San Luis (Argentina). Se le ve tranquilo, más que relajado. Bromea, ríe... Dicen que se echaba de menos a ese Alberto Contador distendido que, feliz en la mañana que despierta tras su primera victoria de la temporada -el sábado en el muro del Mirador del Sol del Tour de San Luis-, no pone pegas a una charla tranquila. Habla reposado y cuenta que está curado de espanto, y que ahora, tras el calvario de la sanción y el regreso triunfal en la Vuelta, lo relativiza todo. Dice que su mayor placer es el abrazo de la familia y el encuentro con los amigos y que lo de ganar, "que disfrutaba antes de una manera brutal", no supone ya tanto gozo.

Habituado a inviernos agitados, ¿este ha sido el primero en el que ha podido disfrutar de tranquilidad?

Sí, este ha sido un invierno diferente, más tranquilo en cuanto a temas deportivos pero no menos estresante que otros. He pasado muchísimo tiempo fuera de casa sin poder centrarme plenamente como a mí me gusta. Eso te quita descanso.

¿Y entrenamiento?

No sé exactamente cuántos días puedo llevar, pero de continuo, no demasiados. Solo he tenido dos miniconcentraciones, una de cuatro días y otra de tres en las que sí me he machacado mucho. Pero el resto ha sido alternando entrenamientos en casa con viajes antes de llegar a Argentina, donde sí he podido trabajar mejor.

¿Al repasar la plantilla del Saxo Bank, los corredores que están a su disposición, siente que estará bien protegido este año?

Sí, en principio este es el equipo más potente que he tenido nunca. Mirándolo desde el punto de vista de que el Tour de Francia se correrá por y para mí, creo que es así. Es algo bastante diferente a lo que he tenido en el pasado.

¿Riis le ha preguntado qué corredores quería a su lado?

Sí. Bjarne -Riis- es un hombre realmente inteligente. Él me comenta los fichajes para saber qué pienso, qué me parece. Es importante la comunicación entre nosotros, eso hace todo mucho más fácil para que fluya de manera más natural. En cuanto a los corredores que se han ido fichando, todos encajan perfectamente. Y soy consciente de que deben tener sus opciones en muchas carreras porque tienen una calidad grandísima incluso par optar al podio en alguna de las grandes. Tienen que tener libertad y la tendrán. Bjarne es un director que sabe como hacer esas cosas, cómo integrarnos y conseguir que la convivencia sea extraordinaria. Eso me da tranquilidad. El buen ambiente en el equipo se nota luego en la carretera.

¿Algún ciclista está en el equipo por expreso deseo suyo?

No. Cuando nos reunimos hablamos de una serie de corredores que podían ser interesantes. Entre ellos estaban tanto Nicolas Roche como Roman Kreuziger, que me interesaban. Otros que se hablaron no están porque sus fichajes se han quedado por el camino y algunos han entrado a última hora cuando no se tenía pensado que vinieran.

Tiene 30 años y una carrera deportiva y personal plagada de éxitos y reveses, ¿reflexiona mucho sobre su trayectoria?

Pocas cosas hay ya que me puedan impresionar. Son muchos años los que llevo de profesional y me ha tocado vivir todo tipo de experiencias, unas buenas y otras no tanto. Hay que aprender a superar todo eso, lo bueno y lo malo, para seguir disfrutando con lo que haces.

¿Usted sigue disfrutando?

A medida que van pasando los años te vas planteando diferentes retos en la vida para seguir adelante. Vas cambiando tus prioridades. Yo, a día de hoy, sigo pensando en dar el cien por cien en la bicicleta, pero no sé por cuánto tiempo seguirá siendo así.

Pareció por momentos que le habían quitado la ilusión por la bicicleta y por ganar.

Ahora veo las cosas desde un punto de vista diferente. Ganar me daba antes una felicidad brutal, y ahora, quizás gracias a esto que me ha sucedido, encuentro esa misma felicidad brutal en otras cosas que no son de la bicicleta. A largo plazo, eso es bastante bueno porque es con lo que realmente voy a vivir. Comprendo que los ligados a la bicicleta van a ser unos cuantos capítulos de mi vida y que luego queda un largo camino por recorrer. Trabajo, me sacrifico todo lo que puedo y más, sufro muchísimo entrenando porque sé lo que se espera de mí y la responsabilidad que tengo con el equipo. Luego, cuando un día como ayer -se refiere a la victoria conseguida en el Mirador del Sol, del Tour de San Luis, su primer triunfo en la temporada- consigues ganar, estás contento pero sabes que no cambia absolutamente nada, que todo sigue igual.

¿Ese cambio de mentalidad lo ha provocado el positivo y la sanción?

Antes de esto ya había tenido diferentes experiencias que me habían marcado, aunque ésta es la que, sin duda, más lo ha hecho. La principal diferencia que veo en mí es que he aprendido a diferenciar. A partir de aquí está lo mío -señala con la mano recta una raya- y a partir de aquí están cosas que no son mías, que no me corresponden. He aprendido a priorizar. Ahora sé cuáles son las cosas importantes. A base de palos que me han ido dando me he dado cuenta en quién puedo confiar y en quién no.

¿Pero de la bicicleta sigue disfrutando?

Sí, y de las carreras. Sobre todo me gusta cuando la situación se complica. Claro, no es del todo bueno, porque significa que ganar es más complicado, pero supone una motivación porque puedo correr de una forma diferente. Estoy hablando de días como el de Alpe d'Huez en el Tour 2011. En el Galibier había perdido las opciones de ganar la carrera, pero estaba contento porque al día siguiente iba a poder atacar y divertirme. Podía reventar la carrera, irme solo y que me siguiera el que quisiera. En esos casos siento como una liberación. Siempre tengo que hacerlo todo al milímetro, calculado, y tener la posibilidad de improvisar es lo que más me gusta.

Habla, claro, de tardes como la de Fuente Dé.

Eso. Fue una etapa que si la hubiese planeado, no habría salido así. Pensar y hacer fue cuestión de segundos. Yendo escapado me preguntaba si sería capaz de llegar porque quedaban muchísimos kilómetros. Fue un día que recordaré toda mi vida.

¿Fue especial por más cosas?

Fue especial porque fue una forma de ganar diferente al resto de victorias en las cuales en la mayoría de las etapas de montaña si no ganaba estaba siempre con el que vencía. En este caso estaba atacando todos los días y no conseguía hacer diferencias. Ese día, al hacerlo de forma diferente, me motivó y me ilusionó más.

¿Con qué sueña ahora Alberto Contador, el ciclista?

Como corredor ya alcancé mi sueño, que era ganar el Tour. El resto es seguir compitiendo, y no lo contemplo de otra forma que no sea estar luchando por ganar. En ese sentido, motivación me sobra. ¿Más sueños? No, la verdad es que no sueño con nada.

¿Y Contador, la persona?

Como hombre, sueño con ser feliz. Es lo más importante. Ser feliz y disfrutar con cada cosa que haces junto a la familia, los amigos, mi gente.

¿Qué es ser feliz?

Vivir bien, poder estar tranquilo con mi familia y no tener continuamente quebraderos de cabeza.

Para ganarla, ¿qué carrera le dio más quebraderos de cabeza?

-Lo piensa-. La primera que se me viene a la mente es la París-Niza del 2007, la primera importante en mi carrera. Estaba con Rebellin intentándolo todos los días y no era capaz de ganarle hasta que al final cedió. También el Giro del 2008, en el que fui sufriendo hasta el final, la Vuelta de este año, el Tour de 2007 cuando me la jugué en la crono con 20 segundos… No sé, todas las carreras son difíciles.

Aunque ninguna como el Tour. ¿Es su objetivo irrenunciable?

Sí, quiero ir al Tour en la mejor condición posible y todo está planificado para ello. Pero luego nunca sabes cómo vas a llegar. Puedes hacer una preparación determinada y no llegas en forma, o te pasas. El Tour es el objetivo, pero las carreras que tengo antes quiero hacerlas a buen nivel. La única que correré en cierto modo más relajado será el Dauphiné, pero eso ya lo había hecho otras temporadas.

Dice que quiere competir a buen nivel en todas las carreras anteriores al Tour. ¿Para ganar? ¿O tratará de contenerse?

No, no me contendré. Tanto en Tirreno-Adriático como en el Criterium Internacional y en la Vuelta al País Vasco habrá que quitar la carbonilla (ríe). En ese tipo de carreras no puedes estar guardándote, son muy exigentes y por eso me gustan. Tienen un nivel altísimo y hay que ir a tope.

Hace unos días habló de que se planteaba volver a correr el Giro y el Tour esta temporada y que era posible ganarlos.

Pero el Giro está descartado. Es una carrera que me gusta mucho y me ha dado mucho, pero el año pasado no pude estar en el Tour y hace dos no estuve como me hubiera gustado tras correr en Italia, así que quiero llegar bien. Por eso he decidido no incluir el Giro en mi calendario.

Entonces, ¿le queda un hueco para la Vuelta?

No sé. Es cierto que está después del Tour y eso le da más posibilidades. Pero también tengo un equipo muy potente con corredores que tienen opciones de entrar en el podio y la Vuelta puede ser una oportunidad para ellos. En un sistema de puntos como el que tenemos es importante que haya más corredores que sumen para seguir en el World Tour.

¿Quién cree que será su rival más duro?

Froome estará a un nivel muy alto. Es un corredor muy completo que va bien tanto en montaña como en contrarreloj. Será un rival duro. Luego están Evans y Wiggins, que ya saben lo que es ganar el Tour. Y, claro, Andy Schleck. No ha tenido regularidad últimamente, pero es un corredor con una clase enorme que puede reventar la carrera para arriba a poco que le vayan las cosas bien. Y hay más corredores que también estarán ahí, como Purito o Valverde. Y más que ahora no me vienen a la cabeza. Hay un grupo amplio.

¿Sigue confiando en las posibilidades de Andy en el Tour?

Sí porque lo he sufrido en mis carnes subiendo los puertos. Con esa clase se nace. Y si la saca, es un corredor que todavía tiene mucho que decir en el Tour.

Habla del Tour, de julio, como su gran objetivo, pero en cuanto ha habido un final en alto no se ha podido contener y ha ganado. ¿No es demasiado pronto?

No era algo que estuviese pensado. Era por la etapa. Estábamos todos los días de broma aquí en el hotel porque me decían los compañeros que tiraban para mí que luego no ganaba, que no sé qué… Y yo les decía: "¡Callaos, que mañana vais a tirar otra vez!". Era en plan de broma. Incluso hicimos una apuesta que si yo ganaba…

¿Y qué había en juego?

No se puede decir (ríe).

Hemos visto a un buen Contador en Argentina, ¿tiene aún mucho margen de mejora?

Creo que podré mejorar bastante y, sobre todo, tener regularidad, aunque por lo general siempre la he tenido. En cuanto a solidez, espero también acrecentarla, junto a la fortaleza de mi equipo.