Ciclista de Movistar Team

Erviti: "La París-Roubaix fue como una rosa, bonita pero con espinas"

El ciclista navarro Imanol Erviti se recupera de la caída sufrida en la París-Roubaix el pasado domingo que le ha llevado a operarse de una fractura en la mano izquierda

07.10.2021 | 09:47
El ciclista navarro Imanol Erviti, rodando en la París-Roubaix del pasado domingo que no pudo acabar por una caída

No ha sido el mejor final posible de temporada para Imanol Erviti (Iruñea, 15/11/1983). Una caída, que en un principio no parecía grave, acabó llevando al gregario de Movistar a abandonar una París-Roubaix pasada por agua y barro con dos metacarpos de la mano izquierda fracturados.

Erviti se enfrentaba a su decimosexta participación en esta clásica. Solo en 2005 y 2010 se había visto obligado a abandonar. Esta ocasión era especial. Se veía con fuerzas para hacer algo memorable y superar su mejor clasificación, un 9º puesto cosechado en 2016.

"Creí que iba a ser un día bonito para mí", lamenta el ciclista navarro. El cambio de fecha de la París-Roubaix le vino perfecto. En condiciones normales La clásica de las clásicas se realiza en abril, pero la situación del covid que atravesaba Francia en ese momento llevo a la organización a aplazarla. Erviti por esas fechas suele padecer problemas por alergia que no le permiten rodar al mejor nivel.

El corredor pamplonés espera desconectar unos días y ponerse lo antes posible con la preparación de la temporada que viene.

¿Cómo se encuentra después de la operación?

- Estoy bien. Todavía tengo algo de dolor en la mano por lo reciente de la operación, pero entra dentro de lo normal.

Su caída en la París-Roubaix no parecía tan aparatosa como luego fue. ¿Qué sintió cuando vio que la mano se empezaba a hinchar?

- Me puse en marcha en seguida ya que tampoco fue una caída muy fuerte. Conseguí pegarme otra vez al grupo pero no podía sujetar el manillar. Fue algo que no me esperaba. Pensé que había sido más leve, sin embargo, enseguida noté que me había hecho daño, no podía sujetar la bici. Con una mano iba descontrolado. A la salida del pavés ya estaba descolgado y continué como pude en el asfalto. Al entrar en el siguiente tramo ya vi que no podía seguir con la etapa.

¿Qué sensaciones le ha dejado la París-Roubaix?

- Ha sido espectacular y también rara. Parecida a una rosa, preciosa y bonita pero con espinas. Ha tenido mucho peligro. Tenía dos caras y te podía tocar ambas partes, en mi caso me tocaron las espinas, lamentablemente.

Este año se ha disputado en octubre por primera vez. ¿Qué le ha parecido este cambio de fecha?

- Fue todo fruto de las circunstancias. Normalmente se realiza en abril. En ese momento Francia no andaba muy bien con el tema covid y tuvo que ser traspasada a octubre. En cierta manera yo estaba ilusionado. En abril suelo sufrir mucho por la alergia y es algo que me condiciona. Esperaba que en estas fechas no tuviese ese problema y así ha sido. Iba con muy buenas sensaciones.

Era su decimosexta participación en esta clásica. ¿Cómo la había preparado?

- Iba con emoción y ganas de participar. Se me suele dar mejor de mitad de temporada en adelante, cuando me olvido de las alergias y llegan las vueltas grandes que me suelen dejar a buen tono y con buena pierna. Estaba en la pelea hasta coger la fuga correcta del día. Tenía toda la intención de que fuese un día bueno. Creí que iba a ser un día bonito para mí.

¿Qué valoraciones le deja esta temporada?

- En ciclismo en una misma temporada hay momentos de todo tipo. Buenos y malos. Satisfecho en que los objetivos que me marcan, como son las grandes vueltas, he podido llegar en mi sitio, ayudando al equipo y correspondiendo con la confianza, que es lo que se le pide a un gregario. He estado al nivel y he peleado por lo que se me ha pedido, que para eso me llaman.

Se le ha visto terminar la temporada a buen nivel. ¿Está con la cabeza ya puesta el año que viene o se va a tomar unos días de descanso?

- Inevitablemente la lesión te deja en el dique seco pero yo no soy de los que se pasan mucho tiempo parado. Dentro de poco ya me pondré a caminar por el monte y hacer mis cosas. Terminas con rabia y estas pensando en desquitarte lo antes posible y olvidar este final. Es una pena no poder terminar con buen sabor de boca. Pero eso también es un estímulo para el año que viene.

Tanto usted como Alejandro Valverde año tras año siguen estando al más alto nivel. ¿Tienen algún secreto?

- Hacemos lo que nos gusta. No hay secreto, Alejandro es una persona que tiene un gran talento y unas condiciones perfectas para el ciclismo. Su físico es muy adecuado para la bici y no le pesan los esfuerzos ni los sacrificios para estar en forma y llegar a su nivel, que no es el mismo que el mío. Sigue siendo uno de los de arriba por las condiciones que tiene, no hay secreto, él disfruta y mantiene una dinámica de exigencia que pocos tienen.

¿Y usted cuenta con alguna habilidad para mantener el físico toda la temporada?

- A estas alturas de mi carrera ya sabes como correr y como manejarte en cada situación. La experiencia te da más seguridad para decidir en que momentos decides moverte o anticipar ciertas situaciones claves que se presentan en cada etapa.

¿Cómo ha sido el balance final de la temporada a nivel de equipo?

- Ha habido momentos buenos y momentos malos. Seguimos en la línea de trabajo y mejorando con el grupo joven que se incorporó el año pasado. Esto nos supuso un cambio muy grande. El Tour de Francia no nos salió redondo. Tuvimos contratiempos y bajas que nos hizo estar incómodos y no conseguir ser protagonistas. En La Vuelta, sin embargo, estuvimos mejor, nos mantuvimos en la pelea. Hemos tenido de todo, al final el deporte te regala esos momentos buenos y malos. Estamos dando pasos en el proceso de transformación que comenzamos el año pasado.

En referencia a La Vuelta, tuvieron el problema con Superman López. ¿Cómo se vivió desde dentro esa extraña situación?

- No es fácil de llevar. Te descoloca mucho. No me había pasado nunca ni me lo esperaba. Si hubiera habido indicios de que iba a pasar se habrían hecho las cosas de otro modo pero fue todo tan loco y tan en el momento que me sorprendió mucho. Estaba descolocado e inquieto. No era fácil opinar, mucha gente me preguntaba mi opinión pero no sabía ni qué decir. Incluso cuando terminó La Vuelta a mí me seguía pareciendo que no era real.

Ha comentado la renovación del equipo. ¿Qué consejos les da a los jóvenes y cómo se está llevando a cabo ese cambio?

- Les digo que hagan las cosas bien, que confíen en la calidad y en su trabajo que al final es lo que te lleva a lograr grandes cosas. Les suelo dar algún consejo, pero son personas muy profesionales que algunos ya cuentan con experiencia a gran nivel. Les puedo hablar de mi experiencia de otros años, de como enfocar las carreras o en que tramos estar más atento. En general son chavales fáciles de llevar y, como todos, necesitaran dos tres años de proceso para conseguir sacar ese brillo que tienen dentro.

Todavía es pronto, pero, ¿cuando se le podrá ver otra vez encima de la bicicleta?

- Todavía no lo sé. Realmente me ha ocurrido en la época que menos incidencia va a tener para mí. Si tiene que ser un mes, será. De todas maneras con la operación que me han hecho creo que ya podría empezar a trabajar con el rodillo. Voy a necesito una desconexión, una descarga. A la carretera tardaré un poco más en salir porque las vibraciones al principio no son muy adecuadas para las dos placas que me han puesto en la mano. Quiero empezar a caminar y hacer otros deportes para dar comienzo a la pretemporada. Por el momento voy a dejar aparcada la bici que luego el año se hace largo. La idea es empezar en noviembre a trabajar en la pretemporada de forma seria y ordenada

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