Arbizu - A Joseba Ezkurdia (Arbizu, 1991) le costó pegar ojo el domingo por la noche. No por la celebración que siguió a su segunda corona del Cuatro y Medio, sino porque le cuesta conciliar el sueño después de los partidos importantes. Con todo, la resaca de una txapela siempre es dulce como la miel. Hay poco tiempo para disfrutar, porque hoy se presenta el Parejas.
¿Cómo fue la celebración?
-Muy bien. Sabía que si ganaba o perdía iba a hacer una buena cena y lo iba a celebrar. Disfruté mucho con toda la gente que estuvo conmigo, que es de agradecer. Estuvimos alrededor de 120 personas en el frontón de Arbizu y la gente se quedó hasta tarde. Los chavales del pueblo me hicieron un baile y fue muy bonito. Es de agradecer ver al pueblo así.
Una gran alegría para Arbizu.
-Los días anteriores ya había mucha ilusión en el pueblo. Se notaba. Para mí también ha sido algo bonito. Se ve esa ilusión en la gente que te sigue.
¿Dónde durmió la txapela?
-Se la di a mi madre para que se la llevara a casa, porque si se quedaba conmigo igual la perdía (risas). Ya tengo sitio para colocarla, será al lado de las otras dos, en el salón.
Se está acostumbrando a las celebraciones después de lograr tres txapelas en las dos últimas temporadas.
-Sí. Los últimos dos años me están saliendo las cosas bien y ojalá sigan así. He jugado tres finales y he tenido la suerte de ganar las tres. Espero que no sea la última. Continuaré trabajando.
Está preparado para los instantes malos, ¿no?
-Sin duda. Esto es deporte y aquí hay buenos y malos momentos. Hay que estar preparado para todo. Este es un buen instante y tengo que aprovecharlo. Cuando lleguen los malos, tendré que intentar estar lo mejor posible.
¿Qué supone para usted revalidar el título del Cuatro y Medio?
-Estar en la final del Navarra Arena para mí era algo muy importante, no tanto por la gente, sino porque quería demostrarme a mí mismo que lo del año pasado no fue un momento bueno de juego o una racha. La txapela demuestra el trabajo que hay detrás de eso. Más todavía después de ganar a Jokin Altuna. Me salió un día redondo: estaba tranquilo, bien, con chispa?
¿Este título lo está disfrutando más?
-Todas se disfrutan. En las tres he estado tranquilo y he disfrutado tanto en los días de partido como en los quince anteriores. Me quedo con eso. La del Parejas me dio mucha confianza, porque me di cuenta de que respondí bien y estaba tranquilo.
¿Consiguió estar relajado y disfrutar en la final del domingo?
-Hubo tensión, pero estaba relativamente tranquilo. Empecé a ponerme los tacos y me sentía muy bien. Me sentía físicamente con chispa, rápido y preparado para jugar.
¿Le costó conciliar el sueño?
-Sí. No te das cuenta de lo que has conseguido. Es algo muy grande. Con el tiempo lo valoraré más. Generalmente me cuesta dormir después de los partidos, pero he ganado el Cuatro y Medio y soy muy afortunado.
¿Lo ha saboreado?
-No me he dado cuenta, pero sí que es cierto que he ganado a un gran campeón como Altuna III. Hay mucho trabajo detrás de las txapelas y valoro que todo el esfuerzo que hago cada día merece la pena.
Únicamente hay otros tres pelotaris que han logrado ganar dos txapelas del Cuatro y Medio seguidas en toda la historia: Barberito, Julián Retegi y Aimar Olaizola. Ahora usted se encuentra entre ellos.
-No lo sabía. Estar ahí es bonito. Todos queremos pelear por las txapelas, pero es hora de seguir trabajando y entrenando. Espero seguir entrando en finales y ganándolas.
¿Cuáles considera que fueron las claves para la victoria?
-Una de ellas fue el 7-10. En ese tanto, Jokin podía haberse escapado. Fue duro y empaté. También el 16-15, que se me acercó. Tras el descanso, hice tres tantos rápidos y cogí ventaja. Ahí pudo estar la clave.
¿Físicamente fue más que él?
-Yo me sentía muy bien. En cada descanso decía a Rubén Ayarra - su preparador físico- que me sentía muy a gusto, rápido. Era el momento de sufrir. Quizás él bajó en la segunda mitad, bien sea por la cabeza o por el físico. Pudo acusar el tanto 15, que fue muy duro. Hay muchos momentos en cada partido. Todo afecta.
Finalizó el duelo con una tacada del 17-16 al 22-16. ¿Vio la final ganada?
-No, pero sí cerca. Fue clave que conseguí dos saque-remates y tantos rápidos. Me puse 21-16 y lo vi cerca, pero tenía miedo, porque anteriormente no estaba restando bien, con dudas. Me metió dos saques seguidos y pude contrarrestarlo.
Le vino bien una final dura, ¿no?
-Estaba preparado. Los partidos que jugué durante la liguilla me fortalecieron. Sabía que estaba para competir. No tenía miedo de alargar el partido. Tuve momentos difíciles en el campeonato y los pude superar. Quizás eso me ayudó.
Desde su entorno también se apostilló que estaba sorprendentemente tranquilo los días previos.
-Lo cierto es que me sentía tranquilo: dormí bien, en los entrenamientos estaba a gusto, con buenas sensaciones? El año pasado estaba más nervioso por ser mi primera final individual. Me ha salido bien. Me sentí muy bien.
¿Significa la consolidación de Ezkurdia en la élite?
-Yo me veo bien, estoy compitiendo a buen nivel y soy regular. Me quedo con eso. Intento que en los momentos malos no se note y dar el nivel. Tengo que aprovechar este momento. Es fundamental.
¿Considera que le favoreció el hecho de que se pusiera demasiado el foco sobre Altuna III?
-No le he dado importancia a eso, pero creo que, más que favorecerme a mí, ha perjudicado a Jokin salir como el favorito. Considero que le ha pesado.
El viernes comienza el Parejas?
-Juego el viernes contra Altuna III, pero estaré un par de días tranquilo, porque necesito despejar la cabeza. Después, regresaremos al trabajo. Vuelve pronto lo bueno.
Solo le queda el Manomanista para tener la Triple Corona. ¿Es algo que le quite el sueño? ¿Es el objetivo?
-No me quiero obsesionar con ello, pero sería muy bonito. Ganar las tres txapelas sería la hostia. El mano a mano es muy importante históricamente y sería increíble llevarme la título. Seguiré entrenando. Es una modalidad que me gusta.
Antes de la final, Ayarra y Carlos Chocarro, sus preparadores, le pusieron un vídeo de homenaje en el vestuario. ¿Surtió efecto?
-Me movió mucho por dentro. Me sentía bien en el calentamiento, pero como si hubiera cumplido ya mi objetivo. Sentí que la gente estaba conmigo. Me removió todo. Vi que hay mucha gente detrás de mí.
¿Qué porcentaje de importancia tuvo en la victoria?
-Alto. Me dio ese punto de garra y motivación con algo hecho desde el corazón. Fue emocionante.
¿Cree que estos dos últimos años está callando las bocas de los que no tuvieron fe en usted en sus inicios?
-Estoy contento con lo que estoy haciendo. Es complicado llegar a las finales y más aún ganarlas. Soñaba con una txapela y ya tengo tres. Es el momento de disfrutar con los que están conmigo en el día a día.