Donostia. El UCI-ProTour no entiende de tradiciones ni romanticismo. O estás en él, o estás condenado, si no a desaparecer, sí a sufrir. La Prueba Villafranca-Clásica de Ordizia, pese a su gran palmarés y su condición de prueba más antigua del actual calendario estatal, lleva padeciendo los efectos colaterales del elitista circuito mundial desde que éste nació. "Hemos intentado contar con algún equipo ProTour, pero no ha habido forma de traer a ninguno", salvo los tres estatales -Euskaltel-Euskadi, Caisse d'Epargne y Footon-Servetto-, explica José Luis Sanz, coordinador general de la carrera que se disputa hoy (10.00 horas) sobre 167,5 kilómetros. "Pese a todo, tendremos catorce equipos. Cuesta, pero mientras podamos, seguiremos peleando por hacer la carrera", añade el referente de la SD Chapel Gorri.

Cada escuadra tendrá hasta diez ciclistas, entre ellos, David Arroyo, Juanjo Cobo (Caisse); Ezequiel Mosquera, Marcos García (Xacobeo); Jaume Rovira -último ganador-, Paco Mancebo (Heraklion); Beñat Intxausti, Igor Antón, Gorka Izagirre, Pablo Urtasun (Euskaltel); Ángel Vicioso (Andalucía) o Sergio Pardilla (Carmiooro), reciente ganador de la Vuelta a Madrid.

También correrán los equipos Footon-Servetto (David Vitoria), Caja Rural (José Herrada, Oleg Chuzhda), An Post-Sean Kelly (Niko Eeckhout), Bretagne-Schuller (Eduardo Gonzalo), Roubaix-Lille (Clement Lhotellerie), Madeinox-Boavista, Orbea y Burgos 2016. En Ordizia, tienen claro que no hipotecarán su futuro: "Al final, vamos a salvar el presupuesto", asegura Sanz. No es poco para una carrera como la ordiziarra. El recorrido de la prueba, que hace ya unos años dejó de pasar por Bidania y Mandubia para centrarse más en los alrededores de Ordizia, volverá a constar de cinco pasadas por el alto de Abaltzisketa -desde Amezketa-, y las dos últimas estarán precedidas por sendas ascensiones a Altzo. En el último giro, Altzo y Abaltzisketa se pasarán en los últimos veinte kilómetros de la carrera, cuyo final se prevé sobre las 14.00 horas.