Toca levantarse

El Bilbao Basket, con su andamiaje aún más tocado por las dudas de Serron y Rigo, quiere dejar atrás la dura derrota ante el Baskonia para buscar ante el Joventut su primer triunfo

19.06.2020 | 01:14
Iván Cruz y Jonathan Rousselle se interesan por el estado de Quentin Serron tras su torcedura de tobillo ante el Baskonia.

Bilbao – "No hay mucho tiempo para apenarse por la derrota; hay que mirar para adelante, ver el scouting del Joventut y no darle más vueltas". Si algo de positivo tiene un formato tan peculiar como el de esta fase final de la Liga Endesa es que la acumulación de tantos partidos en poco tiempo impide despistarse con el pasado reciente y obliga a centrarse en el presente. Por eso Iván Cruz amaneció ayer con ese pensamiento. El Joventut asoma hoy en el horizonte (15.30 horas) e impide que los lamentos por la contundente derrota ante el Baskonia en el estreno de la competición echen raíces en las mentes de los hombres de negro. Toca resetear, volver a cerrar filas y focalizar todas las fuerzas para hacer frente a los de Carles Duran, otro equipo con bajas importantes pero repleto de jóvenes descarados que el miércoles jugaron sin ningún complejo ante un rival de la entidad del Barcelona, al que no estuvieron lejos de dar un morrocotudo susto.

Los componentes de la expedición vizcaina trataron de aprovechar el día de ayer para revitalizar cuerpos y mentes, pero su andamiaje no está para tirar cohetes. A la conocida baja de Jaylon Brown y los problemas de rodilla de Arnoldas Kulboka, ausentes en el estreno, se sumaron durante la contienda contra los de Dusko Ivanovic los percances sufridos por Quentin Serron y Tomeu Rigo, cuyo concurso es dudoso para hacer frente hoy a los verdinegros. El belga sufrió un esguince moderado en su tobillo izquierdo y a pesar de que regresó a cancha en el acto final habrá que ver cómo evoluciona la articulación, mientras que el balear sufrió un fuerte cólico intestinal. Ambos son, junto al junior Miguel Ruiz, los únicos relevos de Rafa Martínez y Sergio Rodríguez, por lo que los problemas se acumulan en la rotación exterior.

"No hay excusas", dijo Álex Mumbrú nada más acabar el duelo ante el Baskonia, mensaje que ayer mismo hizo suyo también Cruz como portavoz del vestuario. El Bilbao Basket, fiel a su estilo, traga saliva e intenta tirar hacia adelante, pero lo cierto es que fue el factor físico, la diferencia de fondos de armario, lo que desniveló la balanza ante los de Ivanovic. Los hombres de negro jugaron con pulcritud y aplomo durante los 17 minutos iniciales. Fueron reconocibles con sus virtudes y sus defectos, pero los problemas de faltas en el puesto de base y la obligatoriedad de utilizar un quinteto atípico, con Serron de uno, en los minutos previos al descanso coincidieron con el momento en el que su rival pisó el acelerador a fondo. En ese instante se acabó lo que se daba porque los hombres de negro se quedaron totalmente parados, empequeñecidos, sin piernas ni filo y quizás también sin la mentalización necesaria para exprimirse en pos del más difícil todavía como consecuencia de las circunstancias excepcionales que les ha tocado vivir desde hace más de tres meses y que siguen siendo absolutamente extrañas hoy en día.

Habrá que ver cómo responden los cuerpos en la cita de hoy, la que probablemente ambos contendientes tendrán marcada como la más accesible para sumar un triunfo, porque el Joventut la afrontará con sensaciones muy distintas. Los de Duran, que antes del torneo perdieron a Tony Wroten y Luke Harangody, vendieron cara su piel ante el Barcelona en su estreno (96-92) pese a no poder contar con Klemen Prepelic, máximo anotador de la Liga Endesa con 22,3 de media. Arrancaron algo timoratos, pero en el momento en el que se centraron se mostraron como lo que son, un equipo descarado y sin complejos en el que la juventud de sus componentes no está reñida con la competitividad. Adelantaron sus líneas para arriesgar en defensa y en ataque actuaron con desparpajo, compensando sus errores en el lanzamiento de larga distancia (30%) con su efusividad a la hora de ir a por el rebote ofensivo (13 capturas en el aro rival).

Ritmo Es probable que Duran apueste por imprimir un fuerte ritmo a la contienda –le sobran piernas jóvenes en el equipo– de la mano de Nenad Dimitrijevic y Arturs Zagars, por lo que Jonathan Rousselle y Thomas Schreiner tendrán que saber contrarrestarlo con su experiencia y sin recaer en los problemas de faltas que tanto daño hicieron al colectivo el miércoles. Por dentro, Ondrej Balvin y Ben Lammers deberán dar un paso al frente en ataque porque su suministro de puntos pasa a ser vital ante los problemas en la rotación exterior, mientras que en defensa tendrán como misión sujetar al siempre peligroso Alen Omic y al intenso Oliver Stevic. Si Prepelic puede finalmente vestirse de corto, los hombres de negro tendrán como misión prioritaria atarle en corto, mientras que si Kulboka puede hacer lo mismo el beneficio en cuanto a amenaza y polivalencia será plausible para los intereses de los de Mumbrú. La puesta en escena fue dura pero toca levantarse para afrontar el presente. Esta fase final no da opción a despistarse mirando por el retrovisor.

La jornada

Se cumplen los pronósticos

Triunfos de Valencia, Real Madrid y Burgos. La primera jornada del Grupo B se saldó con la victoria de los dos principales candidatos a pasar a semifinales, Real Madrid y Valencia Basket, y el San Pablo Burgos, que tuvo que pelear hasta el último segundo ante un Zaragoza aguerrido a pesar de las bajas. Los blancos superaron al Gran Canaria merced a un brutal arranque de partido (37-16 en el primer cuarto), mientras que los anfitriones pudieron con el Andorra en un duelo con altibajos.

"No hay mucho tiempo para apenarse, hay que mirar para adelante y no darle más vueltas"

Iván Cruz

Ala-pívot del Bilbao Basket

Noticias relacionadas