La combinación de nuestro teléfono móvil e internet nos ha abierto una ventana que nos permite asomarnos prácticamente a todo el mundo, entrar prácticamente en cualquier sitio. Pero, como la mayoría de las ventanas, también puede ser bidireccional y el mundo también tiene la posibilidad de mirar dentro de nuestra casa, de nuestra intimidad.
Esta es la parte de este mundo que no nos convence demasiado, una posibilidad real que no termina de gustarnos. Y para que no nos miren desde fuera, para evitar que entren miradas ajenas a nuestro círculo o que no cuenten con nuestro permiso, ponemos cortinas, persianas o directamente apagamos la luz en forma de contraseñas, antivirus, identificadores, navegadores ocultos o la utilización de VPN.
Esto lo hacemos con los desconocidos, pero, ¿qué pasa con aquellos que sí tienen permiso para entrar en nuestra casa, en nuestro móvil? En esta situación lo normal es hacer limpieza, barrer, fregar y borrar las huellas de nuestra actividad cotidiana, de nuestras pequeñas costumbres que no queremos que salgan más allá de nuestra privacidad e intimidad más estricta. Por este motivo, son muchos los usuarios que periódicamente borran y eliminan sus datos, su historial de navegación.
¿Quién vigila al basurero?
Sabemos que Google, y el resto de navegadores, buscadores, plataformas de redes sociales, aplicaciones de todo tipo…, analiza detenidamente por medio de algoritmos y, desde hace un tiempo, inteligencia artificial, todo lo que hacemos en cuanto entramos en su terreno y empezamos a teclear. No es algo secreto o clandestino, ya que cada una de estas empresas lo advierte en sus condiciones de uso que aceptamos, la mayoría de las veces sin leer con el detenimiento necesario, cuando queremos aceptar sus servicios.
En ellas se advierte, y aceptándolas se permite, que nuestros datos de navegación se guarden y se compartan con terceros. Se supone que para mejorar nuestra experiencia y adaptarse a nuestros gustos y necesidades. Pero esto acaba convirtiéndose en publicidad y beneficios para los grandes y convirtiendo en mercancía a los usuarios.
El archivo secreto de Google
Para evitarlo, lo más habitual, pero laborioso, es entrar en la configuración de Google, en este caso, para revertir permisos y desconectar funciones que vienen activadas por defecto. Más general es lo que hacen la mayoría de los usuarios, borrar desde el navegador el historial. Pero puede que esto último no sea suficiente, como advierte el especialista en tecnología Eduardo Jaico en su cuenta de Instagram soyedu.tec.
En su publicación advierte de que Google cuenta con un archivo secreto en el que se guardan todas las páginas visitadas por cada usuario, también las que supuestamente se han ido borrando desde el navegador.
Borrar el historial de verdad
Para evitar que esas búsquedas un tanto embarazosas que algún usuario no quiere que sean conocidas, en la misma publicación se dan los pasos para encontrar esta carpeta y cómo eliminarla definitivamente.
Para ello, en lo que parece una puerta de atrás al sistema de Google, hay que abrir la aplicación Play Store de Google y clicar en el icono del perfil del usuario, en la esquina superior derecha. En la nueva pantalla que aparezca, debajo del nombre aparece una tecla con el texto Gestionar tu cuenta de Google, que lleva a una nueva pantalla con la configuración de esa cuenta. Hay que localizar la casilla de Datos y privacidad para seleccionarla. Se abrirá una pantalla nueva en la que hay que pinchar en Actividad web y en Aplicaciones.
El siguiente paso es ir bajando por la nueva pantalla hasta encontrar la opción Gestionar (o administrar) toda la Actividad en la Web y en Aplicaciones. Tras esto, bajar hasta encontrar la tecla que lleve escrito Borrar (Eliminar en algunos modelos). Tras clicar encima, aparecerán cuatro opciones: Última hora, Último día, Desde siempre y Periodo personalizado. Pulsar sobre la tercera.
Debajo de estas opciones hay otra que permite automatizar todo este proceso, pero solamente la actividad realizada hace 3 meses, 18 meses o hace 36 meses, pero quizá estos plazos son demasiado lejanos para el interesado en borrar su actividad. Una nueva pantalla aparece y en ella se ven todos los productos de Google sobre los que se va a aplicar el borrado (y son unos cuantos), que se pueden seleccionar todos o solo algunos de ellos. Ya solo queda pinchar sobre la tecla Siguiente, abajo a la derecha, después en Eliminar. Una última pantalla confirma el éxito del borrado.
De esta forma se puede asegurar que no quede nada ni registrado ni almacenado, con el peligro de que pueda ser visto por quien no deba o que esos pequeños secretos que solo reconocemos ante nosotros mismos puedan salir a la superficie. Y es que, a pesar de todo, siempre hay algún secreto en el fondo de nuestra intimidad que no queremos que salga de ahí.