ganó 1-0 al Leicester

El City recupera el liderato a falta de una jornada de la Premier League

09.02.2020 | 02:26
Pep Guardiola, entrenador del Manchester City.

manchester - El belga Vincent Kompany, con un golazo estratosférico, el mejor y el más importante que seguramente ha marcado en toda su carrera, dio la victoria al Manchester City, que ganó 1-0 al Leicester para afrontar la última jornada de la Premier League en el liderato con un punto de ventaja sobre el Liverpool.

El central belga apareció en el momento justo para desatascar un partido que se le iba al cuadro de Guardiola. Faltaban 20 minutos para el final y el empate sin goles dejaba al Liverpool el título en bandeja.

Entonces, cuando el tiempo corría más rápido para el City, se paró para Kompany, que lanzó un disparo monumental que probablemente valdrá un título si los hombres de Guardiola no fallan el próximo fin de semana en el estadio del Brighton.

El defensa del City atravesó la línea del centro del campo. Recibió la pelota de Aymeric Laporte. Avanzó sin oposición. Nadie esperaba lo que iba a hacer. Ningún jugador del Leicester se le echó encima. Y, entonces, se sacó un zambombazo de la nada para quitar las telarañas de la escuadra izquierda de la portería defendida por Kasper Schmeichel, hasta ese momento impenetrable. Y es que la victoria agónica del Liverpool ante el Newcastle obligaba al Manchester City a ganar al Leicester para recuperar el liderato.

Con otra jornada por disputar, el equipo de Pep Guardiola no podía fallar. Tenía que sumar tres puntos para depender de sí mismo y no esperar un pinchazo de los hombres de Jürgen Klopp, que se enfrentarán al Wolves en Anfield en el último encuentro.

Guardiola repitió el mismo once que ganó por la mínima al Burnley (0-1) el pasado fin de semana. Sólo cambió al alemán Leroy Sané para dar al joven Phil Foden (18 años) su tercera titularidad este curso en la Premier League. Una decisión tal vez sorprendente para un partido decisivo en el que la experiencia podía ser un grado.

El Leicester, sin nada en juego después de apearse definitivamente de la pelea por la última plaza europea, saltó al terreno de juego tranquilo, bien armado atrás y con la idea de amargar la fiesta al público presente en el Etihad Stadium. Desde la llegada de Brendan Rodgers al banquillo a finales de febrero, el Leicester volvió a ser un equipo competitivo. - Efe