Presidente de CD Bidasoa

Gurutz Aginalgalde: "Hay que sentirse orgulloso por el pasado, pero ilusionados por el futuro del CD Bidasoa"

Gurutz Aginalgalde muestra agradecimiento y orgullo por el premio Sabino Arana que recibirá el domingo el Bidasoa por los 60 años del club y su promoción del balonmano

26.01.2022 | 00:19
Gurutz Aginagalde, en el polideportivo irundarra de Artaleku, la cancha del Bidasoa.

¿Qué supone este reconocimiento?

—Sobre todo, orgullo y agradecimiento. Es un premio muy prestigioso, donde hay clubes, entidades, deportistas y empresas muy importantes, y formar parte de esa familia de galardonados es un orgullo. Que se reconozca una trayectoria de 60 años creo que engloba muchas cosas y a mucha gente. Nos hace muy felices.

Echa la vista atrás y, ¿qué siente?

—Da un poquito de vértigo y respeto por los años que se van cumpliendo, por todo lo que se ha conseguido, pero a la vez genera ilusión por el futuro que pueda venir, por eso estamos trabajando. Hay que sentirse orgullosos por el pasado, pero también ilusionados por el futuro del club.

El reconocimiento llega en uno de los momentos más bonitos en la historia reciente del club, ¿no?

—Sí. Después de conseguir la Copa de Europa, el equipo pasó un cierto calvario (División de Honor B, ascensos, descensos...), pero parece que se ha asentado entre los equipos más potentes de la Liga y en esa lucha por optar a jugar en Europa. Ya llevamos tres temporadas seguidas jugando competiciones europeas, lo cual hace que se pueda decir que el Bidasoa está en un momento dulce, en un momento de crecimiento y asentado, lo que nos genera ilusión.

El del Bidasoa no ha sido un camino de rosas, ¿no?

—Ni mucho menos. Perder un patrocinador tan potente como fue Elgorriaga en su día, hizo mucho daño. Los años tampoco han sido los más fáciles, con muchas crisis de por medio. No ha sido un camino de rosas, pero ahora mismo, en un momento importante para el balonmano, porque hay síntomas de evolución y expansión a nivel mundial y a nivel estatal, el Bidasoa está bien colocado en una buena situación para poder aprovechar esa expansión y poder crecer de la mano de este momento.

¿Cuál es la clave de este equipo?

—Son varias. Primero, un grupo de trabajo que con Jacobo (Cuétara) al mando en lo deportivo está teniendo una continuidad, lo cual es importante y estamos teniendo resultados, lo que genera una tranquilidad en todo el entorno. Por otro lado, una masa social muy fiel que ya estaba en los peores momentos y que ahora está disfrutando de buenos momentos con el club, pero que siempre ha estado ahí. Un apoyo institucional y de empresa muy importante. En estos momentos en los que hemos pasado un covid se ha demostrado que han estado. Y lo que une todo eso es una Junta Directiva que intentamos trabajar de la forma más profesional, aunque nosotros estemos todos de forma voluntaria. Más que profesional, intentamos trabajar como una empresa para intentar, sobre todo, el retorno de los patrocinadores, que los socios estén lo mejor posible y dar tranquilidad a los jugadores y al cuerpo técnico para trabajar y que consigan los mejores resultados.

¿Cuando llegó se esperaba este resurgimiento del Bidasoa?

—Éramos conscientes de que el balonmano estaba cambiando y estaba convencido de que el grupo de trabajo que habíamos conformado era el ideal para poder ayudar a ese Bidasoa a darle ese impulso. Bueno, la realidad ha sido que el primer año hasta asentarnos en el club ha sido complicado en cuanto a buscar nuestro espacio, nuestro ritmo y poner nuestra metodología de trabajo, y luego, estamos pasando un año y pico de pandemia, lo cual tampoco es sencillo, pero sí es verdad que el crecimiento está ahí, que el Bidasoa vuelve a estar en fase de crecimiento y que todas las bases de cara al futuro se están poniendo.

¿Qué significa para Gurutz Aginagalde el Bidasoa?

—Todo. Es el que me ha dado la oportunidad de vivir del balonmano, que es lo que me gusta. Es el equipo de mi ciudad, es lo que me genera muchísima ilusión todos los días para seguir adelante, para intentar ayudar en hacerlo un poquito mejor cada día. Tenemos familia, trabajo, muchas cosas, pero el Bidasoa es algo que llevas dentro, que no te lo puedes quitar de la cabeza. Estoy en una posición para poder agradecer al Bidasoa en particular y al balonmano en general todo lo que me ha dado en esta vida.

¿Y Artaleku?

—Para mí es un símbolo del deporte, del balonmano, de Irun, de la bahía del Txingudi y de todo. Es un sitio donde hemos sufrido y hemos disfrutado muchísimo. No hemos sido pocos los que hemos pasado por ahí, bien como deportistas bien como aficionados bien como directivos. Se han vivido cosas muy importantes, no solo para nosotros como club, sino para el deporte de la comarca en general, para el deporte de Euskal Herria, porque no hay que olvidar que, en su día, el Bidasoa fue el primer campeón de Europa. Es una pista histórica tanto a nivel estatal como europeo.

Wenta, Svensson, Kisselev, Gislasson, Perunicic, Jovanovic... ¿Qué le dicen todos esos nombres?

—Ya me perdonarás por sentimental, pero también añadiría a Julen. No solamente ha sido uno de los mejores jugadores, como los que has nombrado, sino que además tiene el valor de haber salido de la cantera del Bidasoa y de haber jugado en Artaleku. Significa la grandeza del club, que hemos sido un equipo referente en muchos momentos. No hay que desmerecer a jugadores que actualmente están y que seguro que, a lo largo de los años, seguirán siendo muy importantes, ojalá que durante muchos años en el Bidasoa y que ese tiempo que miramos con cierta nostalgia atrás, recordando esos nombres, los podamos vivir en un futuro con jugadores tan importantes como esos.

"El Bidasoa está en un momento dulce, en un momento de crecimiento, asentado, y eso es algo que nos genera ilusión"

"Artaleku es un símbolo del deporte, del balonmano, de Irun. Es una pista histórica tanto a nivel estatal como internacional"


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