Un mes más allá del límite para el Lointek Gernika

Kevin Huber, preparador físico del Lointek Gernika, expone las pautas para afrontar con un equipo tocado por el covid el tramo decisivo del curso, que arranca este viernes en la Copa

05.03.2021 | 01:29
Kevin Huber, preparador físico del Lointek Gernika, conversa con las jugadoras antes de un entrenamiento.

EL Lointek Gernika Bizkaia se enfrenta desde este viernes a lo desconocido, a un mes de marzo en el que tiene por delante al menos nueve partidos de una alta demanda física y mental a los que llega apenas unos días después de haber salido de un confinamiento general por culpa del covid, ese virus que desde hace un año ha desafiado a la ciencia de la preparación física y del alto rendimiento en el deporte. El duelo de cuartos de final de la Copa de esta tarde ante el Clarinos Tenerife (17.30 horas, Teledeporte) es el primero de esta serie extenuante que va a exigir a Kevin Huber y a todo el cuerpo técnico una precisión extrema en el control de las cargas y los esfuerzos y un trabajo específico e individualizado, según comenta el preparador físico del equipo gernikarra, "porque no sabemos cómo va a reaccionar cada jugadora después de haber pasado el covid y haber estado veinte días inactivas".

Después de treinta partidos oficiales desde la Supercopa de principios de septiembre, al Lointek Gernika afronta ahora "una situación nueva para la que no estamos preparados porque nadie puede estarlo". Huber explica que en estos veinte días de confinamiento, que incluyo a él mismo "y se hacía duro intentar hacer planes con dolor de cabeza", sin poder entrenar como grupo "hemos tratado de monitorizar los síntomas de cada jugadora desde el principio. Algunas los tenían leves, pero en los primeros dos o tres días después de dar positivo no pudieron hacer nada. Después, les mandamos algo de trabajo de fuerza gracias a que les suministramos material y algo de resistencia, pero muy poco con los medios que teníamos. Se ha notado en cuanto han salido a la pista a hacer trabajo y movimientos específicos que les cuesta".

El año pasado por estas fechas el baloncesto femenino se paró tras la Copa y el equipo siguió trabajando "sin un fin claro porque sabíamos que la competición se iba a suspender". Sin embargo, ahora la temporada no espera a nadie y había que volver, "había que seguir compitiendo cuando las únicas paradas éramos nosotras y había un mes muy duro por delante". El Lointek Gernika tiene los cuartos de la Copa este viernes, en diez días la segunda burbuja de la Eurocup en Rumanía y, además, siete partidos de Liga regular en los que quiere rematar el trabajo y asegurar una buena posición en el play-off para disputar otros dos duelos. "Este mes va a ser muy estresante porque también tenemos varios viajes largos. No tendremos dos días seguidos sin un viaje o un partido por medio. Aparte de toda la carga emocional que supone haber estado confinadas, que te cambien los protocolos€ Está siendo un caos porque no sabes lo que va a pasar cada día, cuándo vas a recibir los resultados de las PCR, y eso genera mucha incertidumbre", lamenta Kevin Huber, a quien no le queda otra que "aprender sobre la marcha y adaptarnos a la situación lo mejor que podamos".

evitar las lesiones
 

En este sentido, señala que no cabe en estos momentos "marcarse objetivos de ganar o perder porque no sabemos la respuesta diaria de las jugadoras ni cómo va a responder cada una a la progresión en el trabajo y si a lo mejor hay que parar un día". El preparador gernikarra añade que después de que ocho jugadoras se vieran afectadas por el coronavirus "cada una lleva su ciclo de adaptación y recuperación porque los contagios llevaron tiempos diferentes. Son doce jugadoras y quizás diez planes de trabajo distintos". Por eso, indica que "lo más complicado es controlar las cargas y las intensidades. Inconscientemente, pretendes recuperar el tiempo perdido, pero es peligroso porque el riesgo de lesión aumenta mucho si buscas un pico alto muy rápido".

Por eso, toca ser pacientes, pese a que el tiempo pasa muy rápido, y tratar de optimizar las fuerzas. La mejor versión del Lointek Gernika Bizkaia quizás ya no se pueda ver esta temporada porque el virus afecta de forma importante a la propia esencia de los deportes colectivos, pero "tenemos todas las ganas y motivación" para llegar a un punto de forma competitivo aceptable. "Esperemos que el partido de hoy nos sirva para adaptarnos de nuevo de piernas y mejorar a partir de ahí. Vamos a ir partido a partido, tiene que clave el descanso para tratar de llegar bien a los partidos importantes", concluye Kevin Huber.

Los tiempos de contagio fueron diferentes en el equipo y por eso "cada jugadora va a necesitar su ritmo de adaptación y recuperación"

Este mes va a suponer también una gran carga emocional porque los protocolos varían casi cada día y generan incertidumbre