El gran salto de darío

El delantero riojano marca diferencias gracias a su poder en la zurda y vence en la final del Manomanista de Segunda al vizcaino Aitor Elordi

09.02.2020 | 04:07
El riojano Darío Gómez celebra su victoria en la final del Manonamista de Segunda celebrada en el Labrit de Iruñea.

Duración: 50:33 minutos de juego.

Saques: 2 de Darío (tantos 7 y 9) y 2 de Elordi (tantos 3 y 8).

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 273 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 10 de Darío y 6 de Elordi.

Errores: 4 de Darío y 10 de Elordi.

Marcador: 1-0, 4-1, 5-1, 16-2, 17-6, 17-7, 18-11, 19-12, 20-12 y 22-12.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de 100 a 70 a favor de Darío.

Incidencias: Partido correspondiente a la final del Campeonato Manomanista de Segunda de la LEP.M disputado en el frontón Labrit de Iruñea. Buena entrada. En el primer partido, Bengoetxea VI-Imaz ganaron a Jaka-Rezusta (22-9). En el tercero, Arretxe II-Etchegoin vencieron a Ugalde-Jaunarena (16-11).

Bilbao - Darío Gómez llegó al campo profesional con solo 19 años y todavía muchos detalles por pulir. Un delantero con un golpe tremendo y unas cualidades que le hicieron destacar en el mano a mano en el campo aficionado. Pero la pelota no entiende de expectativas y no siempre hace justicia con los potenciales. Las lesiones se cruzaron en su camino y el juego no terminó de explotar. Épocas oscuras recordadas ayer en su momento más glorioso. Darío disfrutó por fin de la gloria del campeón, de ese tacto con la lana que tanto tardó en llegar. El ezcarayense venció a Aitor Elordi en la final del Manomanista de Segunda. Al igual que durante su carrera el sufrimiento estuvo presente y fue el trabajo lo que le rescató en el momento más crítico del partido. El mallabitarra amenazó con darle la vuelta a un marcador desfavorable de 16-1, pero no llegó a dar el golpe definitivo y el riojano se puso manos a la obra para cerrar el choque y vencer por 22-12.

Tuvo que ser un pelotazo con la zurda lo que pusiera fin a un partido. Un golpe con el que marcó diferencias durante todo el encuentro Darío. El delantero de Ezcaray siempre había amenazado con su potente derecha y en este campeonato creció considerablemente su poder en su otro brazo. Dos manos con las que abrir huecos y mandar sobre Elordi, que entró dentro del escenario predilecto del riojano y le costó sacudirse ese dominio ajeno. Esa zurda fue la que le hizo destacar ayer a Darío. Su derecha no funcionó como de costumbre y tuvo que salir su otra mano al rescate. Tanto de aire como a bote, la izquierda le dio muy buenos resultados y le ayudó siempre a cambiar el ritmo del tanto. Martillo cuando estuvo fresco de piernas y bote salvavidas cuando las fuerzas flaquearon.

duelo de estilos El encuentro de ayer fue un choque de estilos. La potencia de Darío contra la habilidad rematadora de Elordi. Y mientras se jugó a lo que el riojano quiso, no hubo color sobre el frontón. Darío fue mucho más que su contrincante en los primeros tantos. Su golpe marcó muchas diferencias y el mallabitarra deambuló por la cancha desnortado sin la posibilidad de aprovechar sus virtudes. Eso unido a que al vizcaino la suerte tampoco le acompañó y varios remates suyos se fueron fuera por poco, dejó la final prácticamente sentenciada con el marcador de 16-1 favorable al manista colorado, muy cómodo.

Aunque Elordi siempre creyó en la remontada. Ni el abultado resultado le hizo flojear y con un tremendo gancho, el primero que le salió dentro de su desacertado encuentro, recuperó el saque. El delantero de Mallabia sumó varios tantos y empezó a creer. Los nervios de Darío crecieron al mismo tiempo que la renta se estrechaba y el choque cambió completamente su signo. El cansancio hizo mella en los dos pelotaris y empezó a jugarse más cerca del frontis, donde Elordi fue claramente superior. Pero con todo a favor, el vizcaino erró un sencillo golpe y Darío recuperó el saque (19-12). Ya no falló. Tres tantos logrados de forma consecutiva y la txapela fue suya. Darío por fin se consagró con un título y ahora le espera el siguiente nivel, el Manomanista de Primera.