El Bellas Artes de Bilbao reabrirá el 5 de octubre con su colección y una exposición en homenaje a Plácido Arango
El Museo del Prado colabora con el museo bilbaino en una muestra que reúne 100 obras de la colección del empresario y coleccionista
Fue el suegro de Plácido Arango, Martín García Urdaneta, un refugiado bilbaino que vivía en México, quien le inculcó su amor por el arte y por el coleccionismo. A Martín le gustaba comprar obras de sus compatriotas vascos, especialmente de Zuloaga. Cuando Pablo Arango conoció a su mujer, Maite García Urtiaga y entró en contacto con esta familia vasca en México, donde él vivía,el empresario –fue propieatario de los supermercados Aurrerá en México y de la cadena VIPS– conoció un mundo todavía desconocido para él, el del coleccionismo de arte, en el que acabaría convirtiéndose en una de las figuras más importantes a nivel internacional. “Pero mi padre nunca adquirió obras para poseerlas, le gustaba compartirlas”, explica su hija Maite Arango.
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Y eso es precisamente lo que ahora va a ocurrir. El Bellas Artes de Bilbao ha presentado este lunes en el Museo del Prado uno de los grandes proyectos expositivos con el que reabrirá sus puertas tras la ampliación el 5 de octubre. La búsqueda del comienzo reúne 100 obras adquiridas o donadas por Pablo Arango, que incluyen artistas como ElGreco, Ribera, Zurbarán, Murillo, Goya, Fortuny, Zuloaga, Ribera. La muestra servirá además como uno e los actos destacados de la nueva etapa del museo bilbaino y permitirá recordar la contribución de Arango al coleccionismo, la conservación del patrimonio artístico y el impulso de las instituciones culturales.
El proyecto ha sido presentado en el Museo del Prado con la participación del director del Prado, Miguel Falomir; la vicelehendakari y consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea, el director del Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza; la patrona de la Fundación Amigos del Museo del Prado, Maite Arango y el director adjunto de Conservación e investigación del Prado, Alfonso Palacio, además de dos más de los hijos del mecenas, Plácido y Francisco Arango.
Donaciones
En el corazón de Plácido Arango hubo tres museos : el Prado, el Bellas Artes de Asturias y el Bellas Artes de Bilbao. Plácido Arango fue presidente del Patronato del Prado entre 2007 y 2012. Su estrecha relación con la pinacoteca quedó plasmada en las importantes donaciones realizadas a la institución madrileña. En 2015, durante la dirección de Miguel Zugaza, entregó al museo un conjunto de 25 obras maestras de arte antiguo pertenecientes a su colección particular. Entre ellas figuraban piezas de destacados artistas como Pedro de Campaña, Luis Morales, Luis Tristán, Francisco de Zurbarán, Herrera el Mozo, Valdés Leal, Corrado Giaquinto y Francisco de Goya, entre otros.
A esta contribución se sumó otra realizada en 1991, cuando donó ochenta grabados pertenecientes a la serie completa de los Caprichos de Goya.
Estrecha relación con Bilbao
Con el museo bilbaino también ha mantenido una estrecha relación.Como uno de los grandes coleccionistas privados de arte, prestó numerosas obras para exposiciones organizadas por el museo a lo largo de los años. Además, la familia Arango donó un cuadro de Luis Paret y Alcázar, un fragmento del cuadro Escenas aldeanas, el Picador gitano de Ignacio Zuloaga, y la escultura Bilbao, de Richard Serra, que ocupa un lugar de honor en el nuevo atrio de la pinacoteca bilbaina. “La celebración que se va a hacer en el Bellas Artes va a ser extraordinaria y estoy encantado de que se haya tomado esta decisión por parte de la familia y por parte del museo de Bellas Artes”, ha explicado el director del Prado, Miguel Falomir, quien ha añadido que “probablemente sin Plácido Arango, la pinacoteca madrileña no sería la misma".
“Recuerdo que antes se recomendaba a la gente que llegaba a Bilbao que tenía que ver inevitablemente el Guggenheim por fuera y el Bellas Artes por dentro, aludiendo a la calidad arquitectónica de uno y al magnífico contenido de la colección del otro. Yo creo que tras la ampliación, ahora también se puede recomendar el Bellas Artes pero, efectivamente, su valor sigue estando dentro. Es un museo de colección, constituida sumando el esfuerzo público y el privado. Es una auténtica seña de identidad del museo y un caso único en España el hecho de que casi el 70% de su colección procede de donaciones desde que se funda al principio del siglo del siglo XX”, ha explicado Miguel Zugaza en la presentación. “Por este motivo en la reapertura vamos a ofrecer un especial protagonismo al coleccionismo con la puesta en valor de las obras y colecciones donadas y depositadas en el museo. Y lo haremos de una forma muy especial a través del reconocimiento del ejemplo de Plácido Arango, uno de los grandes coleccionistas y decenas, no solo en el ámbito estatal, sino en el ámbito internacional con el que tuvimos la suerte de compartir muchas experiencias”, ha dicho Zugaza.
100 obras
El museo abrirá sus puertas desplegando su propia colección y reconociendo la contribución del coleccionismo privado. Durante los próximos cuatro años, mostrará su legado en las cinco primeras salas del edificio antiguo. En total, 100 obras que irán rotando dos veces al años, aunque permanecerá el corazón de la exposición, que dialogará con las obras de otros artistas.
La escultura monumental adquirirá protagonismo prolongando espacialmente el proyectos hacia las plazas de acceso al museo con obras de Pablo Palazuelo y Cristina Iglesias, en el nuevo atrio se coligará el homenaje a Calder de Chillida y en la terraza escultura al aire libre del nuevo espacio BBK Museoa albergará una pieza de Anthony Caro.
Según ha anunciado también Miguel Zugaza, la coleccionista Patricia Phelps de Cisneros ha decidido también donar al museo bilbaino la obra Esfera n. 1 de la artista venezolana Gego.
Apuesta de país
Durante su intervención, la vicelehendakari Ibone Bengoetyxea ha señalado que “la reapertura del Museo de Bellas Artes de Bilbao representa mucho más que la inauguración de un edificio renovado. Es la expresión de una apuesta de país por la cultura y por unas infraestructuras que fortalecen nuestra identidad compartida y proyectan Euskadi al mundo”,
Bengoetxea destacado también el significado que este proyecto tiene para Euskadi: “La cultura nos dice quiénes somos, pero también quiénes queremos ser. Por eso seguimos apostando por grandes proyectos culturales que impulsan la creatividad, cuidan nuestro patrimonio y fortalecen una identidad compartida, abierta al mundo”.
La vicelehendakari ha concluido agradeciendo al Museo Nacional del Prado, a la familia Arango y a la Fundación Bancaria BBK su colaboración para hacer posible un proyecto que marcará el inicio de una nueva etapa para el Museo de Bellas Artes de Bilbao y reforzará su proyección internacional.
Obras en fase final
El Bellas Artes ha entrado ya en su fase final de su ampliación; hace unos días, se presentó al público el nuevo atrio llamado a convertirse, según palabras de Norman Foster, en “el corazón del museo”. Se muestra ya cubierto por el vuelo del nuevo edificio Agravitas, que conecta los dos existentes: el histórico de 1945 y el moderno de 1970. Es un reconocimiento a la singularidad de cada una de las arquitecturas y el centro de acogida del museo: punto de encuentro y de acceso libre, que se sitúa en el eje que une la plaza del Museo, al norte, con la plaza Eduardo Chillida, al sur, reforzando la integración del museo en el tejido urbano.
Así, el edificio de 1970 recupera la idea de porche abierto concebida por los arquitectos Álvaro Líbano y Ricardo Beascoa, prolongando la plaza Eduardo Chillida hasta el Atrio Arriaga. Por su parte, el edificio clásico de 1945 se relaciona con el nuevo ámbito a través de un paso bajo la escalera monumental del vestíbulo.
El nuevo cuerpo Agravitas diseñado por Foster y Uriarte cubre este espacio, respetando la singularidad formal y funcional de las construcciones históricas y sumando una nueva arquitectura a la experiencia del museo. La nueva intervención se hace visible en el Atrio Arriaga a través de una de las dos grandes estructuras de pilares en V que sostienen el nuevo volumen superior. El gran muro cortina acristalado permite contemplar esa estructura desde el interior y el exterior, estableciendo un diálogo visual con los árboles centenarios del parque.
Además, se han instalado otras dos obras monumentales: Lugar de encuentros IV (1973) de Eduardo Chillida, una escultura en hormigón de más de 13,5 toneladas sustentada y suspendida por tres tirantes de acero anclados a la estructura principal del nuevo edificio del museo; y Bilbao (1983) de Richard Serra, que fue la primera obra en hierro que hizo el escultor norteamericano en Bilbao, la obra que fue adquirida por el coleccionista Plácido Arango, quien años desp ués facilitó su regreso al museo mediante la donación de la pieza.
Zugaza ha recordado que la ampliación aportará al museo 6.743 metros cuadrados de nueva construcción (más de un 60 %) y la remodelación de otros 8.000 metros cuadrados ya existentes, lo que le permitirá además exponer una mayor parte de su importante colección, formada por más de 14.000 piezas.
Las instituciones socias del museo, el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco, han invertido 48 millones de euros en la ampliación, que supondrá un antes y un después para el museo y será un hito para la propia ciudad. Con ella se podrá mostrar mejor una de las colecciones más importantes del arte europeo, con una visión universal y una gran relevancia del arte vasco.
Calendario de obras
Durante el verano, el museo seguirá funcionando con normalidad, exhibiendo la exposición Paralelos y Meridianos de la colección Iberdrola (hasta el 30 de agosto) y la muestra dedicada a Denise Scott Brown (hasta el 16 de agosto). En septiembre, el museo permanecerá cerrado para ultimar el montaje de las colecciones, la organización del programa inaugural, la implantación de los nuevos servicios de atención y recepción de visitantes y la puesta en marcha de la tienda y la cafetería.
