Uno de los momentos más emotivos de la inauguración se produjo cuando Kepa Junkera se acercó a su primera trikitixa en la sala de exposiciones Basetxe. Los asistentes, entre los que se encontraban la diputada general, el alcalde de Artea, la exdiputada de cultura, Lorea Bilbao, Gontzal Mendibil y representantes del mundo cultural vascos, rompieron en aplausos. 

“Es una persona muy arraigada a Arratia desde sus orígenes. Kepa Junkera, que comenzó su contacto con la trikitixa desde muy joven en nuestro valle, ha contribuido a difundir la música tradicional vasca dentro y fuera de Euskadi, y su obra conecta directamente con la memoria y la identidad de este territorio”, expuso el alcalde de Artea.

El trikitilari cogió además profundamente emocionado su libro Berpiztu, un libro publicado por él, en el que han colaborado más de 40 artistas que han plasmado de forma gráfica su carrera musical, desde los comienzos hasta diciembre de 2018, cuando desapareció de los escenarios a causa de un ictus severo. El libro se encuentra también en el nuevo espacio, al lado de otras publicaciones de la música vasca.

En el recorrido por la nueva infraestructura participaron también dos de las nietas de la panderetera, Maite y Miren Bernaola. Maurizia Aldaiturriaga y León Bilbao formaron una de las parejas más populares que actuaban en fiestas de los pueblos. Maurizia al pandero y León a la alboka.

Pero la vida de Maurizia no fue fácil. Empezó a trabajar muy joven, al tiempo que se le despertaba la pasión por la música. Gracias a ella conoció a su marido Benanzio Bernaola, con quien actuaría durante muchos años de plaza en plaza.

Maurizia destacó por su lucha para que las mujeres también tomaran parte en las actuaciones musicales de las fiestas. La panderojole, dueña de un estilo muy peculiar, contribuyó a revitalizar la música popular vasca.