Cuida tu móvil: hábitos sencillos para que dure más y funcione mejor
Desde usar una pantalla protectora hasta reiniciarlo con regularidad, pasando por actualizar su sistema operativo o limpiarlo de archivos, son acciones que ayudan a que no falle
Los teléfonos móviles, como los coches, se han convertido en herramientas casi imprescindibles en nuestro día a día. Por ello no solo nos lo pensamos a la hora de comprarnos uno por el precio, también, salvo que seamos de los que nos gusta ir a la última cada par de años, procuramos que sea lo más duradero posible. Y para estos últimos hay una serie de aspectos y prácticas que debemos tener en cuenta y llevar a la práctica.
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Comprar un teléfono pensando en su vida útil
Esta es la primera reflexión que hay que plantearse a la hora de hacernos con un móvil: saber buscar los móviles que tengan una mayor vida útil. Se trata de valorar las tecnologías que permitirán al teléfono envejecer mejor que otros. Y para ello no es necesario tener que mirar solo las estanterías con los dispositivos de gama alta (y por lo general, más caros). Entre las características en las que hay que fijarse se incluyen la versión del sistema operativo, que debe ser la última disponible; el tipo de memoria RAM y ROM, cuanto más rápidas sean, mejor; la cantidad de almacenamiento interno y RAM, la mayor posible, y un procesador potente, que será más duradero.
En resumen, cuanto más actuales sean el software y el hardware, mayor será su vida útil.
A partir de este momento, y con smartphone ya en la mano, un uso cuidadoso y un mantenimiento básico permitirán sacarle el máximo partido durante más tiempo.
Ponerle funda y protectores de pantalla
Hay quien dice que la calidad estructural de los móviles más nuevos hace innecesarias las tradicionales fundas y protectores de pantalla, pero proteger el aparato de golpes, mojaduras y otros incidentes físicos nunca está de más. Una funda amortigua golpes y caídas mientras que el protector de pantalla evita rayaduras que dificulten la sensibilidad táctil y facilita la limpieza en caso de pegotes y manchas de grasa.
Por poner un pero, hay que vigilar la temperatura, ya que los móviles tienden a calentarse durante el uso y la mayoría de las fundas no ayudan a la ventilación. Esto se acentúa en casos de calor extremo.
Uso adecuado de la batería
La batería es una de las partes más críticas de un móvil, y casi de cualquier dispositivo electrónico. De hecho es la que más se calienta y, si no se tiene cuidado, puede estropearse gravemente. Por otra parte tiene la ventaja de ser la que más fácil se puede cuidar. De entrada, no dejar que se cargue al máximo y evitar que se descargue del todo. Lo ideal es aplicar la regla del 80/20, es decir, mantener la carga entre el 80 y el 20 % de su capacidad.
Además, el cargador que usemos también importa: debe ser de calidad, original o, al menos, certificado.
En caso de que no vayamos a usar el móvil durante un tiempo, asegurarnos de que tiene media carga, alrededor del 50 %, y apagarlo.
No exponerlo a temperaturas extremas
Ya hemos hablado del calor, pero en este caso nos referimos a la temperatura ambiental. El calor y el frío excesivos pueden afectar a distintos componentes del móvil, desde la batería hasta la pantalla. Dejarlo, por ejemplo, al sol en el interior de un coche cerrado o usarlo al aire libre en pleno invierno puede provocar fallos que pueden resultar catastróficos.
Lo ideal es mantenerlo en lugares con temperatura estable y no exponerlo directamente a fuentes extremas de calor o frío. En el caso de calentarse mucho, quitarle la funda y dejarlo reposar un rato antes de volver a usarlo.
Limpiar y actualizar el sistema
El funcionamiento interno también influye en que el teléfono móvil tenga una vida útil más larga o más corta. Que esté lleno de archivos innecesarios, apps que no se usen o versiones antiguas del sistema operativo puede hacer que se ralentice y que acabe desgastándose más rápido.
Por este motivo, conviene borrar con frecuencia fotos duplicadas, archivos que ocupen mucho espacio y eliminar la caché de las aplicaciones. A este respecto, hacer copias de seguridad y utilizar servicios en la nube o dispositivos de almacenamiento externo resulta útil para poder vaciar físicamente de archivos y que la memoria vaya más ligera.
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Reiniciarlo con cierta regularidad
Uno de los mayores consumidores de energía en un móvil son los procesos en segundo plano. Son labores que se nos olvida que están en marcha y ocupan memoria, además de mantener el procesador en marcha. Apagar el móvil y reiniciarlo cada cierto tiempo ayudará a cerrar estos procesos en segundo plano, además de liberar memoria RAM y refrescar el sistema. Es un pequeño gesto que previene errores y mejora el rendimiento a largo plazo.
El mejor momento para hacerlo es por la noche, cuando dormimos, o cuando tengamos la certeza de que no vamos a usarlo durante un rato largo. No hace falta hacerlo a diario, pero una vez por semana no es un mal ritmo.
Arreglarlo
En ocasiones, quizá, merezca la pena evaluar en llevarlo a un taller para solucionar el problema antes de desecharlo y comprar otro. Muchos problemas comunes, como pantallas rotas o baterías agotadas, pueden ser reparados por profesionales, lo que prolonga la vida útil del dispositivo y ahorra bastante dinero.
En definitiva, se trata de ser consciente de la herramienta y adoptar una rutina de mantenimiento que con apenas esfuerzo nos permita alargar hasta varios años la vida útil de nuestro móvil. Además de conseguir que nos dé menos problemas, contribuiremos a la reducción de residuos tecnológicos a la par que, a medio plazo, un ahorro económico en nuestra economía.