Bilbao. José Luis Korta acude a la entrevista tras una mañana de caza en la que "no hemos pillado ni una. No se ha puesto ni una sorda a tiro. Otro día será".

En abril cumplirá 61 años, ¿no está un poco cansado del remo?

Para nada. Cuando estés haciendo las cosas bien, siempre tienes ganas de seguir. Además, a mí las hostias que me dan me espabilan. Estamos en un proyecto que, en principio, acaba en 2010 y queremos que vaya adelante. El objetivo era ganar La Concha y lo hicimos antes de lo previsto. El próximo año intentaremos mejorar lo de esta campaña.

¿Se puede repetir lo conseguido este año por Kaiku?

Claro que se puede repetir, pero ganar siempre es difícil. Además, dependes de los otros clubes. Si nosotros hacemos nuestro trabajo bien, va a ser complicado que nos ganen. Sabemos que tripulaciones como Urdaibai, Castro, Hondarribia y Orio se van a reforzar y hay que tenerles respeto, pero al único que tengo miedo es a Kaiku. Si hacemos nuestro trabajo bien, podemos repetir.

¿Cuál es la fórmula para hacer andar a una tripulación del modo que lo ha hecho Kaiku este año?

No hay secretos. La única fórmula son las ganas de los remeros. Logramos hacer una piña buena y, además, con gente que nunca había ganado en La Concha y tenía esa hambre de triunfos. Tuve suerte al conjuntar esa tripulación. En un principio nadie apostaba por nosotros, pero sorprendimos.

¿Usted puso una tripulación en la regata de Mutriku en pretemporada y es la misma que luego le dio todos los triunfos a Kaiku?

Fue una regata a la que llegamos sin haber entrenado con aquella tripulación. Habíamos andado en el club, pero no les había puesto juntos. Me di cuenta de que ese bote andaba muy rápido. Luego, de cara al Campeonato de Bizkaia, sí que hicimos algunos entrenamientos más con la misma gente y a partir de entonces tuve el convencimiento de que mucho iban a tener que remar los demás para ganarnos. A partir de ahí teníamos ya esa mentalidad de ganadores.

¿Tenía claro que esa iba a ser la tripulación titular de Kaiku?

Es que me lo estaba demostrando. La verdad es que una vez decidida que iba a ser la tripulación buena, se hicieron muchos entrenamientos con ella. Ese bote hacía todos los entrenamientos de entre semana y sólo en víspera de las regatas de la Liga era cuando trabajábamos con los que iban a remar en esas citas.

¿Fue difícil para el resto de remeros estar entrenando sabiendo que había un bote considerado titular?

No, porque sabían que iba a haber regatas para todos. Con el problema de los cupos en la Liga había que hacer rotaciones, aunque un poco de pena sí que te da por algunos remeros, que se quedaron sin estar en las regatas importantes.

Dio con una gran tripulación.

He tenido buenas tripulaciones, pero la de Kaiku de 2009 es la más rápida de la historia. He remado con Lasarte-Michelín, con Orio, con Castro, está la tripulación de San Pedro de los años 90, pero el bote de Kaiku ha hecho récords en muchas regatas. En Donostia porque no tuvimos suerte el primer día, sino hacemos también récord. Quizá el único que le podía hacer algo de sombra fue el bote de Castro en 2006, pero a aquella tripulación castreña no se le sacó todo el jugo, ya que sólo hizo dos regatas, los dos días de la Bandera de La Concha, y en uno hicimos el récord que aún está ahí, bajando de 19 minutos.

El próximo año uno de sus grandes rivales será Urdaibai.

Esta temporada no ha acertado y se ha reforzado mucho de cara a la próxima campaña, pero no me da miedo Urdaibai ni nadie. Sólo temo que Kaiku no de la talla.

Al frente de Urdaibai estará José Manuel Francisco con quien ha tenido sus más y su menos.

Siempre he dicho que es un trabajador. En su momento tuve una buena relación con él, pero ahora no tenemos contacto. No me ha respetado como amigo ni como enemigo. Imagino que él dirá lo mismo de mí. Para mí es mejor seleccionador que entrenador. Quiero verle alguna vez hacer algo con la gente que se encuentre en un club.

A usted también le han acusado de coger remeros de otros clubes.

Cuando llegué a Orio en 1991 el único fichaje fue el de Txiki Larrañaga. En Kaiku, en 1977, estuve con los que tenía y en Castro sólo me llevé a Aitor Saitu. Si un entrenador ahora ha enseñado a remar a un remero, yo lo he hecho con cien.

Dicen que es quien más acierta con las medidas a la hora de preparar la trainera. ¿Cuál es el secreto?

Yo creo que tenía secreto cuando iba dentro de la trainera. Ahí me manejaba bien, sabía la enfilación a tomar, dónde nos podíamos ir de los rivales. Desde fuera, en la zodiac, ves muchas cosas, pero no es lo mismo. Para mí, el entrenador tiene que ir dentro de la trainera, que es donde tienes la verdadera visión de cómo se está remando.

¿Y le da pena no ir ya dentro de la trainera?

Hay que aceptar que los años pasan. Yo disfruto también en la zodiac. Antes iba en la trainera y parecía que ganabas tú solo las regatas. Luego te das cuenta de que no es así. Ahora sabes que ganas y disfrutas con los remeros y ves como ellos se ilusionan con las victorias y te contagian su alegría.

Uno de los momentos cumbre de su carrera fue el triunfo en La Concha de 2001 con Castro, cuando le quitaron la Bandera a Orio en los últimos metros.

Me dolió muchísimo la reacción de un club como Orio, con el historial que tiene. Ellos sabían que nosotros no habíamos hecho nada y la que armaron. Les dije entonces que no iban a ganar ni una Bandera más y ganaron en 2007, cuando yo no estaba en La Concha. Con la regata que hicieron tenían que haber quedado medio minuto por detrás. Cogimos todas las olas en el largo de vuelta, más de cien, pero quedó para la historia la última, ya dentro de la bahía. Cogimos una ola que fuimos con ella hasta meta. Cuando miré atrás y vi que se había quedado Orio pedí un último esfuerzo y ganamos la Bandera, pero la verdadera remontada fue fuera. La pena es que salió todo mal. A mí se me rompió el micro de ETB y no se pudo oír las veces que le advirtieron a Orio que se fuera a su calle. Si me hubieran dado un toque, alguien podía haber puesto en duda la victoria de Castro, pero no fue así.

Muchos no entendieron que hubiera dejado unos años antes Orio para irse a Castro.

Cuando me han echado no ha habido problema, pero lo más duro fue dejar primero Zierbena para irme a Orio y luego irme de allí a Castro. En Zierbena estaba fenomenal, con todo el pueblo conmigo, pero en Orio me ofrecieron trabajo. Luego estaba muy bien en Orio, pero en Castro supieron tocarme la fibra. Agustín Anglada me recordaba que siempre había dicho que me gustaría empezar de cero en un club y con Castro era así. En Orio estaba bien, muy bien, pero me picaron y acepté. Dejar Zierbena y luego la segunda vez en Orio, son las dos únicas veces en las que he sufrido de verdad al marcharme de un club.