El estudio navarro de Vaíllo e Irigaray renovará el Museo Vasco

El proyecto ganador del concurso potenciará el claustro como "centro del espacio expositivo"

18.06.2020 | 00:30
Euskal Museoa.

La renovación integral estará para 2023, cuando se cumplan 100 años desde que abrió sus puertas por primera vez como Museo Etnográfico.

bilbao – El estudio de los arquitectos Antonio Vaíllo y Juan Luis Irigaray, ubicado en Iruñea, es el elegido para diseñar el proyecto arquitectónico y museográfico del Euskal Museoa con una propuesta denominada Eko nekta. Su idea obtuvo la mayor puntuación del jurado entre las nueve recibidas en el concurso internacional público. Vaíllo e Irigaray se llevan un premio de 18.000 euros y contarán con un plazo de cuatro meses para presentar el proyecto de ejecución, pero ayer adelantaron algunas pinceladas generales de cómo será el nuevo Museo Vasco. Se proponen poner especial atención en promover los valores del lugar donde se encuentra enclavado, para ello darán la máxima relevancia al edificio histórico original, recuperando la crujía longitudinal continua del edificio del siglo XVII, como se puede ver en planos de la Real Casa de Misericordia de 1867.

Este edificio, ubicado en la plaza Miguel Unamuno del Casco Viejo, fue originalmente un colegio de los jesuitas y, además de ser la sede la Casa de Misericordia, también fue el primer local de la Audiencia de Bizkaia y escuela de artes y oficios, hasta que a principios del siglo XX se convirtió en el museo arqueológico y etnográfico vasco.

El proyecto arquitectónico de este estudio navarro busca además "dignificar" el claustro como "verdadero centro del espacio expositivo" y que los distintos espacios del edificio acojan diferentes "escenarios" expositivos bajo la modalidad del "bucle narrativo".

Se apuesta por permitir combinar las variables de un espacio: iluminación, sonido, proyecciones€ ofreciendo multiplicidad narrativa. "Se propone una museografía donde se combinan las variables de modo que el visitante interactúe con ella, mediante células de movimiento, accesorios interactivos, etc.", explican desde la Diputación y el Ayuntamiento, instituciones de las que depende el museo.

A lo largo de su amplia trayectoria, Antonio Vaíllo (Barcelona, 1960) y Juan Luis Irigaray (Nafarroa, 1956) se han encargado del diseño, desarrollo y producción de proyectos urbanos, arquitectónicos, culturales, industriales y artísticos. Entre ellos, el Museo del Athletic, el estadio de El Sadar, el World Car Center de Vigo, el Holy Land Museum de Israel o el Occidens Museum de Iruñea.

con vistas al 2023 El objetivo es que la renovación integral esté concluida para 2023, año en el que se cumplirán 100 años desde que abrió sus puertas por primera vez como Museo Etnográfico y Arqueológico Vasco. Y, una vez que se abra el renovado museo, optar al Premio Museo Europeo del Año (EMYA).

El proyecto de renovación busca ampliar la superficie destinada a uso público del 57 al 85%, y lograr que la superficie museística supere los 6.400 metros cuadrados, un 38% más respecto a la actual.

Hasta llegar a este momento, el Museo Vasco ha ido dando pasos en los últimos años con el objetivo de construir un museo "con marcado carácter internacional", tal y como transmitió la institución foral. Entre 2016 y 2018 se realizó una intervención de adecuación del Claustro que consistió en la reforma del solado, la limpieza de fachada y la instalación de un cubrimiento acristalado integrado en el edificio y orientado a favorecer la conservación de las piezas.

Ese mismo año se realizó una inversión de cinco millones de euros por parte del Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación Foral de Bizkaia para adquirir el edificio Kurtze, situado en la calle Cruz, junto al museo actual, con el objetivo de convertirlo en espacio museístico-cultural.

Actualmente, con la adecuación de un depósito externo que albergará el grueso de la colección del Museo en perfectas condiciones de conservación ya finalizada, la institución adjudicó el traslado por un importe de 413.248 euros. Estas labores han comenzado este mes y deberán finalizar en un plazo máximo de un año. Se tratará de "un lugar exclusivo para estas piezas y, a la vez, liberará espacio en el edificio principal del Casco Viejo bilbaino para uso público".