Willie Nile le pide a Estados Unidos que despierte a ritmo de rock´n´roll
El veterano músico presenta su último disco, ‘The Great Yellow Light’, este domingo 15 de marzo en el Kafe Antzokia
El rockero Willie Nile, de escaso éxito comercial pero reverenciado por figuras como Bruce Springsteen, Bob Dylan y Ramones, sigue en la carretera, a sus 77 años, para repasar sus himnos y presentar los temas de su último disco, The Great Yellow Light(River House Records), con guiños a Van Gogh en su título y al rock clásico, humanista y crítico en cortes como Wild Wild World o un Wake Up America compartido con otro coloso como Steve Earle. Lo presentará este domingo en el Kafe Antzokia de Bilbao, a las 19.00 horas y con entradas a 25 euros.
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Antiguo cartero y eterno perdedor, Nile se ha vuelto a lanzar a la carretera para presentar su vigésimo primer disco, que coincide con el también vigésimo aniversario de uno de sus últimos discos clave: Streets of New York, del que seguramente sonarán piezas como la titular, Back Home o The Day I Saw Bo Diddley in Washington Square. Y lo hará con la vizcaina Laura Silvertone como telonera y, al parecer, con la ayuda de Jorge Otero, Danny Montgomery y Juanjo Zamorano, integrantes del grupo estatal Stormy Mondays, banda de apoyo ocasional de Elliott Murphy cuando gira por el Estado.
The Great Yellow Light se publicó el año pasado, en su propio sello y con la ayuda económica de sus seguidores, y en su título hace referencia a las cartas que Vincent Van Gogh enviaba a su hermano Theo, y a la luz que lo inspiró en Arlés (Francia), donde vivió de febrero de 1888 a mayo de 1889. Para el pintor, esa luz amarilla era alimento para la creación. Para Nile representa “asombro y maravilla”, ha explicado.
El álbum se grabó en Hobo Sound, Weehawken (Nueva Jersey) y fue producido por Nile y su colaborador habitual, Stewart Lerman, que también ha compartido discos con Elvis Costello, Patti Smith, Sharon Van Etten... Además de su banda habitual, compuesta por Jimi Bones (guitarras), Johnny Pisano (bajo) y Jon Weber (batería), han colaborado en el álbum Steve Earle, Paul Brady, miembros de The Hooters y los históricos Waddy Wachtel y David Mansfield, entre otros.
Rock y conciencia
El álbum se abre con Wild Wild World, una canción que habla de la locura de los tiempos actuales a ritmo de punk rock juvenil con aires surf y unos increíbles teclados nuevaoleros, y se cierra con la recuperación de Washington's Day, tema que Nile compuso a medias con The Hooters en 1987. Entre ambos hay bellas baladas Fall On Me y What Color Is Love, esta última con el teclado en primera plano, épicos medios tiempos como el que titula el álbum y un buen rosario de rocks de la vieja escuela.
Por ejemplo, We Are, We Are tiene aires de himno rock y surge como “un grito de guerra por la libertad, la justicia y la humanidad”, a la vez que pide unidad para encarar el futuro. Electrify Me aboga por “liberarnos mutuamente”, y no le va a la zaga la rockera y festiva Tryin´To Make A Livin´ In The U.S.A., cuya letra es tan concienciada como la de Wake Up America, en comandita con otro rebelde, el mítico Steve Earle, con el que comparte versos como “despiértate América, levántate y brilla, el sol se está poniendo y todo está en juego/¿qué te pasó tierra de la libertad?” o “sé que no eres perfecta, a veces te derrumbas/despierta América o todos nos ahogaremos”.
An Irish Goodbye es la pieza exótica del disco, de espíritu y sonido irlandés. Le acompaña a la voz el músico Paul Brady, para ofrecer un guiño claro a The Pogues en lo musical –con gaitas y acordeones sumándose en una mezcla de rock y música celta– y otro a la muerte en su letra, a la que alude en su título metafórico: los irlandeses hablan de ella como irse antes de tiempo.
45 años de rock
Eternamente joven y salvaje, Nile (Robert Anthony Noonan, Buffalo, 1948), debutó en 1980 con un disco homónimo y despuntó después con un maravilloso Golden Down. A pesar de la contundencia y emoción eléctrica de Poor Boy, Shine Your Light o I Can´t Get You Off My Mind, no logró nunca el favor mayoritario ni pasar nunca de la escena de músicos de culto, como le sucedió a Elliott Murphy también, a pesar de la edición de discos memorables, especialmente en el siglo XXI, trabajos como Streets of New York, House of a Thousand Guitars y American Ride, entre otros.
“El rock es mejor si está lleno de sentido, pasión e intensidad”, defiende el septuagenario rockero, que se inició en el piano antes de optar por la guitarra. “El éxito y el dinero me habrían encantado y habría tenido una vida más fácil, pero la fama es una ilusión imprudente y nunca me interesó”, explicó el músico a DEIA en una visita anterior.
“Cuando me haya ido del planeta, mi música seguirá ahí por sí sola”, nos comentaba el estadounidense. “Y tener o haber tenido a Bruce Springsteen, Bono (U2), Bob Dylan, The Who, Lucinda Williams, Lou Reed, The Clash o Joey Ramone como fans, significa para mí más que cualquier lista de éxito”, explicaba orgulloso Nile, un rockero eternamente joven y salvaje. “El abuelo no está listo aún para el ataúd de pino”, aseguraba.