bilbao. El escritor Antonio Garrido (Linares, 1963) presentó en Bilbao su última obra El lector de cadáveres. Esta novela de aventuras, ambientada en la China Milenaria, recrea la vida de Ci Song (1186-1249).

¿Es 'El lector de cadáveres' una biografía al uso?

El lector de cadáveres no es una biografía de Ci Song, sino más bien una recreación, porque está novelada. Es verdad que está inspirada en el primer forense de la historia, pero tampoco es un tratado de medicina. De hecho, trato de contar la vida de Ci Song de manera en que sus procedimientos, sus técnicas y la sociedad de la China Milenaria atrapen al lector. El lector de cadáveres, es una novela llena de aventuras y acción; un thriller.

¿Cómo contactó con el personaje?

Se podría decir que casi que contactó él conmigo. Los escritores somos cazadores de historias y estamos siempre pendientes de cualquier cosa. En un foro de noticias de técnicas forenses, me invitaron a un congreso en Nueva Delhi al que no pude asistir, pero me enviaron la documentación y en una ponencia se hablaba del primer forense de la historia. Me di cuenta de que había una gran novela detrás.

¿Qué significaba ser un lector de cadáveres en la sociedad china?

Un lector de cadáveres era un juez, un investigador policial y un médico forense. Además, no era solo un puesto de difícil acceso; sino que tenía una gran responsabilidad. Si se demostraba que había errado en un juicio, era duramente castigado.

¿Cómo era aquella sociedad?

China era una tierra de contrastes. Por ejemplo, a los criminales se les fileteaba vivos durante tres días, se llamaba la muerte de los mil cortes. Al mismo tiempo, cada persona, por humilde que fuera, podía ser primer ministro si aprobaba los exámenes. Era el año 1200, cuando en Europa estaba el régimen feudal. Tampoco existía el analfabetismo porque inventaron el papel y la imprenta. Los libros eran nuestra televisión actual, porque eran baratos. Hay cosas también desconocidas como que 30.000 vírgenes aspirantes a concubinas acudían a la corte para convertirse en la favorita del emperador. Los eunucos las elegían y el emperador probaba a 300 cada año. Son hechos asombrosos que salpican la novela.

Ha sido un trabajo complicado de documentar. ¿A qué fuentes ha recurrido?

Este ha sido un trabajo de año y medio de documentación y otro de redacción. Ci Song escribió cinco tratados donde explica sus técnicas y métodos novedosos, así como detalla los casos que resolvió. Aparecen los asesinatos y crímenes más llamativos, que han sido la base de la obra.

Este libro es una historia de superación, ¿qué representa para usted Ci Song?

El afán de superación es lo que más me interesa. El libro se llama El lector de cadáveres pero no me interesan tanto los cadáveres como el lector. Esta es la historia de un joven adelantado, de unos veinte años, que se da cuenta de que las cosas se están haciendo mal. Además, cuando el personaje explica cómo pueden hacerse bien, encuentra con la oposición de sus compañeros de estudios, de los jueces y de sus profesores que ven una amenaza en él y en sus nuevos métodos pioneros.

¿Qué métodos y técnicas introdujo Ci Song? ¿Cuáles perduran?

En la ciencia forense, sus métodos y técnicas fueron estudiados en las universidades hasta principios del siglo XX. Están por ejemplo, la conservación de órganos en frigoríficos para su posterior análisis o la extracción de moldes de escayola del rostro para poder identificar con posterioridad a la víctima sin que se deteriorase. Ahora se hacen fotos, pero antes no se podía. También implantó el uso de reveladores químicos que se aplicaban sobre los huesos o la carne aparentemente normal, pero que sacaban a la luz marcas invisibles que determinaban si el esqueleto había sido golpeado. Se podría decir que Ci Song fue el padre de las técnicas que se emplean en CSI o en Bones.

¿Es el afán de superación algo unido al mundo oriental?

El afán de superación es inherente al ser humano. En Occidente lo hemos perdido un poco. Es cierto que todos queremos ser personas honorables, pero quizás aquí, como hemos conseguido prácticamente todo, hemos perdido ese afán y nos conformamos con lo que tenemos de forma material. Quizá Ci Song lo que descubre es que hay cosas mucho más importantes que lo material. Es una ley que aprendemos con mucho sacrificio.