bilbao. Hugh Lurie, al contrario que el doctor House, que le convirtió en millonario y en el actor televisivo mejor pagado del mundo en la última década, empieza a no necesitar bastón para avanzar en su reciente carrera musical. Justo dos años después de su debut, el británico edita Didn't it rain (Warner), disco en el que reincide en el rescate del blues clásico, con añadidos jazz y de tango y producción del gran Joe Henry. "Me he adentrado en las profundidades de la música estadounidense. Cuanto más profundo llego, más cautivado me siento", asegura el británico.

James Hugh Calum Laurie (Oxford. 1959), más conocido como Hugh Lurie, ha trabajado como actor en múltiples películas, de tono infantil como la saga Stuart Little, o de mayor calidad, caso de Los amigos de Peter y Sentido y sensibilidad. A pesar de ello, le debe todo a su papel de Gregory House, ese doctor odiosamente encantador, misógino y drogodependiente con el que logró dos Globos de Oro al mejor actor dramático, ser investido Caballero del Imperio Británico por la reina Isabel II y convertirse en el actor de televisión mejor pagado del mundo en la última década (al parecer rondaba los 400.000 euros por capítulo).

La serie House murió el año pasado, en su octava temporada, pero Lurie ya había debutado como músico en 2011 con su disco Let them talk. No en vano, el actor, también apasionado coleccionista de motos, empezó a recibir clases de piano desde los seis años y, como se demuestra en sus discos, domina también guitarra acústica y se defiende con la armónica, el saxo y la batería. Ahora, reincide con otro disco de versiones, titulado Didn't it rain, e igualmente basado en el blues estadounidense.

"Las canciones maravillosas mueven a la gente por eso mismo, porque son maravillosas", explica Lurie. "Yo debería cantar a Purcell, Gilbert O'Sullivan o Duran Duran? pero se ama lo que se ama", confiesa el actor músico sobre su pasión por el blues. "Decidí adentrarme más en las profundidades de la música americana, esas canciones que me encantaron literalmente desde que era pequeño. Y mientras más profundo llego, más cautivado quedo por ambos, las canciones y la gente con la que he tenido la suerte de tocar", explica sobre su segundo trabajo.

Didn't it rain, que agrupa trece composiciones y fue grabado en los míticos estudios Ocean Way de Los Angeles, vuelve a contar con la colaboración de Joe Henry, magnífico músico -toda su obra resulta de escucha obligada-, gran productor -reciente aún su trabajo junto a Billy Bragg- y cuñado de Madonna. Henry es el responsable del sonido añejo, cercano y emocionante del disco, repleto de contrabajos, saxos, clarinetes, armónicas y un montón de músicos, incluido el guitarrista Greg Leisz, a los que uno se imagina tocando y disfrutando juntos, sin necesidad de máquinas de última generación y envueltos en una atmósfera de garito nocturno rebosante de emociones y personajes peligrosos.

clásicos Aunque Lurie todavía no se atreve con composiciones propias, se le agradece el rescate de clásicos del blues para las nuevas generaciones que impulsa en este disco, en el que, al contrario que el primero, ha ampliado su radio de acción más allá de New Orleans. Además, se siente más cómodo y seguro, sin necesidad de acaparar los focos y los micros, ya que deja explayarse a sus músicos y a colaboradores como el gran Taj Mahal o a las cantantes Jean McClain y Gaby Moreno, con la que comparte dúo en castellano.

El repertorio zambulle a Lurie, como un kamikaze, en el viejo blues. Alguno que data de 1900, nada menos, como The St. Louis Blues. "No nos asusta nada ni nadie", explica el actor, que rescata a pioneros como W.C. Handy, Jelly Roll Morton, su héroe Champion Jack Dupree y canciones que versionaron Louis Amstrong, Count Basie o el propio Frank Sinatra, además de voces femeninas como Sister Rosetta Thorpe y Mahalia Jackson. Blues apasionados y lentos, guiños al jazz y hasta un tango, firmados también por Dr. Jhon y Alan Price, de The Animals, entre los que destacan la delicada Careless love, las escobillas de One for my baby, la gospel Evenin' o la jazzy Changes.