bilbao. Euskaltel-Euskadi, junto al resto de equipos de la élite mundial, está inmerso estos días en una carrera por colocarse en la mejor posición posible de cara a entrar en el World Tour. El próximo día 20 terminará oficialmente la temporada y se cerrará el plazo del que gozan los equipos para cerrar sus plantillas y contabilizar los puntos que acumula su relación de ciclistas. El equipo naranja vive estos días con el estrés de saber que sus puntos no son suficientes para estar entre los quince primeros en la clasificación de equipos. Ese es el número de licencias que la UCI concede automáticamente. Otras tres plazas, atendiendo a diferentes criterios, las decidirá la Comisión de Licencias, con cinco equipos pugnando por hacerse con ellas.

Euskaltel-Euskadi, como la mayoría de los equipos, esconde sus movimientos antes de que el mercado cierre la persiana el día 20. Los puntos cosechados por el equipo, esencialmente por Samuel Sánchez, se antojan insuficientes, por lo que sus dirigentes han decidido romper la norma de utilizar corredores formados solo en Euskadi para contratar ciclistas que han acumulado puntos durante los dos últimos años y así llegar a la cuota necesaria para mantenerse en la primera división del ciclismo. La ruptura de la filosofía con la que se fundó el equipo Euskadi en 1993 es un hecho. La medida, dolorosa, ha generado el rechazo de gran parte de la afición al nuevo proyecto, que, de todas maneras, no se plantea echar marcha atrás porque considera prioritaria la permanencia en el World Tour por encima de ser fiel a su rasgo diferencial. Es cierto que solo con extranjeros se puede alcanzar el ese objetivo, aunque no lo aseguren. Dicho de otra manera, Euskaltel-Euskadi corre el riesgo de perder su filosofía y quedarse también sin World Tour. Pese a ese peligro, Euskaltel-Euskadi sigue adelante en su propósito. En las últimas semanas han salido a relucir los nombres de los eslovacos Robert Vrecer y Jure Kocjan, Andre Schulze, Marek Rutkiewicz e incluso el del venezolano José Rujano, quien parece ya descartado porque tan solo aportaría 27 puntos al saldo naranja.

El mutismo de Euskaltel-Euskadi, al menos en lo que se refiere a contrataciones, está plenamente justificado. Nadie quiere airear sus fichajes para que sus adversarios no sepan cuántos son los puntos que deben mejorar. El sistema impuesto por la UCI convierte el acceso al World Tour en una subasta en la que los equipos descubren sus pujas el día 20. Hasta entonces, al margen de las incorporaciones, solo queda la posibilidad de sumar puntos en el Tour de Pekín, donde Samuel Sánchez e Igor Antón lo darán todo entre el 9 y el 13 de este mismo mes.

Para Euskaltel-Euskadi se antoja esencial acumular puntos de cualquiera manera posible para superar a equipos como Saxo Bank, Argos-Shimano o Europcar. El primer objetivo es entrar entre los quince mejores y obtener directamente la licencia World Tour. Lo de la Comisión de Licencias es un trance arriesgado pues se da la circunstancia de que el equipo de Galdeano llega a ese examen con la necesidad de pedir dicha licencia y no actualizarla, tal y como sucediera el año pasado. Este matiz puede ser definitivo, ya que la UCI tiende a conceder un puesto World Tour a los equipos que tienen licencia concedida para más años. Es lo que ocurre, por ejemplo con FDJ o Lotto-Belisol. Los primeros no se están volviendo locos en el mercado a la búsqueda de puntos, porque saben que tienen ventaja respecto a otros rivales al tener licencia hasta el curso 2014. El Lotto-Belisol, por su parte, solo piensa en estar entre los 20 primeros de esta temporada, ya que goza de licencia para cuatro años más.

fichajes de los rivales Los tres rivales directos de Euskaltel-Euskadi se encuentran en coyunturas bien diferentes, lo que hace este sprint todavía más caótico e impredecible. El Saxo Bank cuenta con una estrella como Alberto Contador, pero en estos momentos se está debatiendo la nulidad de la norma que no permite contabilizar durante dos años los puntos de un corredor que ha estado sancionado por dopaje. Mientras se resuelve este aspecto, el equipo ha acudido al mercado en busca de ciclistas que le aporten los puntos necesarios, como Roman Kreuziger, Daniele Bennati, Oliver Zaugg, Jay McCarthy o Marko Kump. El Argos-Shimano también ha reaccionado ante la lucha que se presenta y ha acudido al mercado para intentar ganar puntos con hombres como Luka Mezgec, Nikias Arndt, Warren Barguil o Jonas Ahlstrand, cerrando además ayer mismo la incorporación del joven sudafricano Reinardt Janse van Rensburg, uno de los corredores más codiciados del mercado debido a que acumula un valioso botín de puntos por ser el cuarto ciclista con más triunfos en el presente curso, 14, superado únicamente por Andre Greipel, Peter Sagan y Mark Cavendish. Todos estos nombres se unen a los ya rentables John Degenkolb y Marcel Kittel. Así las cosas, el rival más débil de Euskaltel-Euskadi sobre el papel parece ser el Europcar, conjunto que parece haber llegado a su tope económico con Thomas Voeckler y Pierre Rolland, sus dos buques insignia de las últimas temporadas.

¿invitaciones? Por consiguiente, en las próximas semanas se deben concretar los fichajes de Euskaltel-Euskadi. Eso le podría colocar en una posición más ventajosa ante la misma Comisión de Licencias que la temporada pasada prorrogó por un año más su estancia en la élite. Ese tribunal valorará, además de los puntos y la posición en el ranking del equipo, aspectos éticos, económicos y estructurales, un concepto que hasta la fecha respaldaba al conjunto naranja al contar con la base que ofrecía la Fundación Euskadi con sus equipos amateur y continental. Conseguir o no esa licencia marcará a fuego el futuro de la entidad porque abrirá o cerrará las puertas de las carreras con más solera del panorama internacional. Sin ella, Euskaltel-Euskadi viviría pendiente de recibir una invitación para cada gran cita de la temporada. La cuenta atrás hace tiempo que empezó, solo queda que el equipo vasco descubra sus cartas de cara al gran examen que comenzará el día 20 de este mes.