Una vida unida a la tanda de honor
Gentza Zubiri tiene la oportunidad de sumar su tercera Bandera de La Concha, la primera en las filas de Urdaibai, después de haber ganado otras dos con Kaiku, el club donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera
lA trayectoria de Gentza Zubiri siempre ha estado ligada a los puestos de honor. Competir siempre hasta la última palada con el sueño de ondear la bandera muy presente. Las tandas de honor han sido su hábitat. Dos Banderas de La Concha, tres ligas conquistadas de forma consecutiva y una buena remesa de campeonatos. Todo con solo treinta años de edad. Después de vivir prácticamente la totalidad de su carrera en las tostas de la Bizkaitarra de Kaiku, a la conclusión de la temporada pasada decidió hacer un cambio. Era necesario. Un reciclaje para volver a sonreír y disfrutar de nuevo al cien por cien del remo. La nueva era de Urdaibai fue su apuesta y hasta ahora los resultados no varían con la tónica de su carrera. Otra vez metido de lleno en la pelea y con la posibilidad de conquistar este domingo su tercera Olimpiada del remo.
Aunque el salto de Zubiri no fue sobre seguro. La Bou Bizkaia apuntaba a mirar arriba, pero las dudas eran lógicas. Un proyecto nuevo después de una época ganadora, empezar de cero otra vez e intentar crecer rápido para pelear por los títulos. “No sabíamos si íbamos a seguir en la pelea. Cambiábamos mucha gente en la plantilla y sí que había esa duda. Sabíamos que éramos gente de nivel, pero faltaba ver si uniéndonos todos íbamos a funcionar”, declara el remero de Urdaibai. Una de las claves para que las piezas hayan encajado sin forzar es la personalidad del grupo, según indica Zubiri: “Anímicamente hemos tenido pocos bajones. Nos apoyamos muy bien los unos a los otros y ser un equipo joven ayuda. Tenemos ganas y nos encontramos muy bien”.
Zubiri es uno de los veteranos de la plantilla a pesar de sus 30 años. No solo inició el curso con colores nuevos, también lo hizo en una situación que nunca había vivido. “Al principio se me hacía raro. Habiendo visto cómo me formaron a mí. Comprendo qué pasos dar y siento que ayudo también. Hay gente joven y hay que empujarles de alguna manera”, detalla. La experiencia del remero vizcaino no se limita exclusivamente a las numerosas horas en el agua y a los consejos técnicos que puede dar. Zubiri conoce perfectamente los escenarios más prestigiosos, los lugares en los que el mínimo error cuenta y la presión es alta: “Intento aportar tranquilidad. Tensión tiene que haber, pero hay momentos en los que hay que romper el hielo e incluso echarte unas risas”. La Bandera de La Concha es el lugar donde más altas suelen estar las pulsaciones y Zubiri trata de aportar su experiencia en esos casos. “Estar nueve años yendo a La Concha ayuda. Hay que dar gracias a ello porque no es fácil estar todo los años peleando por estar en la tanda de honor”, añade.
Pendientes del mar La jornada del domingo será una buena oportunidad para poner en liza experiencias pasadas. Cuatro segundos no son nada en la Bandera de La Concha y más con el mar que se prevé. Urdaibai deberá defenderse de los ataques de Hondarribia y no despistarse ante la amenaza del resto de perseguidores. “Algo es algo y en caso de que entrásemos con una foto finish podríamos usar esos cuatro segundos. Sin embargo, viendo el tiempo que están dando dudo que haya que usar eso y creo que ganará el bote que más rápido ande en la mar y el que mejor lo haga”, opina Zubiri. Todo por jugarse en un solo domingo. Una ventaja mínima y un mar con grandes olas para dar emoción a una Concha que se presenta muy incierta.
Zubiri tiene la oportunidad de ganar su tercera Bandera de La Concha y sumar otra liga más. Títulos que le son comunes, pero que ahora valoraría de otra manera muy diferente: “Lo veía como algo más fácil. Había mucha gente con experiencia y cuadró bien. Después de varios años te das cuenta de que las cosas cuestan y no es todo tan fácil como se pinta”. Fue una época de mucho nivel en las tostas de Kaiku, calidad para tirar y también actitud. “Salíamos con muchas ganas, me recuerda a lo que tenemos aquí. No dábamos nunca nada por perdido, daba igual ir cinco segundos detrás, siempre se peleaba todo. Siempre queríamos buscar más, tanto entrenamientos como en las regatas”, afirma.
Aunque cada ciclo tiene su fin y Zubiri decidió cesar su relación con la entidad sestaoarra y unirse a Urdaibai. “He estado ocho años en Kaiku y los he disfrutado. Me llevo muchas cosas de allí y me han valido también para fuera del remo”, comenta el remero de Urdaibai, que se siente muy cómodo en Bermeo: “No he sentido nada de rivalidad, la gente me ha acogido bien. No hemos sentido nada la rivalidad de aquellas épocas”.