 9-22.

Incidencias Partido correspondiente a la final del Torneo de San Mateo disputado en el frontón Adarraga de Logroño. En el primer partido, Elezkano II-Tolosa ganaron a Artola-Salaverri II (22-16). En el tercero, Egiguren V-Oier Etxebarria vencieron a Larrazabal-Elizegi (18-16).

En una final no hay lugares para regalos ni para homenajes. Una vez la chapa decide el primer sacador, el único objetivo es llegar al cartón 22. El guion de película apuntaba a una victoria de Aimar Olaizola. La imagen el goizuetarra levantando su último trofeo era una grandísima imagen para los últimos meses de su carrera. Sin embargo, Víctor Esteban y José Javier Zabaleta no colaboraron y decidieron reescribir ese guion. Los de Aspe dominaron claramente el partido y otra vez más los focos recayeron en el zaguero de Etxarren. Nombrado como mejor pelotari del torneo, volvió a dar una exhibición con su pegada. Jon Mariezkurrena fue el encargado de tratar de capear la habitual tormenta, pero el resultado fue el habitual. El guardaespaldas de Berriozar acabó desesperado, incapaz de aguantar en el tú a tú a todo un coloso como Zabaleta. Con este dominio, los azules vencieron por 9-22 y además del prestigioso título riojano consiguieron el honor de ser la última pareja en derrotar a Olaizola en una final.

Las demostraciones de poder de Zabaleta hace tiempo que dejaron de ser una anécdota. Su regularidad es tremenda y es raro verle tener un día malo. Y cuando el etxarrendarra disfruta poco se puede hacer. Ayer domingo, Mariezkurrena estuvo a un nivel correcto e incluso fue capaz de enseñar en algunos tantos la espalda a su adversario. Pero Zabaleta es un martillo pilón. No solo no baja el ritmo, crece con el paso del partido y su juego lleva al rival a la extenuación e incluso a la resignación. Está a otro nivel. En el Adarraga de Logroño repitió su habitual actuación. No tuvo problemas para aguantar a Mariezkurrena cuando este gozó con más asiduidad y cuando encontró pelota a favor castigó con violencia. Además Zabaleta no es solo ataque. También es una defensa espartana. Su enorme técnica le permite salvar pelotas prácticamente sin espacio y es capaz de cubrir toda la cancha gracias a su velocidad de piernas. Estuvo en todos lados y cuando cogió un suspiro extra de aire castigó a los colorados con tremendos misiles dirigidos al rebote.

Zabaleta es un zaguero que marca muchas diferencias, pero en la pelota, y más al nivel físico de hoy en día, ganar solo es una tarea prácticamente imposible. Se necesita un aliado de garantías y Víctor supo entender a la perfección su papel. Al igual que hizo en la segunda parte de la semifinal, el delantero de Ezcaray se dedicó a sumar sin cometer riesgos. Atacó con pelota a favor y utilizó su buena derecha para retrasar la pelota y dar más trabajo aún más a Mariezkurrena. El riojano también supo aguantar a Olaizola en defensa y esta combinación de los de Aspe provocó que el goizuetarra tuviera una de esas tardes incómodas para los delanteros. Entrando poco en juego y desde posiciones demasiado alejadas para castigar con asiduidad.

Aun así, el partido no comenzó mal para los colorados. Olaizola arrancó con un saque y remate con sello propio y que se echará de menos dentro de unos meses. A continuación, Zabaleta cometió su único error del día y con el 2-0 sonó el despertador. El siguiente golpe fue un pelotazo lleno de veneno del etxarrendarra y el siguiente Mariezkurrena erró al tratar de mantener el intercambio de golpes. El monologo del zaguero azul había comenzado. Víctor también metió una marcha más y a partir de ahí los colorados vivieron una tarde de sufrimiento. No jugaron mal, pero sus rivales estuvieron por encima. La ventaja creció sin parar y se fue en un abrir y cerrar de ojos hasta el 7-18. El de Ezcaray devolvió el saque a los colorados con un error, pero apenas hubo reacción y el choque finalizó con el 9-22.

noticias de deia