Dire Straits, al completo

Una caja de seis CD recupera todos los álbumes de estudio del sofisticado grupo liderado por el virtuoso guitarrista Mark Knopfler

25.10.2020 | 19:05
Mark Knopfler durante un concierto.

De sencilla banda de pub a grupo millonario y llenaestadios. Ese fue el fulgurante trayecto recorrido por Dire Straits en su primera década de actividad, entre 1977 y 1987, aunque se reactivaron nuevamente en la primera mitad de los 90. UMC/Virgin acaba de lanzar una caja de 6 CD con todos los álbumes de estudio de Dire Straits, una banda cuyo éxito se extendió por todo el mundo con su sofisticado rock de guitarras y con ventas superiores a los 100 millones de copias gracias a canciones clásicas para varias generaciones como Sultans of Swing, Romeo and Juliet, Money for nothing o Walk of life.

El lanzamiento integral de su discografía en estudio y en formato compacto nos sirve como excusa para repasar sus seis discos: Dire Straits (1978), Communiqué (1979), Making movies (1980), Love over gold (1982), Brothers in arms (1985) y On every street (1991).Los álbumes se presentan en una caja con las carpetas de cada CD en estilo mini-vinilo y cada álbum incluye un póster con la portada original, incluidas las letras y los créditos de las canciones. Además, este fin de semana próximo se relanzará también la popular caja agotada de ocho LPS de 2013, titulada Dire Straits - The Studio Albums 1978-1991, con idéntico contenido pero en formato de vinilo.


Empezamos el repaso con la canción símbolo del grupo, el popular Sultans of swing, con su melodía imperecedera, sus magníficos solos de guitarra y una letra en la que se aludía a un grupo musical que tocaba para audiencias minoritarias en pequeños locales. Aquí os dejamos la canción con su letra original.

Sultans of swing estaba incluida en el debut homónimo del grupo (1978), cuyo nombre, Dire Straits, hacía alusión a las dificultades económicas que vivió Knopfler cuando se trasladó a Londres, en 1977, para impulsar el grupo junto a su hermano. Provenía de la ciudad escocesa de Glasgow y era licenciado en Filología Inglesa, pero se había forjado cierta reputación como guitarrista en proyectos musicales menores, en los que pasó por los estudios de grabación de Dave Edmunds. Acabó mudándose al piso londinense que su hermano David compartía con el bajista John Islley. El trío impulsó Dire Straits sin dejar sus correspondientes empleos remunerados, de profesor en el caso de Mark, y se amplió a cuarteto con la entrada del batería Pick Withers, un músico reconocido en múltiples sesiones de grabación y que no solo había actuado junto a The Primitives, sino que también había integrado Brewer´s Droop, junto a Mark.

El cuarteto, que en sus inicios se dio a conocer como Cafe Racers, fue telonero de Talking Heads en Gran Bretaña y las buenas críticas les permitió grabar su debut homónimo y, para muchos, su mejor álbum, el más fiel al espíritu inicial, ligado a la música directa del circuito de pubs, así como a las raíces del blues, con Mark saliéndose con sus solos de guitarra y un estilo cadencioso y virtuoso heredero del estadonidense J. J. Cale. Ahí estaban ya muchas de sus mejores canciones, temas como Six blade knife, Down the waterline, la lírica y folkie Wild west end y esta gema titulada Water of love.



Su segundo paso discográfico, Communiqué, llegó tras su éxito en lugares exóticos como Oceanía y varios países europeos. No así en Gran Bretaña, donde el gran público les dio la espalda. Sin acabar 1978 aunque se editó al año siguiente y con un hiperactivo Mark Knopfler soñando con conquistar Estados Unidos, llegó su segundo disco, ya grabado en los estudios Compass Point de Nassau, en Las Bahamas, y con remezclas en los míticos Muscle Schoals de Alabama. Aunque contaban ya con medios similares a los de las estrellas, Communiqué todavía conservaba la sencillez y efectividad de los primeros Dire Straits, aún una banda de dos guitarras, bajo y batería, sin aderezos especiales. Arrasó en Francia, Australia y Nueva Zelanda gracias a temas inolvidables como el single Lady writer, Angel of mercy, la folkie Portobello Belle o el perezoso Once upon a time in the west. Escuchamos este último.


Making movies fue su tercer disco. Editado en 1980, presentaba ya a un cuarteto resabiado, con ínfulas más pretenciosas y ganas de experimentar con sonidos más complejos, como se evidencia desde las primeras notas del álbum, las de Tunnel of love, una canción que arranca sobre un fondo de teclados al que se añaden las teclas de un piano. El cuarteto de rock sencillo y tranquilo aderezado con arreglos de blues y country empezó a convertirse en un dinosaurio comercial abrazado a la épica en la canción citada, el rock convencional en Solid rock o Expresso love, y baladas sensibles y acústicas capaces de emocionar a millones de personas como Romeo and Juliet.

Con la ayuda del magnífico teclista Roy Bittan, músico de The E Street Band de Springsteen, Dire Straits cogieron un atajo, se alejaron del sonido original y empezaron a alargar la duración de sus canciones hasta más de los ocho minutos en algún caso, con el jefe explayándose en sus solos. Por cierto, el hermanísimo Mark, dueño de la guitarra rítmica, se hartó y dejó la banda.


Os dejo con el vídeo oficial de Tunnel of love, con su mítico y sensible solo final, y el grupo ya convertido en un trío.


El cuarto disco de los Straits se tituló Love over gold y se publicó en 1982. Las ínfulas artísticas y progresivas de Mark hicieron que el álbum incluyera únicamente cinco canciones aunque rondara los 40 minutos. Tras la marcha de su hermano y el abandono del batería original, solo el bajista John Islley siguió al lado del líder, que firmó canciones largas, entre los 6 y los 14 minutos de la que abría el álbum, Telegraph road, una crónica sobre las comunicaciones modernas que acoge diferentes pasajes instrumentales, en la mejor tradición del rock sinfónico.


Es también el disco de Private investigations o It never rains, un álbum en el que exhibe un papel protagonista el teclista inglés Alan Clarke, importante pilar del grupo en los próximos trabajos. El batería Terry Williams, miembro de Rockpile, la banda de Dave Edmunds, sustituyó a Withers.


Mark quiso volver temporalmente a la simplicidad de sus inicios con un EP de tres temas desenfadados, titulado Extended dance, que incluía su famoso Twisting by the pool, y aunque en su inicial carrera en solitario fuera llamado para componer bandas sonoras, como la exitosa Local hero, el cambio artístico se confirmó con la edición del doble álbum en vivo Alchemy, donde varias canciones pasan de los 10 minutos.


Su cuarto álbum de estudio, Brothers in arms, publicado en 1985, les convirtió en dinosaurios de rock, auténticos llenaestadios tras su n.º 1 en Estados Unidos, alentado por el famoso vídeo de la rockista Money for nothing y por ser el primer disco grabado íntegramente en digital y uno de los primeros disponibles en formato compacto. Guy Fletcher se sumó a la fiesta con sus teclados, al igual que los hermanos Brecker a los saxos y Sting con una colaboración vocal, en un disco famoso por su portada con una de las guitarras de Mark. Se abría con otro de sus éxitos, So far away, incluía el juguetón, festivo y AOR Walk of life (con su famoso riff de teclado) y la canción homónima, siete minutos en los que la banda utiliza unos arreglos tétricos para denunciar los horrores de la guerra. Recordar que Inglaterra y Argentina se enfrentaron en aquel tiempo por la posesión de las Islas Malvinas. Os dejamos con el vídeo de Brother in arms, con la letra original y traducida.

Aunque si el álbum alcanzó la increíble cifra de 30 millones de copias vendidas y arrasó en los Grammy de aquel año, fue por el vídeo de Money for nothing, en el tema en el que colaboraba Sting. Aquí os lo dejamos, con un alopécico Mark ya con su célebre cinta al pelo

El éxito imparable de Brothers in arms se llevó por delante a Dire Straits, convertido en el grupo que más discos vendió a mediados de los años 80. Eso sí, pagaron un precio muy alto, ya que Mark acabó agotado y hastiado tras una gira que le llevó a todos los continentes con casi 250 actuaciones en más de un centenar de ciudades diferentes, incluido el famoso Live Aid. ¿La consecuencia? Acabó tan cansado que tardó ¡nada menos que seis años! en publicar un nuevo disco, que sería el último en estudio del grupo. On every street se publicó en 1991 y fue peor recibido que Brothers in arms no solo por la crítica, también por sus seguidores. Es el álbum de la dulce When it comes to you, la melancólica y vintage Ticket to heaven, piezas rockistas como Heavy fuel (con un sonido hermano de Money for nothing) y Calling Elvis.


Os proponemos ver el vídeo de esta última canción, en la que Mark se pone en la piel de un fan que se resiste a creer en la muerte de Elvis Presley. El tema incluye múltiples alusiones a canciones del conocido como el Rey del Rock y los miembros del grupo aparecen reconvertidos en marionetas.

Dire Straits siguió de gira y como grupo hasta 1995, cuando Mark dijo basta y emprendió un nuevo camino como artista solista de tono más intimista y ligado más al folk y a los sonidos country que al pop y al rock, tal y como ya había anticipado su proyecto paralelo, Notting Hillbillies. El último concierto de la banda tuvo lugar en Zaragoza, en el estadio de La Romareda, el 9 de octubre de 1992, ante unas 40.000 personas. Desde entonces, únicamente se han publicado recopilaciones y varios directos de la banda, como el famoso On the night.