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Wawrinka hace historia en el Open de Australia

El suizo vence a Arthur Géa y se convierte en el tenista más longevo de la historia en alcanzar la tercera ronda de un Grand Slam en los últimos 48 años

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Stanislas Wawrinka anunció el pasado diciembre que el 2026 iba a ser el último año de su carrera tenística profesional, una trayectoria plagada de éxitos, momentos y golpes que, lejos de apagarse, sigue brillando con toda su fuerza bajo el cielo de Melbourne.

El suizo está regalándose a sí mismo y a todo amante del tenis una historia de superación con un final cercano, pero al que no tiene prisa por llegar. A sus 40 años sigue haciendo oídos sordos a todos aquellos que le dicen que no tiene sentido seguir jugando cuando no se gana nada. Hace justicia a la esencia del deporte: la pasión por practicar aquello que amas, y en eso, pocos hay que lo hagan más que 'Stan'.

Los dirigentes del Open de Australia tuvieron muchas dudas sobre el destinatario de la 'wildcard' (invitación al torneo) que suelen otorgar en cada edición.

Los máximos favoritos eran el célebre Nick Kyrgios, y el propio Wawrinka. Finalmente, la organización optó por dárselo al segundo. Una decisión que fue aplaudida por el australiano: "Alguien como Stan, que ha jugado cuatro partidos muy competitivos en la United Cup a un nivel altísimo... para mí, no hay dudas de que se lo merece. No sería justo por mi parte, con tantas dudas a nivel físico, estar ahí sin saber si puedo aguantar más de un partido a cinco sets en pista", declaró Kyrgios al conocer la noticia.

Frente al joven francés Arthur Gea, procedente de la fase previa, el suizo se vio obligado a exprimirse al máximo en un duelo interminable que se alargó durante más de cuatro horas y media.

El encuentro fue una auténtica montaña rusa. El helvético alternó momentos de brillantez con otros de sufrimiento, pero nunca perdió la calma. El francés, valiente y sin complejos, le exigió hasta el límite, llegando a colocarse a un set de la victoria.

No obstante, cuando el partido entró en territorio desconocido, emergió el Wawrinka más reconocible: sólido desde el fondo, agresivo con su revés y mentalmente indestructible para acabar llevándose el choque en cinco sets, resuelto en un 'tiebreak' final impresionante que dejó patente que estamos ante uno de los mejores reveses a una mano, si no el mejor, de la historia.

Un campeón en la sombra

Hablar de Suiza en el mundo del tenis, es hablar de Roger Federer. Si bien ambos son grandes amigos y llegaron a ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín en la modalidad de dobles, es el mantra contra el que 'Stan' ha tenido que luchar siempre.

Sin embargo, Wawrinka nunca intentó ser otro. Fue fiel a su tenis, a su revés a una mano y a una personalidad competitiva que terminó llevándolo a la cima del deporte.

Su explosión definitiva llegó pasada la treintena, cuando muchos ya lo veían como un jugador sólido, pero sin el recorrido suficiente para marcar época. Todo cambió en 2014, en Melbourne, donde firmó el mayor triunfo de su carrera al conquistar el Abierto de Australia tras derrotar a Novak Djokovic en cuartos, a Rafael Nadal en una contundente final y romper así la hegemonía del 'Big Three' en los Grand Slams. Aquel título no fue un espejismo.

Un año después, en Roland Garros, volvió a imponerse a Djokovic en otra final memorable, y en 2016 cerró su trilogía de grandes con el 'US Open', nuevamente superando al serbio en el partido decisivo.

Más allá de sus tres Grand Slams, Wawrinka llegó a ser el número tres del mundo, ha ganado más de una veintena de títulos ATP y fue una pieza clave del equipo suizo que conquistó la Copa Davis en 2014, el único gran trofeo colectivo que faltaba en las vitrinas del tenis helvético.

Pero no todo ha sido un camino de rosas para el de Lausana. Las lesiones marcaron con dureza sus últimos años, especialmente la grave operación de rodilla en 2017 que frenó su continuidad al máximo nivel. Aun así, lejos de rendirse, regresó una y otra vez al circuito.

Pasión por encima de la edad

A Stanislas Wawrinka no lo definen solo sus éxitos en la pista, sino el haber hecho realidad la frase hecha de que 'la edad es solo un número'.

El propio suizo ha hablado abiertamente sobre cómo a veces se juzga a los jugadores mayores desde fuera, comparando su presente con lo que lograron en su mejor momento. En una reciente entrevista reflexionó sobre ello cuando le preguntaron por qué sigue compitiendo a los 40 años, ocupando un lugar muy diferente en el ranking al que tuvo en su plenitud.

El veterano tenista reconoció que desde fuera se puede ver simplemente su edad y su posición en la clasificación, y preguntarse por qué sigue aquí, por qué jugar torneos de 'Challenger', pero dijo que para él la respuesta es simple: “la pasión no tiene edad” y es eso lo que le empuja a seguir en las pistas.

Esa misma idea se repite cuando habla de su última temporada. Tras anunciar en diciembre de 2025 que 2026 sería su adiós al circuito profesional, muchos interpretaron sus palabras como un paso hacia el ocaso, una señal de que quizá ya era hora de retirarse.

Nada más lejos de la realidad, Wawrinka ha dejado claro que no quiere que se dé por terminado algo tan grande de forma prematura. En otra declaración insistió en que aún tenía un año completo por delante para competir, muchos torneos por jugar y, sobre todo, muchas sensaciones por saborear en la pista antes de decir adiós.