Con la pena arrastras por la ausencia de Mikel Landa, que tuvo que renunciar al Giro de Italia por culpa del accidente en la Itzulia, atropellado por el coche médico en el descenso de San Miguel de Aralar, la carrera italiana convocó a dos vascos en los tacos de salida de Bulgaria: Igor Arrieta y Markel Beloki.

Pertenecen ambos a la nueva ola de ciclistas que pretenden la sucesión de los últimos vestigios de la edad dorada del ciclismo de Euskal Herria en las pasadas dos décadas. Son dos de sus estandartes. El de Uharte Arakil acudía con la idea de contribuir a la misión de Adam Yates.

Sucedió que el inglés dijo adiós a la Corsa rosa tras la dura caída que sufrió en Bulgaria y que amputó al UAE, que perdió a tres de sus piezas de una dentellada de fatalidad. Eso obligó a replantear el enfoque de la carrera para los que quedaban en pie. Entre ellos, Igor Arrieta.

Lejos de esquivar la responsabilidad o de camuflarse en los lugares comunes, el de Uharte Arakil dio un paso al frente y se erigió en un gran protagonista. Arrieta se adentró en el Giro tras un estupendo arranque de campaña. Tercero en el AlUla Tour, dejó huella en la Itzulia, donde acabó octavo en la general y fue segundo en la jornada con final en Basauri. Solo Axel Laurence pudo con él. 

Repleto de moral, ambición y determinación, Arrieta se subrayó con un Giro extraordinario. Logró una conmovedora victoria en Potenza al batir a Eulálio en un agónico final después de salvar todas las pruebas que el azar y los caprichos del destino le pusieron por delante.

Aquel día, histórico, Arrieta, que se fue al suelo, se extravió y remontó en el kilómetro final, dejó constancia de su talla como ciclista. Bien pudo rendirse, pero eligió perseverar y resistir. Agitando la bandera del deseo y de la pasión, formalizó una victoria para siempre en Potenza, inolvidable el desenlace, repleto de emoción.

Con una victoria en la caja de caudales, Arrieta, en un gran estado de forma, no se desentendió de la carrera y protagonizó varias escapadas. Hasta lo intentó camino de Piancavallo. Antes merodeo la victoria en Andalo, donde fue sexto tras otro ejercicio de superación y ciclismo de calidad. Con la hoja de servicios del Giro, el Lidl ha puesto sus ojos en el navarro, que finaliza contrato con el UAE.

Markel Beloki, durante el Giro. Markel Beloki

Los destellos de Markel

En el escaparate también luce Markel Beloki. Tal como adelantó este periódico en exclusiva, el gasteiztarra correrá en el Ineos las próximas campañas. Queda por oficializar el fichaje por parte de la formación británica. El joven alavés, de estreno en su primer Giro, dejó constancia de su crecimiento.

Sus dos primeras semanas de competición en la cita italiana constataron el repunte de Markel Beloki, que estuvo entre los diez primeros de la general y siempre cerca de los mejores hasta que su organismo se resintió en Pila, el día que Vingegaard alcanzó el liderato. Hasta ese momento y desde el comienzo, el gasteiztarra expuso lo más brillante de su muestrario.

Atento, con capacidad de recuperación y centrado en carrera, Markel beloki avanzó con el poso de los veteranos durante las dos primeras semanas de competición. Mostró entereza y firmeza, cualidades extraordinarias para un ciclista que saltó desde categoría juvenil al WorldTour. No le asustó el reto a Markel Beloki en la carrera, que servía como aprendizaje. Se comportó como un maestro. Sobresaliente la puesta en escena de ambos en la carrera italiana. Un Giro dorado.