La estadística eslovena

Primoz Roglic se impone en la votación del mejor deportista de Eslovenia, un pequeño país que brilla con iconos como Oblak, Doncic, Pogacar, Dragic o Maze ante la admiración del mundo, que trata de desentrañar el motivo de semejante éxito

18.12.2020 | 20:18
Roglic y Pogacar, doblete esloveno en el Tour de Francia

Eslovenia, apenas dos millones de habitantes, equiparable en población a Euskadi, es uno de los centros neurálgicos del deporte de alta competición mundial. Un vergel con apenas 30 años de historia. Eslovenia logró la independencia de Yugoslavia en 1991. Ese reducto balcánico alumbra a algunos de los mejores deportistas del planeta en la actualidad. El milagro esloveno le dicen. Eslovenia apostó décadas atrás por el deporte como eje vertebrador de la sociedad. El 64% de la población del país balcánico practica deporte, un registro extraordinario que sus mandatarios sitúan como elemento decisivo y diferencial para explicar el motivo de la explosión del deporte esloveno.

De la cantidad sale la calidad, reza el adagio. La base de la pirámide es muy amplia y eso facilita la expansión del modelo esloveno, que acuña grandes estrellas y que se observa con admiración y dosis de envidia desde otros países que siendo mucho más grandes no logran obtener el ratio exitoso esloveno, una rareza. La cuestión estadística asoma como la clave de bóveda de un país que luce en el escaparate con piedras preciosas como Jan Oblak, guardameta del Atlético de Madrid; Luka Doncic, jugador franquicia de Dallas Mavericks; Goran Dragic, estrella de Miami Heat; Primoz Roglic, dos veces ganador de la Vuelta; Tadej Pogacar, campeón del Tour, o la doble campeona olímpica de esquí, Tina Maze.

Ante semejante acumulación de estrellas, las miradas se giran irremediablemente hacia el molde esloveno con la intención de conocer el motivo de semejante boom. Además del amor por el deporte de los ciudadanos de Eslovenia, la causa principal se sitúa en una política de Estado que invierte en el deporte sin disimulo. El plan diseñado por las autoridades del país consistió en tejer una red deportiva que alcanzara a todo el territorio, dotando de instalaciones deportivas a cada rincón de Eslovenia. La inversión en deporte como lengua vehicular democratizó las diferencias existentes entre las grandes ciudades y los pueblos pequeños. El tamaño no importa en una idea global.

El plan trata de que todos tengan las mismas opciones de practicar deporte sin importar su lugar de origen. El deporte arrancó las desigualdades para coser Eslovenia. El sistema lo ha bordado. Oblak es uno de los mejores poteros del mundo. Doncic una figura capital en la NBA, donde también sobresale Dragic. En ciclismo, reina Eslovenia. Pogacar conquistó el Tour. Se lo arrebató a su compatriota Roglic. Este venció la Vuelta, además de lograr la victoria en la Lieja-Bastoña-Lieja. Roglic concluyó el curso como el mejor ciclista del ranking UCI.

Fundamental en el sistema educativo

Además, el deporte adquirió un rango de enorme influencia en la educación más allá del anexo que supone en muchos países, donde las clases de educación física no tienen verdadera relevancia. La inversión en ese humus, en la creación de un proyecto deportivo a medio y largo plazo capaz de rastrear a cada potencial estrella, sirvió para colocar las vigas maestra del andamiaje de un país que es un festejo en lo deportivo en los últimos años. Colgados de esa estrategia y gracias a la apuesta por el deporte profesional mediante el planteamiento de entrenamientos individualizados desde edades tempranas, el impulso de los deportistas eslovenos en distintas especialidades resulta incuestionable.

La red deportiva alcanza a todo el país y el nivel de implicación de las autoridades es altísimo, lo que facilita el desarrollo de los deportistas. El deporte es una cuestión de Estado en Eslovenia, donde la ciudadanía siente atracción por la practica del deporte. En ese ecosistema se han criado los mejores deportistas del país. Esa forma de entender el deporte como espina dorsal del país, festejó ayer a sus luminarias con la celebración de la gala para la elección del mejor deportista esloveno del año. En la votaciones se midieron grandes figuras mundiales: Oblak, Roglic, Pogacar, Doncic o Dragic, todos ellos hijos de un proyecto donde gobierna el deporte. Finalmente, Primoz Roglic se hizo con el galardón del mejor deportista de un país donde el deporte es cuestión estadística y de Estado.

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