Pogacar ensaya el Tour de Francia en Suiza
El esloveno regresa a la competición en el Tour de Suiza, donde también vuelve Mikel Landa tras la caída de la Itzulia
Los campos magnéticos de las montañas de Suiza, su fuerza telúrica, atraen irremediablemente a Tadej Pogacar, que en busca de su quinto Do de pecho en el Tour tras sus éxitos de 2020, 2021, 2024 y 2025, se incorpora a la cordada del Tour de Suiza después de levitar por el cielo en el Tour de Romandía, su última aparición en escena.
Desde entonces, la competición finalizó el 3 de mayo, el genio esloveno descansó y entrenó en las alturas de Sierra Nevada para oxigenar el organismo.
Fresco, con apenas 11 días de carreras en sus piernas, en las que ha conquistado ocho victorias (Strade Bianche, Tour de Flandes, Milán-San Remo y Romandía), el esloveno encara el Tour de Suiza para afinarse de cara a la Grande Boucle.
“El entrenamiento ha ido muy bien, tanto a nivel individual como en equipo, y llego al Tour de Suiza sintiéndome fuerte y motivado. Es la primera vez que compito aquí, lo que lo hace aún más emocionante”, expuso Pogacar antes del comienzo de una cita que le falta en su museístico y abigarrado palmarés de campeón.
Con anterioridad, en Romandía, el esloveno mágico empastó una de las caries de su sonrisa de ganador. En Suiza, la otra gran competición helvética, también recortada por problemas de financiación (la cita pasa de ocho etapas a cinco), Pogacar quiere seguir ofreciendo su mejor pose.
En realidad, casi la única que se le conoce. Acude el esloveno a una prueba que comenzará hoy en Sondrio, Italia y finalizará con la etapa reina el domingo. La jornada inaugural asoma con cinco cotas.
En el último tramo suma dos ascensos de tercera categoría que provocarán ataques: Ponte in Valtellina (1,6 km al 8,9 %), antes de llegar al Bordighi (1,2 km al 9,8 %), con tan sólo 4,7 kilómetros para llegar a Sondrio.
La segunda etapa también centra el interés al final con otros dos puertos de tercera cerca en la aproximación a meta que pueden evitar el esprint como son el Fanghi (3,6 km al 7 %) y Orsolina (1,4 km al 8,9 %), que alcanza su punto máximo a solo 8 kilómetros de la meta.
La opción para los velocistas llegará en la tercera jornada, con salida y meta en Bad Ragaz. Pespuntan dos puertos de primera a mitad de recorrido, Wildhaus (9 km al 6,8) y Schwagalp (4,1 al 8,2), pero los últimos 60 kilómetros son llanos y propicios para preparar una llegada masiva.
Habrá opción para los contrarrelojistas en la cuarta etapa con el examen de 23,7 kilómetros en Aarburg, donde se empezará a aclarar la lucha por el maillot de líder y los puestos del podio.
La jornada reina será la quinta y última con Villars-sur-Ollon de escenario. Espera un gran desnivel, 4.216 metros en sólo 150 kilómetros en un circuito muy duro al que habrá que dar tres vueltas con el Col de la Croix de juez, de categoría especial. Allí se espera a Pogacar.
Retorno de Landa
En las montañas de Suiza también reaparecerá Mikel Landa, que vuelve a la competición después de la caída que padeció en la Itzulia durante el descenso de San Miguel de Aralar.
El escalador alavés fue atropellado por el coche médico de la Itzulia. Landa pudo acabar la etapa, con final en las cuevas de Mendukilo.
Aunque en un primer diagnóstico se descartaron fracturas, un examen médico más detallado días después detectó una pequeña fractura en la pelvis que imposibilitó la participación del alavés en el Giro, uno de los objetivos de la campaña.
Recuperado de las lesiones, Landa tiene la intención de afinar su estado de forma en la carrera suiza antes de encarar el Tour de Francia. En la prueba helvética también estarán Roglic y Carapaz.
