Mujer y Deporte

La reivindicación del fútbol femenino

Garazi Murua, Ane Etxezarreta, Sheila Elorza y Mai Garde piden, desde la charla Mujer y Deporte de Euskaltel, mejores condiciones y mayor visibilidad

10.06.2021 | 19:38
Garazi Murua, del Athletic; Sheila Elorza, del Eibar; Ane Etxezarreta, de la Real Sociedad, posan con la directora de Recursos Humanos de Euskaltel, Berta Álvarez

"No queremos cobrar lo que cobra Messi, sino igualdad de condiciones y un salario mínimo digno para poder vivir", ha dicho Mai Garde, capitana de Osasuna. Y Garazi Murua, del Athletic, Ane Etxezarreta, de la Real Sociedad, y Sheila Elorza, del Eibar, han asentido con la cabeza. Las cuatro han formado parte del encuentro Mujer y Deporte que ha organizado Euskaltel -patrocinador oficial de los cuatro equipos- y las cuatro han aprovechado el escaparte para reivindicar avances en el fútbol femenino, su profesión. Así, mejores condiciones, profesionalidad y mayor visibilidad han sido las reclamaciones más repetidas por unas jugadoras que han querido desmarcar sus peticiones de la realidad del fútbol masculino porque, como Garde ha explicado, "estamos luchando por cosas diferentes": "Lo que queremos es ser futbolistas y no tener que estar con otros trabajos para poder vivir. Queremos poder centrarnos en nuestra profesión". Y es que la capitana de Osasuna compagina su vida deportiva con un trabajo como socorrista y monitora de natación y con las funciones que conlleva ser también la coordinadora del fútbol base de Osasuna. Por eso, aunque el pasado agosto se incluyó en el BOE el I Convenio del fútbol femenino y aunque el próximo día 15 la Primera Iberdrola pasará a ser profesional, Garde, Murua, Etxezarreta y Elorza han pedido que se pasen de las palabras a los hechos.

"Somos mujeres, somos futbolistas y somos profesionales; así que queremos que se nos trate como tal", ha dicho Murua. La capitana del Athletic, con más de 150 partidos como rojiblanca en sus piernas, es consciente de la suerte que tiene de pertenecer a un club que toma medidas reales hacia la igualdad: "Nosotras estamos a jornada completa, desayunamos y comemos en Lezama...", ha explicado. Pero, por la tarde, cambia de mochila y se marcha a la universidad. Y es que las futbolistas han reconocido que, a pesar de ser profesionales, no pueden descuidar otros aspectos de su vida como los estudios porque, como ha argumentado Etxezarreta, "cuando dejemos el fútbol no tendremos el colchón que tienen nuestros compañeros para sobrevivir": "Para tener el futuro que quiero tener, tengo que seguir formándome para terminar trabajando de lo que me gusta". Asimismo, aunque las cuatro jugadoras han coincidido en que se "está avanzando mucho", también han avisado de que "todavía queda camino por recorrer". De hecho, la siguiente senda que pretenden tomar es la de la visibilidad. "Si no se nos ve, si no se nos saca por la televisión y ni en los medios, parece que no existimos; así que seguimos en la batalla. Es importante que se mueva el fútbol femenino para generar interés en la gente. Podemos atraer a muchas personas", ha concluído Elorza.

Porque el objetivo no solo es mejorar sus condiciones como profesionales del fútbol, sino dejar un panorama óptimo para las generaciones venideras. Para esas niñas que, en la actualidad, las ven como referentes. "Es una responsabilidad ser un referente, pero es una de las cosas más bonitas de esta profesión, que generamos ilusión en esas niñas. A nosotras nos corresponde dejar un escenario mejor del que encontramos para las que vengan después", ha reconocido Murua. La misma línea de opinión ha seguido Garde, quien ha sentido que "lo más gratificante ahora mismo es que estamos abriendo un camino para las futuras generaciones que para nosotras fue complicado recorrer".

ROMPER BARRERAS

Y es que cuando Etxezarreta comenzó a dar patadas al balón sí que había mujeres futbolistas. Pero apenas se las veía. No ocupaban espacio en los medios, así que no existían. Por eso, la jugadora de la Real Sociedad sabe lo que es crecer sin un referente femenino, sabe lo que es obcecarse con un deporte sin mucho futuro y sabe lo que es progresar con él hasta la profesionalización: "En mi época no había suficientes niñas para sacar ni un equipo, pero yo tenía claro que quería dedicarme a esto. Seguí entrenando y realmente hasta que no entré en la Real no me di cuenta de que el fútbol ya no era una afición, sino que podía dedicarme a ello. A día de hoy, me siento valorada como deportista".

 
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