bilbao. "Un corredor valiente", así definió hace dos meses Igor González de Galdeano, manager de Euskaltel-Euskadi, a Pierre Cazaux (Donapaleu, Behe Nafarroa, 1984), que se convirtió en el tercer ciclista de Iparralde en competir con Euskaltel-Euskadi desde su creación. El primero en hacerlo fue Thierry Elissalde, que fue ciclista en el embrionario Equipo Euskadi en 1994 y 1995, y el segundo, Romain Sicard, que llegó a la escuadra naranja en 2008. Sin embargo, el rol asignado a Pierre Cazaux será distinto al de los dos anteriores, y es que tal y como reconoció ayer Miguel Madariaga, Cazaux se trata de " un gregario de lujo".
El ciclista de Donapaleu, íntimo amigo de Romain Sicard, todavía tiene que acoplarse al equipo y familiarizarse con el idioma. Cazaux explicó que la ayuda de su compañero de Hasparne será muy importante para ser parte del tejido de Euskaltel: "Nos conocemos desde hace tiempo y tenemos una muy buena relación. Seguramente me ayudará para que la aclimatación se me haga lo más llevadera posible".
La escuadra naranja se presenta como una magnífica oportunidad para el de Donapaleu, que debutó como profesional hace dos años de la mano del equipo Roubaix-Lille Metropole, de categoría Continental, y el curso pasado fue uno de los componentes de la Française des Jeux. "Aunque el calendario y la estructura no va a variar mucho, dar el salto a un equipo como Euskaltel-Euskadi supone un gran paso en mi carrera por todo lo que significa un equipo así", reconoció Cazaux.
Un claro objetivo Pierre Cazaux arriba al equipo que gobierna Igor González de Galdeano con un claro objetivo: "Trabajar". El ciclista de Iparralde es consciente de que los resultados sólo llegarán con sudor y esfuerzo, y para eso ha fichado por el conjunto vasco, para "luchar por los intereses del equipo y tratar de aportar mi granito de arena".
Aunque su principal objetivo no acceder al nueve para el Tour de Francia, Cazaux, que consiguió conquistó la quinta plaza en la decimoquinta etapa con final en los Lagos de Covadonga de la pasada Vuelta, aseguró que sería "muy bonito poder disputar la ronda gala". No le quedan lejos a Cazaux los años en los que el ciclista tenía que compaginar su trabajo como jardinero y los entrenamientos con la bicicleta. Jardines y pedales. "Tuve que trabajar y entrenar a la vez. Fue duro, pero al final el esfuerzo mereció la pena y pude dar el salto a profesional", sentenció un Pierre Cazaux, dichos y feliz ante el nuevo reto que le espera con el maillot naranja.