bilbao. La carta enviada ayer a los medios de comunicación por siete ciclistas que en su día militaron en las filas de Euskaltel-Euskadi -Haimar Zubeldia, Markel Irizar, Beñat Intxausti, David López, Jonathan Castroviejo, Iker Camaño y Koldo Fernández de Larrea- toca la fibra sensible de un proyecto que nació con el objeto de servir como destino final de la productiva cantera vasca y con el deseo de mantenerse en la élite como una apuesta de futuro.
Sin embargo, lo que en 1994 se convirtió en una ilusionante realidad, 18 años después lucha por mantenerse en una élite con la que ha alternado desde el pasado siglo. Y es que las reglas han cambiado en el mundo del ciclismo. Para seguir en el UCI ProTour, el grupo que reúne a los mejores equipos del pelotón y que tiene garantizado su concurso en las grandes vueltas, es necesario sumar puntos que se consiguen a base de triunfos.
Esta circunstancia hizo que la dirección deportiva de la escuadra naranja, encabezada por Igor González de Galdeano, adoptase la postura de fichar corredores extranjeros. El alavés, que ayer no respondió a las llamadas realizadas por este periódico, ya declaró antes del inicio del pasado Tour que "tengo claro que hay que seguir trabajando con los ciclistas vascos. Se ha demostrado que con ellos se puede ser WorldTour. Lo que pasa es que la puntuación que ha establecido la UCI perjudica a equipos como el nuestro, de cantera. Eso nos deja dos alternativas: o intensificamos el trabajo de base para seguir nutriendo al equipo de buenos corredores, o asumimos que estamos expuestos a perder la categoría".
Galdeano, que según fuentes de la Fundación se encuentra en la localidad holandesa de Limburgo presenciando los Mundiales de ciclismo, también advirtió entonces de que "si ahora mismo cogiésemos a todos los ciclistas vascos profesionales y los juntásemos en el mismo equipo, no nos llegarían los puntos para ser World Tour".
Los corredores firmantes de la carta critican esta postura, por entender que si hay corredores vascos que militan en otros equipos que no son Euskaltel-Euskadi y aportan puntos a sus escuadras, tengan que ser ciclistas extranjeros los encargados de mantener en la élite el proyecto de una formación vasca.
Esa búsqueda desesperada de puntos fue la que hizo que Euskaltel-Euskadi tanteara la posibilidad de incorporar a sus filas al esloveno Jure Kocjan, un especialista en las llegadas rápidas que se anotó dos victorias en el pasado Tour de Limousin, y que aportaría un buen puñado de puntos para mantener a los naranjas en el UCI ProTour.
La polémica está servida.