Iruñea. El artista navarro Abel Azcona, exponente internacional de la performance, está recibiendo amenazas por su trabajo Eating a Koran, en el que ingiere páginas del libro sagrado de los musulmanes.

La pieza forma parte de un proyecto de investigación iniciado durante una residencia sobre el fundamentalismo de las religiones y la necesidad de "alimentarnos de ficción, mentiras y miedo". En concreto, este trabajo se compone de una instalación, una performance y una videocreación, en las que durante seis horas el artista se come un ejemplar del Corán como crítica al radicalismo religioso. "Creo en la libertad de expresión, la provocación y la libertad artística, y seguramente seguiré haciéndolo hoy, mañana y siempre", comenta el propio Abel Azcona, al que han amenazado a través de anónimos, e-mails y sms.

"Creo en el arte como herramienta crítica y para crear debate sobre la política de identidad", añade el artista navarro, que desde que empezó en el mundo de la performance ha recibido críticas, "pero no van a cambiar en ningún momento mi manera de pensar y de trabajar; es más, las amenazas aclaran mi camino, y sé que estoy en el correcto", por eso seguirá utilizando el arte "como arma crítica para quien quiera sentirlo y escucharlo".

Abel Azcona, que en estos momentos se encuentra en Iruñea, ha trabajado en España, Francia, Inglaterra, Alemania, México, Venezuela, Colombia, Perú, Argentina, Estados Unidos, Filipinas y Japón. Con una infancia marcada por el maltrato y el abandono, en sus proyectos lucha contra el miedo y el fundamentalismo.

Realiza instalaciones, vídeo, fotografía, escultura y arte de apropiación y su obra es autobiográfica, usando el dolor para empatizar con sus sentimientos. Y empleando la provocación para incorporar al público en el proceso.

En unos días viajará a Málaga y en febrero a Bogotá, donde tiene una agenda de dos meses con workshops, performances y charlas.