lieja-bastoña-lieja

Loulou tenía razón

El danés jakob fuglsang completa una portentosa exhibición para coronarse con honores en la Lieja-Bastoña-Lieja, donde Landa es séptimo

09.02.2020 | 01:45
Jakob Fuglsang y su mujer, Loulou, se abrazan después del triunfo del danés en la Lieja-Bastoña-Lieja.Foto: Afp

bilbao -"¿Ser o no ser? Esa es la cuestión", lanzó Hamlet contra el espejo. Allí dónde se reflejaban las arrugas, las dudas, el alma y las tribulaciones del ser humano, otro príncipe danés, Jakob Fuglsang (Astana) resolvió del dilema Shakespearano. Eligió ser. A decir verdad, fue su mujer, Loulou la que vaticinó la coronación de Fuglsang en Lieja, donde se frenó La Decana, la catedralicia clásica, la más longeva. Se ganó el danés un Monumento en una cuenta atrás magnética en su tránsito por las clásicas de las Ardenas: tercero en la Amstel, segundo en la Flecha Valona y campeón en la Lieja-Bastaño-Lieja. Justo lo que había pronosticado su mujer días atrás. Intuición femenina. Loulou tenía razón. Conviene prestar atención cuando hablan las mujeres. Siempre se aprende. "Voy a escuchar más lo que diga mi mujer", dijo sonriente Fuglsang después de abrazarse con Loulou y sellar la conquista de la clásica con un beso. El sabor dulce del amor tras la sonrisa liberadora de una victoria maravillosa en Lieja, donde Mikel Landa, estupendo, fue séptimo. Fuglsang tomó vuelo en la Côte Roche aux Faucons, una cota de 1,3 kilómetros y un desnivel medio del 11 por ciento. En la Roca de los Halcones, Fuglsang fue granito y rapaz.

Su picotazo respondió al respingo de Woods, que compartía sidecar con Formolo. Fuglsang supo que necesitaba llegar en solitario para atrapar la presa. Sacó las garras. Afiladas. En la Flecha Valona le pudo el aleteo de colibrí de Alaphilippe, que dimitió ante el empuje del danés en Lieja. El francés danzarín no tenía ritmo para el claqué. Zapatos de cemento los suyos sobre la cota que catapultó al danés, al que sus compañeros del Astana, fornidos, exactos y puntuales, llevaron a hombros. "Estuvimos presentes en el momento de la verdad", descubrió Fuglsang. No existe mayor verdad que la que responde el espejo. "Había que hacerlo allí", determinó el danés. No titubeó Fuglsang, siempre dispuesto a ser el primero cuando llaman a filas. Convencido, el danés observó el gesto torcido de Woods y el rostro cubista de Formolo, el lienzo del sufrimiento. El mismo que descabalgó a Valverde, cuyo arcoíris palidece. Valverde dejó la carrera casi antes de empezarla. Encapotado en el chubasquero oscuro del Movistar, echó pie a tierra y se metió en el coche de equipo. "Me caí entrenando el jueves, me hice daño en el sacro y hoy (por ayer) hemos tomado la salida pero no ha habido mejoría", dijo lacónico. La maldición del arcoíris no descansa. No habrá quinta Lieja para Valverde.

Landa se perfila Se la quedó Fuglsang, que astilló a Woods antes de laminar a Formolo. "Cogí, dos, tres? cinco metros", explicó. Esas baldosas de terreno de ventaja en un clásica que pesaba un quintal para entonces, más de seis horas de competición en un entramado repleto de cotas y hostigado por la lluvia, apuntalaron el punto de fuga de Fuglsang, que dejó sin aliento a Formolo y Woods, apagados por el formidable esplendor del danés impasible. El canadiense cayó en las redes del grupo perseguidor, en el que Landa afianzó su estampa. El de Murgia, afinándose de cara al Giro de Italia que aguarda en un par de semanas, agitó un grupo de enorme cotización en el parqué bursátil: Adam Yates, Schachmann, Nibali, Gaudu?

Fuglsang no tiene precio. Fuera de catálogo. Desatado, al galope, arrancó el retrovisor. Valiente, concentrado, envuelto sobre sí mismo, percutió sin desmayo. Alma que lleva el diablo. Trituraba los pedales. Coceaba Fuglsang, su motor ronco, potente, escupiendo caballaje. Tanto que a punto estuvo de descabalgar el danés en un descenso, cuando la bicicleta le soltó un latigazo tremendo. Salvó la caída entre la providencia y la habilidad. Caprichos del destino. Cimbreó la montura de este a oeste, pero Fuglsang no perdió el norte. La flecha que le dirigía sin equívocos a la gloria de Lieja. Tras resistir el trallazo del toro mecánico como si se tratara de un campeón de rodeo, el danés prosiguió su cabalgada para dar a parar en los brazos de su mujer. "¿Ser o no ser? Esa es la cuestión". Loulou tenía razón.

lieja-bastoña-lieja

1. Jakob Fuglsang (Astana)6h37:37

2. Davide Formolo (Bora) a 27''

3. Maximilian Schachmann (Bora) a 57''

4. Adam Yates (Mitchelton) m.t.

5. Michael Woods (Education First)m.t.

6. David Gaudu (Grupama)m.t.

7. Mikel Landa (Movistar)m.t.

8. Vincenzo Nibali (Bahrain)a 1:00

9. Dylan Teuns (Bharain)a 1:05

10. Wout Poels (Sky)a 1:26

noticias de deia