Entre la poesía, la vida y la muerte, Calixto Bieito vuelve a explorar en su última producción del teatro Arriaga de Bilbao algunos de los grandes temas que atraviesan su trayectoria artística. Bieito se adentra en el universo del compositor ruso Shostakóvich con la puesta en escena de La Sinfonía n.º 14 (Op. 135), en la que reflexiona sobre la muerte, la memoria y la fragilidad humana.

Será la BOS la que interprete , bajo la batuta del maestro argentino Alejo Pérez. la partitura de esta pieza, considerada una obra maestra, que contará con las voces solistas internacionales de Annette Dasch, la soprano alemana que ya deslumbró al público del Arriaga en 2024 cuando actuó en ‘Die ersten Menschen’; y Leigh Melrose, barítono británico que dejó su huella en otra producción propia del Teatro Arriaga como Orgia, en 2023.

La obra es profundamente introspectiva y destaca por la intensidad dramática de sus textos y una exigencia vocal extraordinaria.

La producción incluye además otro aliciente, que será la participación del coro Leioa Kantika Korala. Basilio Astúlez dirige a este joven conjunto vocal, que aportará más simbolismo a determinadas escenas, además de un interesante contrapunto musical.

La muerte, una realidad inevitable

 Toda la obra gira en torno a distintas formas de la muerte: ejecuciones, suicidios, asesinatos, enfermedades, guerras y la inevitabilidad del final humano. Shostakóvich seleccionó textos de varios poetas: Federico García Lorca, Guillaume Apollinaire ,Wilhelm Küchelbecker o Rainer Maria Rilke para componer esta obra, que a diferencia de muchas obras religiosas o románticas sobre la muerte, no ofrece un consuelo trascendente. La muerte aparece como una realidad brutal e inevitable.

“No creo que sea el testamento de Shostakóvich, escribió piezas después ya estaba bastante enfermo, pero sí creo que es su testamento quizá moral o filosófico. No hemos querido representar el horror, sino su resistencia frente a la violencia, la guerra, los suicidios, las ejecuciones y el olvido, que atraviesan toda la obra. No hemos puesto en escena exactamente la muerte, aunque está presente, sino el tiempo y la sensación de que la muerte nos acompaña siempre desde el principio”, ha explicado Bieito. 

El director artístico asegura que “en muchos de sus espectáculos la vida y la muerte se mezclan con los sueños desde hace mucho tiempo. Todos soñamos con gente que queremos, yo sueño que me encuentro a mi padre en el supermercado, le pregunto qué está haciendo y me contesta que está comprando. Esta obra nos dice que la muerte no nos acompaña como una cosa excepcional, sino como una presencia cotidiana”.

Aunque a menudo se la compara con un réquiem, la Sinfonía n.º 14 carece de cualquier dimensión religiosa. Su mirada sobre la muerte es esencialmente humana y secular. “Creo que, como mucho, es una especie de vínculo con la muerte, pero absolutamente secular, no tiene nada de religioso y tampoco tiene nada de trágico. Hay un acto casi de resignación por momentos en la obra, en la presencia de la muerte”, asegura Alejo Pérez. Para el director musical, “el compositor ruso a veces tiene también una visión satírica, algo tan habitual en el repertorio ruso y en la literatura. De hecho, el uso de la sátira es una vía por la cual Shostakóvich se permite decir la verdad en un régimen que lo tenía absolutamente controlado. Durante décadas, vivió con la idea de que no iba a amanecer en su cama a la mañana siguiente, que lo iban a venir a buscar, a deportarlo o que lo podían matar por las arbitrarias razones que pudiesen poner desde el comité controlador del régimen”. 

El 28 de enero de 1936, el periódico oficial soviético Pravda publicó un artículo anónimo titulado “Caos en lugar de música”. Este escrito, que se cree contó con la aprobación personal de Stalin, destrozó la ópera Lady Macbeth de Mtsensk de Dmitri Shostakóvich, tildándola de formalista, vulgar y ajena al pueblo soviético. A raíz de aquel ataque, numerosas obras de Shostakóvich quedaron bajo sospecha y varias desaparecieron de los programas oficiales, iniciando uno de los periodos más difíciles de su carrera. “Tuvo esa especie de yugo sobre sus espaldas y sobre su mano al componer, pero se permitía pequeñas ventanas por donde, de la forma más crítica, intentar protestar de la manera en que podía permitírselo, a veces con mucho riesgo. Utilizaba la sátira para hablar con su verdadera voz, algo que en las óperas está asignado normalmente al rol del loco, el borracho o el pordiosero”.

Las funciones serán el viernes 19 de junio a las 19:30 horas y el sábado 20 a las 19:00 horas, con precios que van entre los 24 y los 48 euros.