Nunca hasta esta temporada se había repetido la final de la FIBA Europe Cup en sus nueve ediciones anteriores. El Surne Bilbao, que busca también ser el primero en repetir título en el torneo, y el PAOK Salónica vuelven a citarse en la eliminatoria definitiva, en esta ocasión con el orden de los partidos cambiados. Un año menos un día después, los hombres de negro volverán a la caldera del Palataki para jugar el partido de ida. Pero no será su primer regreso a la ciudad que mira al Olimpo ya que el 11 de febrero ambos equipos ya se midieron para cerrar la segunda fase con triunfo de los bilbainos por 87-88.

Desde entonces, el PAOK ha tenido cambios importantes en su estructura. La principal ha sido la destitución del técnico Jure Zdovc, cuyo puesto en el banquillo lo ocupa de forma interina Pantelis Boutskos. Porque la gran apuesta del nuevo propietario del club, Telys Mystakidis, es Andrea Trinchieri, un entrenador de rango Euroliga que, de momento, ejerce de vigilante y de constructor de una nueva estructura en este final de temporada antes de tomar las riendas después del verano de un proyecto que tiene la ambición de jugar en la Euroliga gracias a la inyección de doce millones de euros mediante una ampliación de capital.

El conjunto heleno ha mejorado sus prestaciones respecto al que llegó a Miribilla en diciembre, es mucho más sólido, aunque ahora mismo cuenta con la baja de quien había sido uno de sus refuerzos importantes, Nikos Chougkaz. Sin embargo, Patrick Beverley, su incorporación más llamativa, ha ido mejorando su estado físico para aportar su experiencia y liderazgo en la dirección del juego y Breein Tyree se ha convertido en la referencia anotadora en el perímetro para complementar al ala-pívot Cleveland Melvin, que está completando una gran temporada.

El PAOK superó en cuartos de final en el duelo griego al Peristeri gracias a los 24 puntos de ventaja que logró en el Palataki. En Atenas, protegió esa ventaja con algunos apuros antes del descanso. En semifinales, los de Salónica apearon al UCAM Murcia, que era uno de los principales favoritos al título en busca de la primera final europea de su historia y tercer clasificado ahora mismo en la Liga Endesa, lo que habla del mérito que supone alcanzar la final por segundo año consecutivo.

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Tensión y emoción

En el primer partido, los helenos vencieron por seis puntos tras dejar escapar una renta de catorce a poco del final y en la vuelta lograron salir airosos del ambiente en el Palacio de Deportes de Murcia para colocarse en otra final gracias a un 89-85. Fue un partido cargado de tensión, como se esperaba, y de alternativas, con la eliminatoria yendo de un lado para otro, en el que el PAOK sobrevivió a la galáctica actuación de David DeJulius, autor de 41 puntos. Tyree aportó 29 para los griegos, que lograron sobreponerse a un parcial de 17-0 en el último cuarto, todos de la estrella del UCAM. A dos segundos del final, Sant-Roos dispuso de tres tiros libres para empatar la eliminatoria, pero solo metió uno y la final de la FIBA Europe Cup tendrá un año después los mismos protagonistas.