Loiu. Una mañana gélida y lluviosa de diciembre está en Amorebieta Egoitz García (Atxondo, 1986) con una bicicleta de ciclocross entre los brazos. No es suya, sino de su hermano, un junior al que acompaña cada fin de semana por los circuitos vascos de barro. Algunos de los grandes preparan las clásicas de primavera haciendo ciclocross en invierno. "Lo hacen Boonen o Chavanel. Endurece". El vizcaino, emigrante en el Cofidis, quiere ser como ellos. Clasicómano. "Alain Deloueil, que fue director de Vandenbroucke, Chavanel o Nuyens, me dice que tengo cuerpo para serlo". Eso parece. Mide 1,80, pesa alrededor de 70 kilos y en la pasada Het Volk acabó décimo, lo que sorprendió a la mayoría. A él, no.
Tiene asombrado a muchos tras su debut en la Het Volk.
Sorprende porque no estamos acostumbrados a que un vasco esté delante en este tipo de carreras. Pero a mí no me pilla de sorpresa.
Pensaba en algo así.
Llevo pensándolo desde que acabaron las clásicas del año pasado.
Desde su abandono en la Roubaix.
Pinché después del bosque de Arenberg y no pude llegar al velódromo. Me quedé tirado en la cuneta viendo pasar los coches sin que acabase de aparecer el mío. En cinco minutos de espera me dio tiempo a desesperarme y a asumir que allí se acababa todo. Me retiré triste, pero convencido de que, después de pasar bien Arenberg, tenía piernas para llegar a Roubaix. Cuando me metí en el coche pensaba que solo quedaba un año para volver.
¿Qué le dicen en Cofidis?
Alain Deloeuil, que fue director de Vandenbroucke, Chavanel o Nuyens, me dijo que pocas veces había visto algo como lo de la Het Volk, que no es fácil hacerlo sin estar acostumbrado a esas carreras. Le sorprendió la manera en la que rodaba sobre el pavés. Él está convencido de que tengo cuerpo para estar delante en las clásicas.
¿Qué le enseña Deloeuil?
A mimar los detalles. A reconocer el terreno, a elegir la presión de las ruedas haciendo pruebas...
Usted tuvo que emigrar a Francia porque en casa no le quisieron.
En el momento, eso duele. Le das vueltas y no entiendes lo que has hecho mal. Estuve tentado a dejar la bicicleta cuando veía imposible encontrar un equipo aquel año del Envalira (2009). Luego apareció el Caja Rural y, después, la oportunidad del Cofidis. Tenía claro que me tenía que ir al extranjero. Todo eso, que nadie me quisiera, estar a punto de dejarlo o el hecho de tener que buscarme la vida fuera, me ha hecho duro como una piedra.
Siempre ha ido contracorriente.
Desde aficionados. En Euskadi las mejores carreras son para escaladores. Gorla o el Valenciaga tienen puertos duros a los que me tenía que amoldar. Bajaba peso, pero tampoco así me iba bien porque perdía demasiada fuerza. Para mí era un dolor de cabeza constante.
¿Pensaba entonces que no valía?
Pensaba que no estaba en el lugar adecuado. Tenía en la cabeza otra cosa porque ya en juveniles salí a correr en Bélgica y me fue bien, como en aficionados. Veía que el calendario de fuera me venía mejor que el de casa. Acabé de convencerme en el Caja Rural, cuando corría la Copa de Francia, de que si quería tener alguna posibilidad de ser algo en el ciclismo tendría que marcharme. Cuando llegó la oportunidad del Cofidis, ni lo dudé.
¿No piensa en volver?
Ahora mismo, no.
¿De niño también le llamaban las clásicas?
Siempre las he visto con más admiración. En el Tour había etapas en las que me dormía delante de la tele mientras que viendo las clásicas nunca me ha pasado. Me quedaba enganchado.
¿En quién se fijaba?
No soy de fijarme en corredores, pero me acuerdo mucho de Vandenbroucke. Sigo viendo vídeos en Youtube de alguna de sus exhibiciones, como aquella de la Vuelta a España camino de Ávila.
Usted vive en Atxondo, cerca de Horrillo, otro enamorado del pavés.
Alguna vez me ha dicho que me ve cuerpo para andar bien en estas carreras. Cuando volví el año pasado de las clásicas decidido a seguir ese camino, tanto él como Koldo (Fernández de Larrea) me insistieron en que si eso era realmente lo que quería tenía que repetir año tras año el mismo calendario, las mismas carreras. Que solo así, con experiencia, se consigue progresar sobre el pavés.
¿El Tour no le atrae?
Tengo el Tour en el programa y me hace ilusión correrlo, pero la primera parte de la temporada solo tengo en la cabeza las clásicas. Lo importante en el ciclismo es saber dónde puede sacar uno todo lo que tiene dentro.