Faltó el golpe de gracia

El Bilbao Basket, esforzado hasta el final, cae en la prórroga ante el Joventut tras no ser capaz de romper el duelo en el tercer cuarto y fallar el tiro para evitar el tiempo extra

20.06.2020 | 09:49
Ben Lammers se cuelga del aro del Joventut ante la impotencia de Conor Morgan. Reportaje fotográfico: ACB Photo/M. Pozo y J. M. Casares

Tiene pinta de que esta excepcional fase final de la Liga Endesa se le va a hacer muy larga al Bilbao Basket. Tras caer apabullados en el estreno ante el Baskonia, los hombres de negro exprimieron ayer hasta el límite sus mermadas fuerzas pero acabaron claudicando ante el Joventut en la prórroga en un duelo que se movió en todo momento en márgenes estrechos y en el que a los de Álex Mumbrú les faltó mesura y control de las situaciones cuando tuvieron opción de romperlo (tercer cuarto), además de ideas y referentes claros en los instantes más decisivos. Con empate a 73 puntos, Jonathan Rousselle quiso resolver con un triple lejano el último ataque del tiempo reglamentario, renunciando a otras situaciones más ventajosas, y el balón se estrelló en el aro –antes, con 73-71 y dentro del último minuto, los hombres de negro perdieron dos balones seguidos que pudieron ponerle lazo a la contienda– y en el tiempo extra, con los de Carles Duran llevando la iniciativa en el luminoso, Ben Lammers falló dos tiros libres para poner el 81-80 y con 79-82 a 21 segundos del final Rafa Martínez perdió una bola crucial ante Albert Ventura con posterior falta antideportiva del pívot estadounidense. Demasiados errores puntuales en momentos decisivos como para salir victoriosos.

El Joventut reservó a Klemen Prepelic, máximo anotador de la Liga Endesa, en el estreno ante el Barça y la apuesta le salió perfecta porque el esloveno fue en todo momento el referente que un equipo necesita en este tipo de partidos. No fue solo que anotara 21 puntos (10 de 10 en tiros libres), sino toda la atención que centró por parte de la defensa bilbaina, circunstancia de la que se aprovecharon varios compañeros para actuar con mayor soltura –de sus manos salió la asistencia que Conor Morgan aprovechó para enviar el duelo a la prórroga–. Por contra, en los hombres de negro se notó que ninguno de sus tres jugadores más resolutivos del curso estaba ayer vestido de corto y en muchos ataques tanto la circulación de balón como el aprovechamiento de los espacios fueron deficitarios y, sobre todo, previsibles. Tampoco ayudó el monumental desacierto desde la línea de 6,75 (5 de 27, 19%). Y pese todo, gracias a su encomiable esfuerzo defensivo, los de Mumbrú tuvieron la oportunidad de romper el choque en el tercer cuarto. En su arranque, mantuvieron al Joventut cinco minutos sin anotar y llegaron a ponerse 52-43, pero les faltó temple y control para propinar el golpe de gracia.

El Bilbao Basket apostó desde el arranque por imprimir ritmo al partido y suyas fueron las primeras ventajas porque sus exteriores encontraron claras líneas de penetración hacia el aro. Cinco puntos seguidos de Emir Sulejmanovic dieron a los de Mumbrú una interesante ventaja de siete puntos (13-6) a 4:25 de la conclusión del acto inaugural, pero las rotaciones de Duran, sobre todo Dimitrijevic y Parra, permitieron al Joventut no perder contacto. Además, la reaparición del francotirador Prepelic cambió las constantes vitales del duelo, pues el esloveno enchufó ocho puntos seguidos, con dos triples incluidos, para que fueran los verdinegros los que cerraran el primer cuarto con ventaja (22-23). Los hombres de negro no tardaron en recuperar la iniciativa con un mate de Ben Lammers y una contra de Quentin Serron tras tapón del estadounidense (firmó tres en cinco minutos), pero no lograban una mínima distancia de seguridad porque la Penya siempre encontraba la forma de responder. De hecho, la falta de tino del Bilbao Basket desde la línea de 6,75 (3 de 13 en los 19 primeros minutos) y sus faltas innecesarias amagaron con que fuera el Joventut el que alcanzara el ecuador de la cita en ventaja, pero dos triples de Rodríguez y Schreiner cortaron la mala racha (45-43).

Oportunidad

Ambos conjuntos regresaron a la acción desacertados, enlazando pérdidas y tiros fallados, y el marcador tardó tres minutos en moverse, pero cuando lo hizo fue de manera contundente a favor del Bilbao Basket, que de la mano de Rousselle y Rafa Martínez firmó la máxima ventaja del duelo a su favor (52-43). La actividad defensiva de los hombres de negro impidió que el Joventut anotara durante los primeros cinco minutos del tercer cuarto, pero no fue suficiente para poner pies en polvorosa. Los de Mumbrú perdieron el equilibrio en ataque, cayeron en cierta precipitación y los de Duran se echaron en manos de Prepelic para no perder rueda. La mala noticia era la oportunidad perdida; la buena, el colchón de seis puntos (56-50) a diez minutos del final. Sin embargo, la renta solo duró dos minutos porque el Bilbao Basket arrancó el acto final muy espeso. Mumbrú tuvo que parar el partido tras un parcial de 3-13 (59-63 a 5:46 del final) porque los suyos carecían de ideas en ataque y empezaban a bajar los brazos en retaguardia. El cuadro vizcaino reaccionó desde la línea de tiros libres (69-66) y llegó a los 90 segundos finales por delante en el marcador (73-71), pero Rousselle y Serron perdieron dos balones, Morgan igualó con su primera canasta del choque y Rousselle no anotó en la jugada final. En el tiempo extra, el Joventut se escapó de la mano del revitalizado Morgan (75-80), Sulejmanovic, a base de pelea, mantuvo en pie a los suyos (79-80), pero el tiro libre fallado por Lammers y la pérdida de Rafa Martínez tras canasta de Xabier López-Arostegui acabaron por hundir a un equipo todo voluntad, pero al que la falta de físico y frescura está condenando.

Triples. El 5 de 27 (19%) desde más allá de la línea de 6,75 acabó pesando muchísimo en el ataque del Bilbao Basket.

Prepelic. No jugó ante el Barça por una sobrecarga pero ayer firmó 21 puntos en menos de 26 minutos en cancha.

Schreiner. Dio el susto en el tercer cuarto al dañarse la rodilla en una acción que parecía grave, pero pudo volver al partido.