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Contratos de alquiler Errores frecuentes a evitar

Todos los contratos de alquiler son parecidos entre sí, sin embargo, cada uno de ellos tiene sus peculiaridades y en todos los casos hay que evitar errores tan frecuentes como no leer el contrato, no firmar todas las hojas, no hacer inventario o aceptar hacer un aval elevado o por mucho tiempo.

Ala hora de alquilar un piso, algo tan frecuente en la época estival, hay que ser cauteloso para que los intereses propios no se vean dañados. En este sentido, estos son algunos de los errores a evitar cuando se firma un contrato de alquiler:

1. No comprobar que el arrendador es el propietario. A veces son personas ajenas al piso o familiares del titular los que intenten arrendar la casa. Es posible que, tras una sentencia judicial de divorcio o como consecuencia de una herencia, la vivienda ya no pertenezca al titular que en su momento ostentaba la propiedad o parte de ella y por tanto no tiene el derecho de alquilarla.

Para evitar engaños, conviene consultar previamente los archivos del Registro de la Propiedad. Basta con pedir una nota simple que, por un precio aproximado de 3 euros, revela si quien figura como propietario es la persona que pone el piso en alquiler.

También es posible que se trate de un subarriendo, que la casa esté ya ocupada por otra persona y cuando llegue el nuevo inquilino se encuentre a gente viviendo en el piso que va a habitar.

2. Desconocer si la inmobiliaria cobra al inquilino. Si el contrato de alquiler se va a hacer a través de una agencia, el interesado en arrendar la casa debe preguntar en primer lugar los honorarios del establecimiento. Lo más frecuente es que sea el dueño del piso quien corra con los gastos, pero algunas agencias cobran también al inquilino.

3. No negociar. Los propietarios a veces prefieren recibir un precio algo más bajo que mantener la vivienda vacía, pero en general quieren un inquilino que les dé cierta seguridad.

4. Hacer un contrato verbal. Tiene validez pero puede ser negativo tanto para el propietario como para el inquilino si uno de ellos obra con mala fe.

5. No leer el contrato. Si no se mira con detalle es posible que se excluyan ciertos aspectos importantes para el arrendatario.

6. No firmar todas las hojas. Estampar la firma en cada hoja y anexo evita que después se introduzcan cláusulas o se eliminen partes que perjudiquen al inquilino o al propietario.

7. No revisar la casa ni reflejarlo en el contrato. Si el inquilino acepta entrar a vivir aunque la casa tenga algunas pegas, debe dejar por escrito en el contrato los desperfectos que presenta la vivienda y si el dueño se compromete a repararlos.

8. No hacer inventario. En el contrato se debe incluir con claridad, en un anexo, el mobiliario que se queda en el piso, los electrodomésticos y el estado en el que se encuentran. Hay que dejar claro si la casa está amueblada, semiamueblada o se alquila vacía.

9. Dar por supuesto algo que no aparece por escrito. En los contratos no hay que dejar nada al azar y todo debe estar plasmado.

10. No fijar la forma de pago. En el contrato siempre debe aparecer la manera en que se van a abonar las mensualidades del alquiler.

11. Acceder a pagar conceptos que corresponden al propietario. Algunos anuncios de alquiler de vivienda llaman la atención por su bajo precio pero después, al consultarlos, resulta que hay que pagar por todos los gastos y junto al agua caliente, la luz, la calefacción -que corren por parte del inquilino- también hay que abonar otros conceptos como el IBI, el impuesto de basuras, el agua fría o la comunidad de vecinos. Por ello antes de firmar hay que calcular cuánto se va a tener que pagar por estos impuestos.

12. Aceptar hacer un aval elevado o por mucho tiempo. El cliente deposita en el banco el dinero que le pida el propietario y si no abona las cuotas, el arrendador puede quedarse con ello. Pero hay veces que la cantidad solicitada es muy elevada y, sobre todo, hay que dejarla durante varios años. Si esto es así compensa negociar con el dueño e incluso buscarse otra casa en la que no haya que dejar el dinero inmovilizado durante tanto tiempo.

13. Adelantar cantidades elevadas. También hay que evitar, en la medida de lo posible, abonar de manera anticipada muchas mensualidades para quedarse con la vivienda.

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