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Barry Gibb, el 'Bee Gee' con el corazón roto

10.01.2021 | 01:01
Una foto reciente del veterano músico australiano, en el estudio de grabación.

El superviviente del trío australiano regresa con un disco compartido con Alison Krauss, Dolly Parton, Jason Isbell, Sheryl Crow o Keith Urban

hacía cuatro años que no sabíamos nada de Barry Gibb, el único superviviente del trío The Bee Gees, que ha permanecido años fuera del foco mediático debido a una depresión sufrida tras el fallecimiento de sus hermanos. Ahora, a sus 74 años, se pone el sombrero vaquero y recupera clásicos pop y algún inédito del grupo mecidos por la Americana y los sonidos country en el disco Greenfields Vol. 1 (Capitol Records), en el que se acompaña por un rosario de estrellas del género, de Alison Krauss a Dolly Parton, Jason Isbell, Sheryl Crow, Keith Urban y Olivia Newton-John.

Barry, compositor, cantante y productor de melena leonina, ahora ya canosa; era el mayor de los tres hermanos Gibb, quienes firmaron clásicos del pop (primero orquestal, luego bailable y discotequero) a lo largo de dos décadas, principalmente entre mediados de los años 60 y principios de los 80. Sus números no engañan, ya que el grupo australiano firmó más de un millar de canciones, creó al menos 20 éxitos que fueron número uno en las listas de todo el mundo y ha vendido más de 220 millones de discos hasta la fecha.

La muerte de sus compañeros familiares y musicales dejó profundamente herido a Barry, y provocó su reclusión en casa. Primero cayó Maurice, a causa de un infarto, en 2003, y la depresión creció con la muerte de Robin a causa del cáncer, en 2012. Y aquella metáfora del corazón roto de su canción How can you mend a broken heart se tornó dolorosamente real. Solo, aislado y deprimido, con la ayuda denodada de sus hijos, regresó de manera puntual y sin demasiado éxito con el disco In the now, editado hace cuatro años.

Aunque reconoce todavía el dolor de la pérdida y que no puede ver imágenes de sus hermanos, ahora Barry apunta más alto con su nuevo disco. Se titula Greenfields: The Gibb Brothers's Songbook Vol. 1 y está producido por el laureado Dave Cobb. En él, el veterano músico ha decidido rodearse de un rosario rutilante de estrellas del mundo de la Americana y el country más ortodoxo y comercial, para acercar una docena de canciones de The Bee Gees, algunas inéditas, a ambos estilos. Y su voz resiste, como indica Cobb. "Es fuerte, pero también espectral. Casi seis décadas después de que cantara por primera vez en un disco, sigue siendo uno de los instrumentos más incomparables de la música popular", indica el productor.

Nashville y Elvis 

Greenfields... se grabó en los RCA Studios de Nashville, donde todavía pervive el espíritu de leyendas como Elvis Presley, Willie Nelson, Roy Orbison y Everly Brothers, y pronto tomó vida propia. "No podría estar más agradecido por la oportunidad de trabajar con Dave y todos los artistas que pasaron por allí", explica Barry. "Todos fueron increíblemente generosos con su tiempo y talento, y me inspiraron más de lo que las palabras pueden expresar. Siento en el fondo que a Maurice y Robin les hubiera encantado este álbum por diferentes razones. Ojalá hubiéramos podido estar todos juntos para hacerlo. Bueno, creo que lo estábamos", apostilla.

Barry, miembro del Rock and Roll Hall of Fame y que ya había realizado alguna incursión en el country con The Bee Gees y colaborado con Kenny Rogers, firma un disco que tiene tanto de pop (o más) que de country, con steel guitars y arreglos orquestales sutiles y suntuosos en canciones que recorren toda la carrera del trío australiano. Del inicial I've gotta get a message to you, más dulce y menos rugosa con el apoyo de Keith Urban, a algún éxito de su época bailable y disco, cuando reventaron listas y discotecas con Fiebre del sábado noche, pasando por Butterfly, balada acústica y campestre de los 60 que da título al disco al referirse a "esos campos verdes por los que solíamos vagar".

Entre lo más granado destaca el ex Drive-by Truckers Jason Isbell en Words of a fool, compuesta hace décadas pero inédita; Brandi Carlile, que lleva al terreno del estándar Run to me, al igual que Sheryl Crow en la preciosa How can you mend a broken heart; Alison Krauss, en la edulcorada Too much heaven, rebajada en falsetes; y Dolly Parton, algo ajada y temblorosa pero real y genuina en su colaboración con Barry en Words, entre orquestaciones y arreglos country.

También resalta la revisión de To love somebody junto a Jay Buchanan, cantante de los rockeros Rival Sons, que añade dureza vocal a una gema pop eterna, mientras que, en el otro extremo, Jive talkin, con Miranda Lambert y Jay Buchanan, suena prescindible y rebaja su eufórico y marcado ritmo funk y disco original.

Y para los fans más acérrimos de The Bee Gees y a la espera de una más que posible segunda entrega de Barry, está ya disponible el documental How can you mend a broken heart, en alquiler en Amazon Prime Video, Apple TV y Google Play. Narra el ascenso de la icónica banda, con un extenso repaso a su música, un legado atemporal y universal, y a la evolución que tuvo con el paso de los años. Incluye entrevistas actuales con Barry Gibb, Eric Clapton, Mark Ronson, Noel Gallagher, Lulu, Nick Jonas, Chris Martin y Justin Timberlake, entre otros.