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Nadie puede con Cavendish

El velocista británico se viste de líder al ganar con aplastante autoridad en el sprint de Nápoles Los nervios provocan numerosas caídas en la etapa inaugural

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bilbao. Nadie puede con Mark Cavendish. La superioridad del ciclista británico al sprint quedó ayer demostrada en las calles de Nápoles. El corredor del Omega Pharma se hizo con el primer maillot rosa gracias a la magia de sus piernas. Las prestaciones de Cavendish al sprint están ahora mismo fuera del alcance de los simples mortales. El velocista llegó al último kilómetro de la primera etapa sin un solo compañero de equipo que le colocase y lanzase de cara al sprint final. Es más, el Orica se encontró con dos hombres para catapultar en los últimos metros a Matthew Goss, pero ni con esas pudieron hacer nada para que Cavendish les adelantara como un avión para llevarse la gloria.

El Giro se inauguraba bajo un tiempo primaveral en la Piazza del Plebiscito, a la sombra del Palacio Real de Nápoles. El pelotón no abandonaría los alrededores de la ciudad costera, primeramente para rodar en un circuito en el que tendrían que ascender en cuatro ocasiones el alto de cuarta categoría de Francesco Petrarca y, por último, rodar en un peligroso circuito urbano durante los últimos 80 kilómetros.

La primera parte de la etapa no presentó más emoción que la ofrecida por un grupo de siete corredores para hacerse con el primer maillot de la montaña. Entre los primeros aventureros de este Giro estaba Ricardo Mestre, el portugués de Euskaltel-Euskadi. Con él rodaron los italianos Visconti, de Movistar, y Canola, de Bardiani, los holandeses Keijzer, del Vacansoleil, y Bulgac, del Lotto, el australiano Wurf, del Cannondale, y el francés Bonnafond, enrolado en el Ag2r. Mestre, además de ver cómo se quedaba sin el codiciado premio, vio cómo su fuga no conseguía una renta superior a los dos minutos. La falta de entendimiento entre los siete ciclistas hizo que Wurf decidiera probar suerte en solitario. Él fue el último superviviente de la fuga.

A su espalda, el pelotón sufría para maniobrar en las calles de Nápoles. Los nervios y las prisas por ir siempre bien colocado provocaron numerosas caídas múltiples. En una de ellas el navarro Pablo Urtasun se fue al suelo. Tras unos minutos doliéndose del codo izquierdo y la cadera, el de Euskaltel-Euskadi fue capaz de llegar a meta.

Por mucho que Wurf lo intentase, los equipos de los grandes velocistas iban a hacer todo lo que estuviese en su mano para que la etapa terminase en un sprint. Sky, Omega Pharma, Argos-Shimano, Lampre y Orica fueron poniendo su grano de arena para dar caza al fugado. Fue a falta de 19 kilómetros cuando el australiano fue absorbido.

El Omega Pharma trabajó para Mark Cavendish, pero en los últimos kilómetros Jerome Pineau y Gert Sttegmans sufrieron sendas caídas, por lo que el sprinter nacido en la Isla de Man quedó a su suerte en la cabeza de un pelotón en el que la tensión aumentaba a medida que se devoraban los kilómetros. Justo cuando el Orica tenía a tres de sus hombres en cabeza, una caída múltiple rompió el pelotón, dejando en cabeza un grupo de una docena de corredores. La caída, al ser en los últimos dos kilómetros del trazado, no ha tenido efecto en la clasificación. Pero el incidente dejó claro quiénes iban a ser los que se disputasen la victoria.

En el Orica ya se frotaban las manos. Goss contaba con dos lanzadores para que le hiciesen el trabajo sucio y sus tres bicicletas se convirtieron en una flecha hacia la meta. Viviani (Cannondale) y Bouhanni (FDJ) se dejaron el alma en aguantar el ritmo, mientras Mark Cavendish esperaba desde atrás a su momento. Mientras los primeros pensaban que se disputaban la victoria por la izquierda de la calzada, por la derecha Cavendish sacaba la dinamita de sus piernas para ganar la etapa con una suficiencia pasmosa.

A pesar de dar la sensación de que había ganado la etapa casi sin inmutarse, el británico confesaba que había sido una etapa muy incómoda: "No es fácil estar delante cuando hay un sprint en cada esquina. Tengo suerte de que tengo la velocidad para poder volver así al final. Estoy muy feliz". Gracias a su undécima victoria parcial en el Giro, Cavendish se viste el maillot rosa por tercera vez en su carrera, como hizo en 2009 y 2011.