VALDEPEÑAS. La aparición de la montaña en la Vuelta, con los finales en Sierra Nevada y Valdepeñas de Jaén ha servido para mostrar las debilidades de algunos de los candidatos, como el caso de Igor Antón, y la fortaleza de otros.
Con la temprana llegada a la montaña de la Vuelta en un recorrido pensado para no dejar bloqueada la carrera se ha pasado un primer cedazo de selección. El filtro al que se han sometido los ciclistas dos días consecutivos todavía ha dejado grava por seleccionar, pero ya no queda mucha.
El experimento de Unipublic, de momento, ha surtido efecto y la mayoría de los señalados a luchar por el maillot rojo ya han empezado a hacerse en esta primera semana un hueco en la zona noble de la clasificación, aunque queda demasiada dureza por delante como para pensar en algo más.
A pesar de las dos llegadas que han seleccionado el grupo, de los seis finales previstos en montaña únicamente se ha consumido uno, el de Sierra Nevada. El otro, el de Valdepeñas de Jaén, lo mismo que el de dentro de tres días en San Lorenzo del Escorial, ni siquiera entra dentro de esa clasificación.
Lo más duro está por llegar y por subirse, aunque la meta de la comarca de la Sierra Sur andaluza, en tan solo dos apariciones consecutivas en la carrera española, se encuentra en el camino de convertirse en un auténtico símbolo.
En sus menos de mil metros de longitud sus rampas recuerdan a auténticos mitos de la historia del deporte de las dos ruedas, como el Muro de Huy belga de la Flecha Valona o el Cauberg de la holandesa Amstel Gold Race que incluso ha albergado la meta del Mundial de ruta.
Con nueve segundos a su favor el francés Sylvain Chavanel, del Quick Step, todavía podrá seguir disfrutando unos días más de un liderato que está condenado a abandonar. Detrás ya siente el aliento de la mayoría de los primeros espadas que se encuentran a menos de un minuto de la privilegiada posición. No obstante y salvo que alguna escapada se lo impida, en las dos siguientes jornadas en Córdoba y Talavera de la Reina podría seguir de rojo.
EL DESCARTE DE IGOR ANTÓN
Si Sierra Nevada puso en evidencia que Igor Antón (Euskaltel-Euskadi) no era el mismo de 2010, la casi imposible ascensión a las Eras del Chaparral lo ratificó. Otros ya empezaron a dar síntomas de su buen momento. Joaquim 'Purito' Rodríguez mostró que en sus piernas tiene juego suficiente a la espera de pasar su "etapa reina" en Salamanca para adentrarse de nuevo en su terreno y también cuenta con grandes guardaespaldas como Dani Moreno, vencedor el día anterior en la estación invernal granadina.
Tampoco defraudaron los dos italianos que acompañaron a Alberto Contador en el podio del pasado Giro de Italia. Michele Scarponi, del Lampre-ISD, que fue segundo en su carrera, solo perdió ocho segundos en la aceleración final del catalán. Alguna pequeña duda pudo despertar la actuación del vigente vencedor de la Vuelta y tercero en Italia, Vincenzo Nibali, del Liquigas-Cannondale, que se dejó hasta once segundos.
Scarponi sigue sin dar muestras de debilidad a pesar de que asegura que no le sienta bien y no está "a gusto" con el fuerte calor que en los cinco días de Vuelta ya consumidos está soportando el pelotón.
Por su parte "El Tiburón de Mesina" también ha viajado hasta España para repetir victoria en la Vuelta. De los que no han cedido tiempo, como 'Purito' Rodríguez o su compatriota Scarponi, es el único que sabe lo que es ganar una grande. "El éxito se construye día a día", afirma a la vez que muestra respeto por unos adversarios de los que cree que a nadie debe darse por descartado después de este primer contacto montañoso.
Tal vez Antón, que después de estos dos días está un poco más lejos, pero ya vio de lo que era capaz en el pasado Giro en el Zoncolán y si recupera su golpe de pedal puede ser el que ayude a decantar el fiel de la balanza entre los aspirantes al triunfo final.