bilbao. La frase llegó a salir de la boca de los organizadores incontenible como el escupitajo de lava de un volcán: "¡Suspendemos!". Dicen que fue el propio Juan Mari Zurinaga el que explotó de pura impotencia. Desde ese estallido hasta la presentación de la Copa del Mundo de Igorre, ayer en el Aula de Cultura de la BBK, ha pasado aproximadamente un mes. ¿Qué ocurrió con aquel grito? Se esfumó, claro. No es que fuese un farol o una pataleta, pues el bueno de Zurinaga lo dijo convencido de que el obstáculo frente al que estaba era realmente insalvable. Una montaña que tenía la altura de unos cuentos miles de euros que el Gobierno vasco retiraba de su aportación tan repentinamente que la reacción se antojaba inverosímil. Fue cuando arrojaron la toalla. "¡Suspendemos!". Antes de firmar la defunción, un mucho de desesperación y un poco de fe llevaron a Zurinaga y los suyos a tocar una última puerta, la de la Diputación de Bizkaia. La alerta foral logró movilizar a un entramado de empresas vinculado al sector de residuos. Evitaron el desguace.

Así que ayer, Zurinaga pudo volver a hablar de la grandeza del ciclocross de Igorre, que celebra su 35ª edición, la octava consecutiva en la Copa del Mundo, lo que quiere decir que correrá la élite de la especialidad, Stybar, Nys, Pauwels y compañía, también los vascos -cuatro: Murgoitio, Larrinaga, Aitor Hernández y Erlantz Uriarte-, sobre un circuito casi calcado al de la última edición al que, sin embargo, le faltará, si no diluvia de aquí al domingo, el barro pringoso que borra los colores del maillot.

¿Y en 2012 qué? Pues Zurinaga dice que no está nada claro. Que quizás esta sea la última Copa del Mundo de Igorre porque no se puede andar así, sufriendo y mendigando. Mikel Huizi, gerente de Garbiker, empresa foral volcada en el patrocinio del evento, mencionó ayer el compromiso, la palabra de vasco que debe mantenerse aunque arrecie un vendaval. Al vendaval se refirió Patxi Mutiloa, director de Deportes del Gobierno vasco, cuando explicó que no son buenos tiempos para contar con la aportación pública, de ahí el mencionado recorte repentino. Y Zurinaga, práctico, solo pidió saber con qué puede contar antes de pedir a la UCI otro año de Copa del Mundo.

Finalmente, el domingo hay Copa del Mundo en Igorre.

No puedo negar que llegó un momento en el que estábamos acongojados. No fue hasta que se encendió la alarma cuando empezó a entrar dinero. Mejoraron su aportación estas empresas amigas que siempre nos han apoyado. Hay Copa del Mundo en Igorre gracias a ellas.

¿Tan mal lo han pasado?

O peor. Primero tuvimos problemas con los avales. No entendemos que tengamos que avalar personalmente un dinero que viene del Gobierno vasco. De todas maneras, lo hicimos. Salvado ese obstáculo, llegó un bajón en la aportación que nos dejó temblando. Lo peor era que faltaba un mes. Con tan poco tiempo, tuvimos en la mano el informe en el que renunciábamos a la Copa del Mundo.

¿Qué les frenó?

Renunciar no solucionaba los problemas económicos. Teníamos pagado un dinero a la UCI, había una multa por la renuncia, los corredores habían hecho las reservas de los hoteles... No era plan de dejarlo todo de repente.

¿De cuánto dinero hablamos?

En realidad, la prueba cuesta unos 100.000 euros, pero este año andaremos sobre los 85.000 euros.

No parece una cifra escandalosa.

Claro que no lo es, pero esta vez tendremos que ajustarnos a lo que tenemos. Recortaremos de aquí y de allí. Por ejemplo, no habrá pantalla gigante, con lo que nos ahorramos unos 4.000 euros. Otros 3.000 recortamos de la prueba élite y sub'23, que me duele quitarla pero tampoco tenemos muchas otras alternativas. No queremos dejar deudas. Durante 35 años nadie nos ha sacado los colores por eso. Somos gente de palabra que cree en la palabra. A mediados de año nos dijeron cómo iba a ser el asunto y nos lo creímos. Luego, no ha sido así. Fue un golpe moral terrible.

¿Qué condiciones se tienen que dar para que Igorre vuelva a ser Copa del Mundo en 2012?

Primero, lo tiene que avalar la UCI. Lo hace con una puntuación que va dando a todos los circuitos de la temporada. Se fijan en todos los detalles y los valoran. Pero en ese aspecto no tenemos problemas.

¿Y qué condiciones exigen desde la organización?

Nuestro compromiso para volver a trabajar en ese sentido otro año más sí que va a tener condiciones. Sobre todo, no podemos volver a exponernos a esto. Necesitamos que los políticos, Gobierno vasco, Diputación y Ayuntamiento, se comprometan. Pero no es que las tengamos todas con nosotros. El Gobierno vasco ya ha dicho que el dinero va para abajo y si sigue en esa tendencia tendremos que buscar otro patrocinador potente porque con ellos estamos en el límite inferior, muy justos.

¿Lo ve muy negro de cara al futuro?

Lo que veo es que la Copa del Mundo peligra. El día que se cansen dos o tres empresas de las que nos han rescatado este año, nos podremos ir olvidando. Y, sin embargo, pese a la estrechez económica, contamos con una masa social envidiable. Nunca faltan manos para ayudar. El pueblo, Igorre, es nuestra gran fuerza.

Esa, y la participación, siempre espectacular.

Eso es lo que compensa todo el esfuerzo: pese a todo lo que hemos pasado, el del domingo volverá a ser un espectáculo soberbio.