Iguales en intensidad, ganas e impericia ante el gol

09.02.2020 | 16:00

LEVANTE: Aitor, Miramón, Vezo, Cabaco, Clerc, Rochina, Campaña, Melero (Min. .70, Radoja), Morales (Min. 86, Hernani), Roger (Min. 61, Sergio León) y Mayoral.

EIBAR: Dmitrovic, Tejero, Arbilla, Ramis (Min. 64, Paulo Oliveira), Cote, Diop, Edu Expósito, Pedro León (Min. 70, Escalante), Orellana (Min. 86, Charles), Inui y Quique.

Árbitro: Alberola Rojas (comité castellano-manchego). Tarjeta amarilla a los visitantes Pedro Léon y Dmitrovic.

Incidencias: Ciutat de València, 18.900 espectadores.

valencia - El equilibrio de fuerzas entre dos equipos parejos y la falta de acierto por parte de ambos conjuntos propiciaron ayer un empate sin goles en el Ciutat de València en un encuentro que tanto Levante como Eibar trataron de ganar.

Aunque la primera ocasión de partido fue para el equipo eibarrés en un remate de Inui que Aitor repelió con el pie (m. 7), el dominio del juego en la primera mitad correspondió al Levante, que dio réplica a esa jugada con un lanzamiento de Campaña un minuto después.

El Levante llegaba más y mejor a la meta visitante al ser capaz de combinar jugadas elaboradas con fútbol directo, pero los fallos tanto en los últimos pases como en la definición penalizaron a su juego.

Mientras, el Eibar jugaba tranquilo, aunque sin profundidad y daba sus mejores sensaciones cuando el balón estaba en los pies de Orellana.

El partido cobró intensidad en los primeros compases de la reanudación con un Eibar muy ofensivo y que pudo marcar y un Levante que supo acercarse con peligro a la contra, aunque el gol no llegó.

El partido era mucho más dinámico y las alternativas ante ambas porterías le daban emoción en una fase del choque en el que unos y otros buscaban la victoria, aunque faltos de claridad en los metros finales.

Mediado el segundo tiempo, el partido era de ida y vuelta, con acciones ofensivas ante ambas porterías, pero con muy poca precisión en los respectivos ataques, incapaces de generar verdadero peligro en sus aproximaciones, la mayoría de ellas resueltas con disparos lejanos e imprecisos.

Ni tan siquiera cuando quedaba poco para el final los equipos se reservaron, ya que mantuvieron la insistencia por conseguir el gol de la victoria, aunque sin acierto en sus respectivas llegadas a la meta rival.

Las alternativas se mantuvieron hasta el final, pero el cansancio y la falta de consistencia impidieron que llegara el gol, a pesar de que ningún equipo dio por bueno el punto. Los dos quisieron ganar. - Alfonso Gil